Disponible en
Ir a la versión móvil App para iOS App para Android en Google Play
Síguenos en twitter Estamos en Facebook
Compartir:

A PIE DE ARBOL

23 de Abril, día de la Patria Castellana

Villalar_de_los_Comuneros_Flaviano_Casas
Actualizado 03/05/2017 13:34:41
Flaviano Casas Martínez

"Villalar es y será siempre un grito de libertad y de esperanza para Castilla, esquilmada en recursos, destruida en sus pueblos, desangrada en sus gentes"

En esta triste y memorable fecha, siempre he querido expresar mi profundo sentimiento y reconocimiento al pueblo castellano, al ideal revolucionario en contra de los abusos del poder aplastante, de la arbitrariedad, de la injusticia y de la opresión tiránica del emperador Carlos I de España y V de Alemania. Los gloriosos Comuneros de Castilla fueron los primeros en proclamar los Principios y las Libertades de una moderna nación europea.

La revolución comunera y democrática tuvo tanta trascendencia histórica, que José Antonio Maragall llegó a afirmar: “Cada vez que nos encontramos con un pensamiento inspirado por unas pretensiones de profundo cambio político, tropezamos con el recuerdo de los Comuneros de Castilla, ya convertidos en mito de nuestra historia revolucionaria y modernizadora”. Castilla entera se sintió comunera, democrática, concejil y revolucionaria. Pero bien caro pagó la osadía de ser libre, de ser digna y de proseguir la senda del pueblo soberano en un contexto de oscurantismo, de saqueo, de usurpación de bienes y recursos, en el que las reales testas defendían los bastardos intereses del Imperio.

Desde aquellas calendas, nuestra Castilla expoliada ha ido perdiendo sus señas de identidad, sus profundas esencias, arrebatadas por el absolutismo más despiadado, las regencias, la dictadura, y finalmente el régimen del 78. Por ello Villalar (23 de Abril), no es una “Fiesta Institucional”, sino el Día de la Patria Castellana que, víctima de un genocidio silencioso, se resiste a morir. Cito una estrofa del poeta Juan Sánchez-Tejerina: “entre tanto las promesas,/ en demagogia cobarde,/ palabras sobre palabras/… Y aldeas y campos mudos,/ deprisa van despoblándose/… ¿Dónde están los Comuneros?/ ¿Dónde la guerrilla errante?/. Se oye por todos los ámbitos/ castellanos… adelante”.

Decía Lucio A. Séneca: “Yo no quiero a mi tierra porque sea la mejor, sino porque es mi tierra”. Pero como escribiera Jorge Guillén: “Gran silencio. Se extiende a la redonda la infinitud de un absoluto raso”. Raso despoblado y mudo de una Castilla devastada y dividida, engullida por Madrid. Furgón de cola, reino de taifa, bastión de cacicazgos y futuros marquesitos. Vertedero de residuos, productora de materias primas: monocultivos, transgénicos, apestada por la industria agro-tóxica, deforestada, exhausta de biodiversidad…, que se aproxima peligrosamente a las fauces del desierto. Los estertores de una Castilla anquilosada: Imperio, monarquías, regencias, dictadura, y ahora la democracia corrupta que niega el devenir a una Castilla moderna, solidaria y reivindicativa.

Por eso la campa de Villalar, donde el pueblo luchó por las Libertades, aparece siempre tomada por Guardias Civiles. Por eso el monopolio informativo de Méndez Pozo (crónica burlesca), la Fundación Villalar y otros medios, tratan de soslayar el latir soterrado, la vigorosa fuerza juvenil y veterana de quienes desempolvan pendones morados, “hartos ya de tanta espera”. El espíritu de la Constitución de Ávila (1520), de la primera revolución moderna y democrática (Maravall,Hoefler), que inspiró la Carta Política de los Estados unidos de América, está siempre presente en Villalar. Solidaridad entre los pueblos, Bien Común, lucha sindical, Parados en Movimiento, Concejo de Estudiantes, obreros forestales, Mujeres Castellanas, homenaje a Doris Benegas, Recuperación de la Memoria Histórica, movimiento ecologista: plataforma Mina de Ávila (feldespato), Salamanca Antinuclear (Campo Charro, Retortillo, Yeltes), contra las minas de uranio radioactivo, centrales nucleares…, para acabar en un abrazo de esperanza dirigido a los jóvenes emigrados a la fuerza.

Villalar redobló en sus mítines y en la propia Campa, los tambores contra la corrupción; porque Villalar es y será siempre un grito de Libertad y de Esperanza para Castilla Entera, esquilmada en recursos, destruida en sus pueblos, desangrada en sus gentes.

Esta web utiliza 'cookies' propias y de terceros para ofrecerte una mejor experiencia y servicio. Al navegar o utilizar nuestros servicios, aceptas el uso que hacemos de ellas. Puedes cambiar la configuración de 'cookies' en cualquier momento.

AceptoMás información