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CERRATO INSOLITO

Ora et labora (I)

Monasterio_La_Trapa
Actualizado 26/05/2017 12:51:42
Fernando Pastor

"En 1835 fue abandonado hasta que en 1890 lo adquiere la Orden Cisterciense de la Estrecha Observancia, conocida también como Orden de la Trapa. Desde entonces se le conoce como Monasterio de La Trapa"

En el Cerrato existen diversos monasterios, entre los que destacan el de Nuestra Señora de Palazuelos, en San Andrés de Valvení, y el de San Isidro de Dueñas. La proximidad de la festividad de San Isidro hace que nos refiramos a este último.

Se erigió probablemente en el siglo VII en honor de San Martín de Tours, ocupado por monjas y dúplice del de San Juan Bautista de Baños. Con la presencia árabe en la península, su actividad cesó. Incluso cuenta el cronista Gregorio de Arnaiz que las monjas fueron asesinadas y arrojadas al río Pisuerga el 31 de marzo del año 854. En todo esto hay discrepancias entre historiadores.

A finales del siglo IX, con la denominada reconquista, Alfonso III el Magno se lo entregó a monjes benedictinos y en el año 911 el rey García de León llevó allí las reliquias de Isidoro de Quíos, mártir cristiano de origen alejandrino que falleció decapitado en la isla griega de Quíos en el año 251, pasando desde entonces a estar dedicado a este mártir, y de ahí el nombre de San Isidro.

Gozó de privilegios reales, como tener jurisdicción civil y penal; exención de velar, guardar y laborar en los castillos reales; derechos sobre el río a su paso por la zona; potestad para cortar leña, extraer piedras de las canteras y pastar los rebaños, etc.

Alfonso VI se lo donó a la orden de Cluny en 1073, por lo que pasó a ser un priorato cluniacense, situación que duró hasta 1478, que recupera el rango abacial de la mano de los benedictinos de Valladolid. En 1604 sufrió un devastador incendio que obligó a reconstruirlo.

Durante la “francesada”, los soldados napoleónicos se apropiaron del monasterio para establecer en él su cuartel. El propio rey José Bonaparte estuvo alojado en una casa de Dueñas, lo que demuestra la importancia de esta zona para las tropas francesas.

En 1835, debido a la desamortización de Mendizábal, fue abandonado, hasta que en 1890 lo adquiere la Orden Cisterciense de la Estrecha Observancia, conocida también como Orden de la Trapa. Desde entonces se le conoce como Monasterio de La Trapa. Y de él dependen otros en diversos países (Ecuador, México, Angola…).

La llegada de los trapenses fue acogida con júbilo. Según indican Arturo Caballero Bastardo y Fernando Caballero Chacón en su “Libro de Dueñas”, se organizó una procesión desde la estación con cánticos y alabanzas. Su austeridad, según la misma fuente, alimentó la leyenda de que los trapenses utilizaban tejas para lavarse, al no disponer de jabón, y usaban todos la misma toalla. Durante la guerra civil el monasterio estuvo ocupado por militares italianos, y sirvió de prisión entre otros para Julián Besteiro.

Fray Tomás, monje encargado de la biblioteca y de las relaciones con los medios, nos cuenta que lo que da sentido a la vida en el monasterio es la búsqueda de la soledad. Su actividad comienza a las 4 de la mañana, hora en la que se levantan para la vigilia nocturna y la oración. Luego tienen una Lectio Divina (lectura orada de la palabra de Dios), y a las 6:30 celebran la eucaristía junto con el Oficio de Laudes para santificar la mañana. A las 7:30 desayunan y a continuación realizan el rezo del Oficio de Tercias. Desde las 8:30 y hasta las 11:30 ó las 12 se dedican al trabajo. Antes de comer tienen otra hora de Lectio Divina y el rezo del oficio de Sexta.

Tras la comida duermen la siesta y a las 15:00 rezan del oficio de Nona y dedican otra hora de Lectio Divina. Desde las 16:30 hasta las 18:30 se dedican al trabajo. A continuación rezan el oficio de Vísperas, a modo de acción de gracias por la jornada transcurrida. Cenan temprano y después rezan el Oficio de Completas, para acostarse sobre las 21:00 horas. La comida de los monjes es frugal. Antes no podían comer carne, ni leche, ni huevos ni pescado, pero ahora sí que comen huevos y pescado, carne no salvo prescripción del médico por alguna dolencia.

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