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LA CHINCHE

La justicia

Iyaki_Urdangaryn
Actualizado 17/03/2017 13:52:35
Redacción

"El asunto llega al colmo del asombro cuando sabemos que el amado Iñaki reside en Ginebra y ni siquiera se la ha exigido que fije su residencia en España"

Cimex Lectularius

Anda esta Chinche un poco despistada con el asunto de Urdangarín y su esposa Cristina. Ya durante el juicio, no podía creerme los argumentos que la hermana del Jefe del Estado, supongo que siguiendo el consejo de sus abogados, ha utilizado para escapar de una condena: “no sabía”, “yo no entiendo”, “yo firmo lo que me dice mi esposo porque lo quiero mucho y me fío de él”, etc. Resumiendo, y en palabras de mi tío Zósimo, “soy tonta y me acuesto a las nueve como las gallinas”.

Su amado esposo basó su estrategia de defensa en que la “Casa Real estaba informada y teníamos su visto bueno”, como si esto fuera patente de corso, y por lo que parece a la vista de la sentencia, la táctica de la señora ha dado resultado, y la de él, solo parcialmente.

Pero mi asombro ha llegado a límites insospechados a la hora de fijar las medidas preventivas en espera de los posibles recursos ante instancias judiciales superiores. Don Iñaki Urdangarín y su socio Diego Torres, ¡solo faltaría que ambos hubieran sido tratados de diferente forma!, han quedado en libertad sin fianza, y solamente sometidos a muy leves medidas de control ¡Toma del frasco!

Pero es que el asunto llega al colmo del asombro cuando sabemos que el amado Iñaki, reside en la actualidad en Ginebra, y ni siquiera se le ha exigido que fije su residencia en España en espera de la resolución definitiva, mientras que a su socio Diego se le ha retirado el pasaporte. Es decir, que mientras el ex duque reside en Suiza, su socio, en teoría, no puede salir de España.

Supongamos que dentro de un año, o dos, o tres, o vaya usted a saber cuándo, el Tribunal Supremo ratifica o incluso aumenta las penas impuestas a ambos. Don Diego ingresaría en prisión de forma inmediata, pero con don Iñaki, si no se presenta voluntariamente, habría que iniciar un procedimiento de extradición con Suiza.

¡Y luego nos dicen que la justicia es ciega!

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