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OPINIóN

Que la hipocresía de los nuevos patriotismos no nos confunda

bandera_USA
Actualizado 18/05/2017 18:55:15
Redacción

"Si lo primero para estos patriotas son sus países y sus poblaciones, como pregona continuamente Donald Trump, lo lógico sería reconocer los mismos principios a los demás países y territorios".

PLATAFORMA PALENCIA CIUDAD REFUGIO

Hace un mes un joven emigrante africano que ha viajado y llegado en patera a nuestro país, nos comenta que le parecía bien la victoria de Trump en Estados Unidos y por extensión también le gustaba Marie Le Pen en Francia. No dábamos crédito a lo que nos decía y rápidamente le preguntamos asombrados el por qué estaba de acuerdo con Trump y Le Pen y nos respondió: “Porque miran lo primero por su país”. A pesar de no coincidir con su afirmación, intentamos entender mejor su razonamiento y un poco después dedujimos que él estaba aplicando la moraleja a su propio país y pensaba que si los dirigentes africanos hicieran lo mismo, es decir “lo primero su país y su población”, su situación hoy sería bien diferente.

En cualquier caso nos hizo pensar en lo que está sucediendo últimamente en nuestros países occidentales, donde aparece con bastante frecuencia el discurso nacionalista, patriótico capitalista, reforzado con el triunfo de Donald Trump. Discurso que defiende a ultranza que “lo primero es la nación americana y los americanos”. Discurso que igualmente se repite en Francia (Marie Le Pen), o en Holanda (Geert Wilders), Inglaterra (Neil Farage), Alemania, Austria, etc.

Lo perverso de estos argumentos es que son radicalmente mentirosos, puesto que tienen enormes intereses puestos en las riquezas naturales de los otros países, a los que históricamente colonizaron, invadieron, ocuparon y saquearon sus riquezas. Posteriormente les abandonaron, solo militarmente, después de asegurarse que dejaban instalado un régimen político afín a sus dictados y así garantizarse que se seguirían aprovechando de sus riquezas naturales de manera muy ventajosa, sin necesidad de presencia militar.

Si en el transcurrir del tiempo esos países intentaban recuperar lo que es suyo y ponían en peligro los abusivos privilegios de las potencias extranjeras (como ocurrió con el cobre y el fosfato del Chile de Allende, o las riquezas minerales del antiguo Congo Belga que Lumumba intentó recuperar para su pueblo, o el petróleo de los países de Oriente Medio, de Venezuela o el de Vietnam, etc.), o si cualquier otra gran potencia comercial enemiga empezaba a “coquetear” también con esas materias primas, rápidamente se generaba el pretexto y el clima, para justificar su intervención militar y acabar con la dictadura que anteriormente ayudaron a instalar ellos mismos.

Lógicamente que todos esos conflictos provocados desde el exterior, no se presentan así, sino que se manipulan y canalizan a través de muchas excusas aprovechando las contradicciones existentes que se acentúan y radicalizan, como por ejemplo las rivalidades étnicas y religiosas, como siguen explicando en el caso de Siria, sin explicar a quienes están financiando ellos y suministrándoles armamento.

Son estas razones de enfrentamientos internos las que presentan a través de sus canales de comunicación, publicitándolas a los cuatro vientos orquestando una campaña mundial, para intentar justificar su intervención exterior y engañar a la opinión pública so pretexto de apoyar a “los buenos” (como en las películas de Hollywood), y derribar las dictaduras (que ellos mismos apoyaron), para instaurar las democracias y salvar a la población nativa de ese yugo, o del empobrecimiento generalizado y escasez de alimentos (que también ellos ayudaron a crear).

El objetivo es siempre el mismo: controlar y garantizarse el suministro barato de las materias primas de esos países, derrocando a los gobiernos que no se sometan a sus dictados. Quizás el caso más reciente y llamativo es el de Siria, pero los conflictos abarcan a todos los países de Oriente Medio, norte de África y a muchos otros países subsaharianos y algún latinoamericano.

La cuestión es obvia, si lo primero para estos patriotas son sus países y sus poblaciones, como pregona continuamente Donald Trump, en tono amenazante, como si fuera su país el invadido a través de los emigrantes de los países empobrecidos, lo lógico sería reconocer los mismos principios a los demás países y territorios. Deberían aceptar que para los demás países rige el mismo principio: lo primero su país, sus habitantes y sus riquezas al servicio de su propia población. ¿Entonces que hacen estos países tan patriotas y sus empresas robando en tierra extranjera? ¿Quién les ha llamado? ¿Por qué están bombardeando a otros países al tiempo que reclaman su propia integridad nacional?

Curiosamente son los grupos anti-emigrantes de esos países ricos (en finanzas, en tecnologías y en armamento), que se están aprovechando de las materias primas de los otros países, los que rechazan a la población que viene de esos países ricos en materias primas, pero empobrecidos por el saqueo al que han sido sometidos por los que les rechazan.

Es cinismo e hipocresía en grado sumo, ya que estos conflictos bélicos están provocados precisamente desde los países donde residen los grupos financieros más fuertes del mundo (principalmente norteamericanas), con sus empresas multinacionales que están presentes en los cinco continentes y que, en gran medida, responden a los intereses de estos países poderosos que buscan asegurarse el petróleo, el gas natural, los diamantes, las maderas preciosas, el cobre, el coltán, el hierro, etc.).

¿Cómo puede entenderse que se defienda el nacionalismo americano y europeo a ultranza, sin mezcla de emigrantes de otras nacionalidades, mientras se bombardea en el Yemen, y otros países de Oriente Medio para asegurarse el petróleo que no es americano, ni europeo? ¿Cómo se compagina ese puritanismo de “primero lo americano” con el saqueo de las materias primas en el Congo que no son americanas? ¿Acaso las materias primas si son internacionales y tienen visado de libre circulación y las personas no?

El colmo de este patriotismo que no respeta la patria de los demás y que no admite extranjeros (ya sean refugiados o migrantes) es hablar en nombre de la democracia y la paz. ¿Acaso no ha habido dictadura en Guatemala o El Salvador o Turquía o en varios países africanos y en muchos otros sitios y ni Estados Unidos, ni los países europeos, donde crece la ultraderecha del nacionalismo anti-extranjeros, han movido un dedo en favor de que esas poblaciones pudieran tener regímenes democráticos? ¿No había democracia en el Chile de Allende y vinieron desde fuera a implantar la dictadura militar de Pinochet a través de un golpe militar en toda regla, simplemente porque la democracia Chilena, no les facilitaba el saqueo del cobre y el fosfato? Sin embargo lo camuflaron generando la escasez de alimentos y medicamentos a través de los grupos financieros que monopolizaban la distribución y sacaban a Argentina de contrabando los alimentos y medicamentos subvencionados por el Gobierno chileno para que llegara a toda la población. Al tiempo que hacían este boicot al pueblo, al país y al Gobierno, publicaban a los cuatro vientos el malestar de la población por la escasez, mientras acumulaban los alimentos básicos y los vendían al extranjero y poder justificar así la intervención militar.

Exactamente como están haciendo en Venezuela que es una potencia petrolífera y que según el discurso de Trump, debería ser “primero para los venezolanos”, pero que la están torpedeando los grupos financieros americanos en connivencia con los poderosos grupos financieros venezolanos, descontentos porque no pueden seguir robando a manos llenas como estaban acostumbrados en décadas anteriores. Y entre ambos están montando su estrategia para hacerse con el petróleo por encima de los venezolanos.

Lo lógico y coherente para estos grupos poderosos, de países también poderosos, sería que sólo usaran sus propias materias primas, comieran solamente lo que producen en su país y vendieran solo a su propia población, sin imponer la compra de sus productos a los demás, por diversas fórmulas abusivas. ¿Por qué se aprovechan de la mano de obra más barata de otros países que seguramente tienen otras religiones diferentes, para sus cadenas de producción y comercialización y luego se les niegan el derecho de entrar en los países que les han saqueado su economía? Esperemos que los emigrantes y refugiados tengan claro esta hipocresía.

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