Disponible en
Ir a la versión móvil
Síguenos en twitter Estamos en Facebook
Compartir:

ENTREVISTAS

"La gente de los países pobres comparte más y es menos egoísta"

Silke_Seco_519
Actualizado 17/04/2017 11:04:44
Jose Rojo

Silke Seco Grutz, antropóloga y asesora de salud del Ministerio Británico para el Desarrollo Internacional

Asesora en políticas de salud mundial, Silke Seco Grutz nació en Madrid (1970), ciudad en la que se conocieron sus padres —él palentino y ella alemana—, aunque ha vivido en Palencia desde los 2 hasta los 18 años, edad con la que se fue a estudiar fuera. En España se licenció en Ciencias Políticas y Sociología y en Inglaterra sacó la carrera de Antropología Social y realizó un máster en salud pública y políticas de salud, estudios que le valieron para acceder a una plaza de asesora de salud en el Ministerio para el Desarrollo Internacional del Reino Unido, organismo para el que ha venido trabajando en distintos países.

En septiembre de 2016 se instaló en Oxford con su marido guyanés, antropólogo de profesión, y sus hijos (Víctor, de 13 años, y Diego, de 11) para seguir desarrollando su labor pero en la sede del citado departamento gubernamental británico, ubicado en Londres. Aunque no descarta en unos años hacer las maletas para instalarse en África.

Pregunta. Se fue de Palencia a los 18 años para ampliar su formación académica y finalizó Ciencias Políticas y Sociología, Antropología Social y un máster en Salud Publica y Políticas de Salud. ¿Cumplió sus objetivos?

Respuesta. Mis padres siempre han tenido una mentalidad abierta y me animaron a viajar y conocer mundo. Gracias a su apoyo y a una beca para estudiar en un colegio internacional, me fui a Singapur. Allí tuve la oportunidad de conocer a gente de muchos países y de convivir con estudiantes de otras culturas. La experiencia de viajar en países como Tailandia, Malasia e Indonesia y el contacto con la pobreza de los países en desarrollo marcaron mi trayectoria profesional. Me fascinó ver un mundo tan diferente y me ayudó a tener otra perspectiva.

A partir de entonces me interesé por las ciencias sociales y quise trabajar en el sector de desarrollo. Así fue como estudié Sociología en Madrid, donde me surgió la oportunidad de una beca Erasmus para estudiar en Inglaterra. Tras varias experiencias de trabajo hice un máster en Salud Publica y allí me enteré de un programa del Ministerio Británico para el Desarrollo Internacional abierto a ciudadanos de la Unión Europea, me presenté y saqué una plaza para ir a Nicaragua. Desde entonces he trabajado para este ministerio en varios países y puedo decir que he cumplido mi sueño de trabajar en el sector de desarrollo internacional.

P. Ha estado trabajando en distintos países en proyectos de desarrollo y salud para el Gobierno británico (Nicaragua, Bolivia, Kosovo, India, Zambia, Brasil…). ¿Qué le han aportado estas experiencias?

R. Estas experiencias me han aportado muchísimo, me han marcado la vida y me han ayudado a conocer otras culturas muy de cerca. Trabajar y vivir en otros países me ha permitido tener una visión más profunda de las costumbres, el modo de vida y los valores de otras culturas que sería difícil adquirir como viajero de paso. Han sido experiencias que han marcado mi vida profesional pero igualmente mi vida personal y a mi familia.

Profesionalmente he tenido oportunidades de trabajo increíbles que me han abierto las puertas, no sólo a las comunidades locales, sino también a oficiales de gobierno, organizaciones de la ONU y otros países donantes. Como asesora en salud, he trabajado en programas de VIH y Sida, salud materno-infantil, nutrición,… y he visto de cerca la vulnerabilidad que causa la pobreza extrema en poblaciones que tienen poco o ningún acceso a servicios básicos de salud, educación y protección social. Al mismo tiempo, aunque he visto situaciones terribles, la posibilidad de poder diseñar programas de ayuda con presupuestos de envergadura y de ver en muchas ocasiones el impacto que pueden tener, han sido una constante fuente de inspiración.

P. Zambia le dejó huella…

R. Sí, Zambia nos dejó huella y creo que África ahora es parte de nuestro ADN. Vivimos allí durante tres años y medio cuando mis hijos tenían la edad de cinco y siete años, años muy formativos para ellos. Como responsable del programa de nutrición y de VIH-Sida hice un trabajo apasionante y pude contribuir a que la desnutrición infantil se tomara más en serio. En Zambia casi el 45% de niños menores de cinco años sufre desnutrición crónica por culpa de una alimentación deficiente y un alto índice de enfermedades infecciosas. Atajar la desnutrición crónica requiere liderazgo político y la colaboración entre las acciones de distintos sectores. Se necesitan al menos de cinco a diez años para reducir las tasas de desnutrición y al menos ahora Zambia tiene su primer programa nacional para enfrentar este problema.

Zambia fue también una gran aventura para la familia. Hicimos muchos safaris, bien preparados con un viejo todo terreno, nuestra tienda de campaña y aperos de cocina, y así pudimos ver de cerca la impresionante fauna africana. Aunque tuvimos algún que otro susto con los elefantes, pero siguiendo los consejos locales… Zambia es uno de los mejores países de África para hacer safaris y tiene unos paisajes espectaculares. Imagínate que mi marido dice que cuando los niños acaben la secundaria quiere que volvamos a Zambia ¡y llevar un safari!

P. ¿Qué deberíamos aprender los occidentales del modo de vida de otras nacionalidades?

R. Tanto en Latinoamérica como en la India y en Zambia he visto que la pobreza genera un fuerte sentido de solidaridad entre la gente que pertenece al mismo grupo o comunidad. Se comparte más lo que se tiene y, por otro lado, se valora y se disfruta la vida de otra manera. La gente tiene una gran fortaleza ante la adversidad y se queja menos. Eso es algo que muchas veces los occidentales perdemos. No siempre sabemos apreciar lo que tenemos y el mundo materialista nos vuelve más egoístas. Por otro lado es importante valorar los logros sociales que hemos conseguido, y entre ellos nuestra mayor tolerancia por la diversidad. En los países en desarrollo no suelen aceptarse las diferencias de credo u orientación sexual y las mujeres no tienen los mismos derechos que los hombres; eso no lo cambiaría por nada.

P. En su caso, ¿estar casada con un colega de profesión le ha facilitado la vida?

R. Por supuesto, tanto la profesión de mi marido como su espíritu aventurero e interés por otras culturas, nos han permitido tener un proyecto de vida común y poder compaginar nuestra vida profesional. Mi marido siempre ha trabajado como consultor independiente y por eso hemos podido conciliar nuestra profesión.

P. En septiembre del año pasado decidió regresar con su familia a Inglaterra. Vive en Oxford, pero trabaja en Londres, en el departamento de Políticas de Salud Mundial del Ministerio para el Desarrollo Internacional. ¿Echa en falta el trabajo de campo?

R. Decidimos volver a Inglaterra para dar a los niños una mejor educación académica y un poco de estabilidad durante su adolescencia. También queríamos estar más cerca de la familia en España. Mi marido encontró un buen trabajo en Oxford y yo he podido seguir con mi trabajo desde la sede en Londres. La verdad es que sí echo mucho de menos el trabajo de campo y estar más cerca de los programas. Ahora estoy en un equipo que se encarga de las relaciones de Gran Bretaña con la Organización Mundial de la Salud y otras organizaciones internacionales en temas de seguridad sanitaria que se han vuelto más prioritarios desde la epidemia del ébola. Sigue siendo un trabajo interesante, pero mucho más político.

P. No puedo dejar de preguntarle por el ambiente que se respira en Inglaterra después del último atentado terrorista.

R. Ya… Parece que el mundo está peor que nunca. Hubo varias movilizaciones en contra del terrorismo y de apoyo a las víctimas y familiares, pero también la determinación de seguir disfrutando de la ciudad y de vivir en libertad. En Westminster Bridge, donde ocurrió el atentado, quedan las flores por las víctimas, pero la gente sigue caminando por allí como es habitual.

P. ¿Vivió de cerca esta tragedia?

R. Me pilló bastante cerca porque trabajo en Whitehall, cerca del Parlamento, donde están la mayoría de los ministerios. Estábamos en la oficina cuando nos avisaron por seguridad de un incidente y de que el edificio había quedado cerrado por precaución. Es común reunirse con colegas en otros ministerios y tuvimos que hacer un recuento de personal para asegurarnos de que no faltaba nadie. Se puso en marcha el sistema de alerta que tenemos y la verdad es que costaba creerse que algo así pudiera estar sucediendo.

P. ¿Qué le parece que el Reino Unido se salga de la Unión Europea?

R. Me parece un grave error y una vuelta atrás en la historia de Europa. Cuando salió el resultado del referéndum, estaba de vacaciones en Palencia y ya habíamos tomado la decisión de volver a Inglaterra. Me llevé un gran disgusto. Sabía que esta decisión iba a fomentar la xenofobia y, sobre todo, dar pie a la extrema derecha. Y así está sucediendo. En los últimos meses los ataques racistas se han disparado. Por otro lado, hay también una respuesta progresista del 48% de británicos que votó a favor de quedarse en la Unión Europea y creo que cada vez más personas que votaron a favor de salir se dan cuenta de las mentiras de los políticos y de que salir no va a significar que la sanidad tenga un mayor presupuesto. Desgraciadamente, el gobierno actual está adoptando una política extremadamente arrogante y de mano dura con Europa. Y así no sé cómo van a acabar las cosas.

P. ¿Qué cree que ha propiciado la adopción de esta decisión gubernamental tan drástica?

R. Creo que las causas son múltiples y complejas. Gran Bretaña es uno de los países ricos con mayor desigualdad social. Hay una parte de la población que no se siente beneficiada de pertenecer a la Unión Europea, sobre todo, en algunas regiones del norte de Inglaterra, donde hay más desempleo. En algunas de estas regiones hay un gran número de emigrantes que trabajan en la agricultura y eso lleva a la percepción errónea de que se están llevando puestos de trabajo que en realidad muchos británicos no quieren hacer. Por otro lado, ha habido una manipulación de los medios de información tremenda que ha hecho a mucha gente creer que Gran Bretaña paga mucho a la Unión Europea a cambio de nada. Estos factores, sumados a la política de austeridad, la propaganda política y el gobierno de los ‘tories’, con aires coloniales, han desembocado en este gran error.

P. ¿El ‘brexit’ echará más leña a la xenofobia?

R. Por supuesto. Europa no es sólo un mercado. Europa es una institución política y social con valores comunes importantes. Una institución que ha ayudado a mantener la paz, que ha sabido acercar a las generaciones de jóvenes y fomentar la diversidad social. Pero cuando se atacan los pilares de esa institución pensando sólo en los intereses económicos, esos valores compartidos se debilitan, dan pie al nacionalismo y a la xenofobia, a culpar de los males de la sociedad a los que son de fuera.

P. ¿En qué le puede afectar a usted personalmente o a su familia esta medida?

R. Afortunadamente, en Oxford más del 70% del voto fue a favor de permanecer en la Unión Europea. Es una ciudad con mucha diversidad cultural, donde personalmente no nos ha afectado (al menos de momento). Pero afecta a mi estado de ánimo y veo cambios en la política de mi ministerio que no me gustan, empezando por un uso de la ayuda al desarrollo donde el interés nacional se impone cada vez más.

P. ¿Inglaterra es su último destino o no descarta hacer las maletas y establecerse en otro lugar?

R. No lo descarto para nada. África nos llama y en cuanto los chicos estén en la universidad creo que volveremos a hacer las maletas.

P. ¿Echa de menos su tierra natal?

R. Claro, mucho, sobre todo a mi familia ¡y el tiempo!

Personalísimo

"No soporto el cotilleo ni la envidia"

- Signo del horóscopo… Géminis.

- Vicio confesable…. El queso (del Cerrato, claro) y la miel.

- Película para recordar… ‘El pianista’.

- Actor… Morgan Freeman.

- Actriz… Scarlett Johansson.

- Animal… Las jirafas.

- Color… Azul turquesa.

- Libro predilecto… ‘Cien años de soledad’.

- Coche que tiene… Un 4x4 de segunda mano.

- En cuestión de cocina se muere por… La comida mediterránea.

- La canción que le levanta el ánimo se titula… No te podría decir una…, cualquier canción de Carlos Vives y de África.

- En su relación con las personas no soporta… El cotilleo ni la envidia.

- Por el contrario, valora… La honestidad y la energía positiva.

- Siente envidia sana por… El movimiento de caderas de las mujeres africanas.

- Rasgo que le define… Sociable, abierta.

- Su gran defecto… A veces soy demasiado perfeccionista.

- Su mejor sueño… Vivir al lado del mar y tener un café cultural, el ‘Café del Mundo’.

- Cuando le presentan a una persona se fija en… Los ojos.

- Los sábados por la noche disfruta… Con una buena cena, música y amigos.

- El rincón favorito de su casa es… El sofá (con una manta encima).

- De Palencia no aguanta… El qué dirán.

- Y lo que más le gusta de los palentinos es… La alegría de vivir.

Esta web utiliza 'cookies' propias y de terceros para ofrecerte una mejor experiencia y servicio. Al navegar o utilizar nuestros servicios, aceptas el uso que hacemos de ellas. Puedes cambiar la configuración de 'cookies' en cualquier momento.

AceptoMás información