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CRITICA DE CINE

T2: Trainspotting. Mirando hacia atrás sin ira

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Actualizado 22/03/2017 12:27:38
Jose Luis G. Antolín

Danny Boyle y todo su equipo han conseguido una secuela reflexiva, respetable y astuta del “Trainspotting” de 1996, pero solamente a medias.

Si un rayo nunca cae dos veces en el mismo lugar, Danny Boyle y todo su equipo artístico y técnico han conseguido una secuela reflexiva, respetable y astuta del “Trainspotting” de 1996, pero solamente a medias. Esta secuela de aquella está basada en 'Porno', la siguiente novela de Irvine Welsh (aunque el director Boyle aseguró que el guión de John Hodge no será demasiado fiel al libro). Para mi gusto esta segunda parte es como uno de esos días de resaca después de una de esas noches que parece que no acaban nunca.

“T2 Trainspotting” del realizador inglés Danny Boyle, que tiene en su haber otros títulos como “Slumdog Millionaire” (2008); “127 horas” (2011), “Steve Job” (2015) o “Babylon” (2014) la serie de 7 episodios del Channel 4 británico, es todo lo que razonablemente uno podía esperar: escalofriante, graciosa, desesperadamente triste y con un montón de imágenes llamativas y atrevidas. Una secuela nostálgica, pero menor y desordenada, por cierto.

"T2 Trainspotting" no es una mala película en absoluto, en algunos momentos es fenomenal, pero con demasiada frecuencia se arrastra por una piscina de su propio desaliento. Es una película miserable y melancólica que casi parece un poco avergonzada de serlo y aunque hay muchos momentos de humor salvaje, los topes ya no son tan altos, pero hay una madurez melancólica que resulta satisfactoria a su manera.

Estamos pues ante una película que, ni por asomo, es capaz de igualar el impacto, la irreverencia y, valga decirlo, la ingenuidad que posee su predecesora. Y aunque tampoco quiero descalificarla del todo asegurando que se trata de una oportunidad perdida en multiples niveles, se trata, eso si, de un refrito sobrecargado que se basa en gran parte en un trabajo de cámara con exceso de cafeína y efectos llamativos para distraernos de su esencial escasez de otras razones

En definitiva. Estamos ante una poco útil recuperación de Danny Boyle sobre uno de sus mayores éxitos, que vuelve a demostrar la generalizada nulidad de las segundas partes. El asunto tiene una sensación de cansado rebuscamiento, pese a contar con la complicidad de los cuatro principales protagonistas (Ewan McGregor, Robert Carlyle, Jonny Lee Miller, Ewen Bremner), que con veinte años menos contribuyeron al éxito de la anterior y que ahora tampoco encuentran demasiado recorrido a sus propios personajes creados por ellos mismo.

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