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TURISMO

La belleza de viajar solo

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Actualizado 28/03/2017 11:58:30
Violeta Aguado

Hacer un viaje en solitario puede ser una experiencia irrepetible

Los seres humanos somos seres sociales por naturaleza. Tendemos inherentemente a rodearnos de otras personas y a formar rutinas o vivir nuevas experiencias en grupo. Es natural querer compartir vivencias de ocio con nuestros semejantes, sin embargo, la idea de hacer cosas solos, como ir al cine o comer en un restaurante siempre sorprende.

El estigma de hacer cosas en solitario nos lleva a renunciar en algunas ocasiones a aquellos planes para los que no encontramos compañía y viajar suele ser uno de ellos. Si quieres viajar, viaja, realmente no necesitas a nadie para poder hacerlo. Además, aunque viajar en familia, con amigos o en pareja siempre es gratificante, hacerlo sólo puede descubrirte nuevas posibilidades e inesperadas sensaciones.

Un viaje a tu medida

Viajar sólo es poder hacerlo dónde y cuándo uno quiera. No hay necesidad de ponerse de acuerdo ni de coordinar agendas con otras personas. Tú marcas el inicio y el fin de tu viaje, eliges el recorrido y estableces el ritmo al que quieres moverte. La libre planificación, te permitirá elegir las actividades o las visitas que deseas hacer sin tener que contar con las opiniones o los deseos de otras personas. Este “egoísmo viajero” tiene sus inconvenientes pero te proporcionará una sensación de libertad que jamás conseguirás en compañía.

Librarse de los miedos

Salir de la zona de confort nunca es fácil y el miedo es común entre aquellos que nunca han emprendido una aventura en solitario. No contar con compañía con la que enfrentar las vicisitudes que surjan durante el viaje requiere de cierto valor, pero al mismo tiempo nos hace ganar confianza en nosotros mismos. Estar sólo frente al mapa y el camino te llevará a tener que tomar decisiones y a “buscarte la vida” con los recursos de los que dispongas, romper barreras en solitario aporta una seguridad fuera de lo común que no desaparecerá a la vuelta del viaje.

Conocerse a uno mismo

Romper con la rutina diaria y la constante interacción con las personas que nos rodean dejará un espacio para el que muchos no tienen tiempo en su tradicional día a día, el espacio para uno mismo. Las horas de avión o de autobús son el mejor momento para dedicarte tiempo. Pensar sobre nosotros mismos y sobre nuestra personalidad, nos permitirá conocer mejor nuestras fortalezas y debilidades a la hora de emprender un viaje.

Y es que viajar te pone a prueba constantemente, alcanzar retos como comunicarte en otro idioma, moverte por una ciudad desconocida o entrar en contacto con una cultura muy diferente, te permitirá conocer más sobre ti y sobre tus capacidades para adaptarte a nuevos desafíos.

No estás sólo

Viajar en solitario no implica sentir soledad o aburrimiento. Este modo de viajar te obliga a mezclarte con el entorno en el que te encuentras. La necesidad intrínseca de socializar y de comunicarnos hará que hasta las personas más introvertidas se relacionen con todo lo que les rodea.

Además, conocer gente estando sólo es mucho más fácil que hacerlo acompañado. Estar sólo te hace mucho más accesible ante los demás, la gente querrá conocerte, tanto aquellos que se encuentran en tus mismas circunstancias como los propios habitantes del país en el que te encuentres, que verán en ti una oportunidad de conocer su entorno habitual desde la perspectiva de un extranjero.

Compartir transporte o habitación en un albergue, hacer el típico tour por la ciudad con un grupo o alojarse en casas de locales mediante comunidades como el coachsurfing son formas de conocer a gente que siempre funcionan. Los viajes organizados para gente que viaja sola son una forma de negocio que no ha dejado de crecer en los últimos años, existen empresas especializadas que ofrecen la posibilidad de viajar junto a personas que están en la misma situación.

Consejos a tener en cuenta

A lo enriquecedor de la experiencia en solitario hay que sumarle el aumento de la complejidad de la misma. Hacer un viaje sin ningún acompañante implica tener en cuenta una serie de aspectos imprescindibles con los que ganar seguridad y evitar futuras complicaciones. Recopilar información sobre el destino y elaborar un borrador flexible del itinerario gracias a blogs, guías o agencias de viajes facilitará nuestra experiencia impidiendo que cometamos los errores que otros cometieron antes.

Cerciorarse de que el alojamiento se encuentra en una zona segura, mantenerse en lugares transitados, no llevar objetos de valor a simple vista, guardar bien la documentación y conocer la ubicación de la delegación diplomática más cercana son algunas de las recomendaciones que las agencias hacen a los que se aventuran a vivir la experiencia de hacer un viaje en solitario.

Pero más allá de lo oficial, lo principal es centrarse en viajar, confiar en el instinto y en la intuición de uno mismo, ser positivo y flexible, y mantener la mente abierta ante cualquier situación. Las dificultades que puedan surgir se convertirán en anécdotas a la vuelta del viaje que harán de la aventura vivida un recuerdo imborrable.

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