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REFLEXIONES DE UNA RURALISTA

New Economy & Social Innovation

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Actualizado 31/05/2017 12:42:34
Ana Bartolomé Sualdea

Nueva Economía e Innovación Social

Recién llegada del foro internacional de cuatro días celebrado en la ciudad de Málaga bajo este título, organizado por el palentino Diego Isabel La Moneda (1), que ha reunido a más de 600 personas de 43 países distintos, me embarga una grata sensación. Yo, que a lo largo de mi trayectoria profesional en desarrollo rural he participado en múltiples jornadas, encuentros y foros, vuelvo con la impresión, al menos, de haber hablado de las cosas que no se dicen normalmente: de valores, de cambiar el mundo a través del impacto de tus actuaciones económicas, de poner a las personas y al planeta en el centro de la economía, de meditación, de valores espirituales en economía,…

El estilo del foro, también innovador: “conferencias” con tiempo bastante limitado para servir de inspiración y abrir la discusión, debates en el salón de plenos con gran número de ponentes y gran relevancia a los intercambios “open space”, es decir, muchos temas de discusión paralelos propuestos por los asistentes entorno a una temática y en los cuales cualquier participante del foro puede exponer sus ideas.

He contactado con movimientos que no sabía que existían: Economía Azul, Economía Circular, Ciudades en Transición, Sistema B, Banca con Valores, Economía para el Bien Común, Economía Colaborativa, Economía Social, Economía Social y Solidaria… todos agrupados bajo el paraguas de la Nueva Economía cuyo objetivo es utilizar el dinero como un medio y no un fin.

En medio de un clima cambiante europeo e internacional donde como en las últimas elecciones de Francia se observa un debacle de los partidos tradicionales y un auge de nuevas caras y corrientes, donde en la palestra se enfrenta un modelo proteccionista y aislacionista que promete trabajo para los nacionales, con uno liberal europeísta con componente social, la Nueva Economía vinculada a la Innovación Social quiere emerger como una corriente de pensamiento de la sociedad civil que influya en los negocios, organizaciones y hasta en la política, donde sin entrar en el debate liberalismo-proteccionismo, se busque una forma de gestionar y hacer economía en la que prime la colaboración y el bienestar humano, teniendo en consideración los límites del planeta.

¿Cómo se traduce esta energía positiva e inspiradora en la práctica? En el mismo foro se han dado ejemplos de “buenas prácticas”, modelos de negocios y organizaciones más colaborativos, con un mayor reparto del poder, productos innovadores con impacto ecológico positivo, empresas que no se aprovechen de los conflictos en los países de origen, emprendimiento social…

Tal vez ha faltado una profundización de las diferencias entre un negocio tradicional y uno bajo los parámetros de esta nueva economía, como por ejemplo entre la banca tradicional y la llamada banca ética. Confío, desde las buenas vibraciones recibidas, que estemos ante un cambio en la forma de hacer negocios y no un mero barniz, sin olvidar aquello de que toda transformación social comienza por una transformación personal.

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