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SALUD

Menos cajetilla y más zapatilla

salud
Cartel de la la XVIII Semana Sin Humo.
Actualizado 01/06/2017 13:23:18
Jose Ramón Garmendia Leiza

No es fácil, pero nadie dijo que lo fuera. Si quieres, ¡inténtalo!

Como todos los años desde hace 18 años, la Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria ha promovido entre el 25 y el 31 de Mayo la XVIII Semana Sin Humo, que este año se ha desarrollado con el lema " Menos cajetilla y más zapatilla".

A primeros de este año, el Ministerio de Sanidad publicada el informe sobre “Muertes atribuibles al consumo de tabaco 2000-2014”, que presenta las estimaciones de las muertes atribuibles al consumo de tabaco en España según sexo y edad, en el quinquenio 2010-2014, así como su evolución desde 2000-2004. En dicho informe se constata que en el periodo 2010-2014 se produjeron en España 259.348 muertes atribuibles al tabaco, lo que supuso una media anual estimada de 51.870 muertes. El 87% ocurrieron en hombres y la mitad fueron por cáncer. Las muertes atribuibles al tabaco suponen un 13% del total de las defunciones ocurridas en población adulta, aumentando en este quinquenio entre las mujeres especialmente. El cáncer de pulmón es la causa de muerte con mayor porcentaje de muertes atribuibles al tabaco: un 81%.

Además del cáncer (casi todas las localizaciones presentan relación directa con el tabaco y las sustancias tóxicas presentes en los cigarrillos), son cada vez más las enfermedades no tumorales que se han relacionado de forma directa con el consumo de tabaco. Además de las ya conocidas como la enfermedad cardio y cerebrovascular, la neumonía, EPOC, infertilidad masculina y femenina o disfunción eréctil, recientemente se han asociado de forma directa al tabaco la degeneración macular asociada a la edad, la tuberculosis, el cáncer de hígado y de colon, la diabetes mellitus tipo II, la artritis reumatoide, la alteración de la función inmune y el embarazo ectópico. También se añade el ictus a las enfermedades causadas por la exposición ambiental al humo del tabaco.

No por obvio, es menos necesario el consejo médico respecto a la cesación del hábito tabáquico. Pero los médicos intervenimos poco sobre los hábitos de tabaquismo de nuestra población. Hay que preguntar al paciente si fuma y ofrecer ayuda directa al paciente, independientemente de su voluntad de dejar de fumar. La motivación del fumador para dejar de fumar puede aparecer en cualquier momento, tanto más si los profesionales nos ofrecemos para ayudarle. Aunque a veces los profesionales sanitarios nos empeñemos en buscar motivaciones de salud para dejar el hábito tabáquico, no hay que olvidar las muy potentes motivaciones “sentimentales” del día a día que nos pueden ayudar a reforzar nuestra voluntad para avanzar en el incómodo camino de dejar de fumar. Explorarlas será un reto para los propios fumadores.

Un equipo

Los profesionales de atención primaria (enfermería, trabajadores sociales y Médicos de Familia) deben ser los principales agentes favorecedores para que los fumadores valoren la decisión de dejar de fumar. Siendo conscientes de que no es una decisión fácil y que dejar de fumar definitivamente es costoso, las tasas de éxito son tanto más elevadas cuantos más factores sumemos en esa dirección. Fumadores, hijos, padres, familiares, amigos, compañeros de trabajo y profesionales sanitarios debemos formar un equipo que haga frente a este grave problema de salud en nuestra sociedad.

Y haciendo honor al título de este artículo, quiero finalizar recordando que el ejercicio es un eficaz “desestresante” para la ansiedad reactiva que se genera al dejar de fumar. Tengamos en cuenta que el tabaco establece unos circuitos de “placer” en nuestro cerebro que nos piden más y más tabaco. Y que, al dejar de fumar, se establece el “mono” como en cualquier otra adicción. Pues bien, el ejercicio es capaz de generar las mismas sustancias que estas drogas fabrican para dar placer a nuestro cerebro y “engancharnos” a ellas. De ahí que hacer coincidir la decisión de dejar de fumar con la de iniciarse en el ejercicio físico nos pueda servir para mitigar la “desazón” que produce dejar de fumar. Si a ello sumamos el beneficio en salud y bienestar que nos producirá la realización de ejercicio de forma reglada, estaremos tomando partido por un camino lleno de satisfacciones y recompensas.

No es fácil, pero nadie dijo que lo fuera. Si quieres, ¡inténtalo!

José Ramón Garmendia Leiza es médico de Familia y vocal provincial de SocalemFYC

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