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A PIE DE ARBOL

¡Viva Fernando... y vamos robando!

fernando_III
Actualizado 26/06/2017 12:56:57
Flaviano Casas Martínez

"Pretenden que el santo y guerrero rey, Fernando III, sea el patrono de este maltrecho y fraccionado reino de taifa"

Voy a exponer el sermón que predicó el padre fray José de Salvador, el 24 de Febrero de 1815, en presencia del rey Fernando VII. Dice así: “Los enemigos son los hombres que gritando ¡Viva Fernando, la Patria y la Religión!, se meten en el Gobierno, trastornan el orden con disimulo y hartan su furiosa ambición con empleos, rentas y honores a costa de la inocente Nación. Observe Vuestra Majestad a los que vienen a servir a la Patria, y cuando se retiren, míreles V.M. las manos para ver si llevan carne en las uñas; esto es lo que hay que buscar, a los que hacen tanto mal, que han dado lugar al nuevo adagio que repiten hasta los niños por las calles: ¡VIVA FERNANDO Y VAMOS ROBANDO!.

El Régimen de la Transición del 78 perpetuó la historia más negra de la corrupción. El cónclave que prometió solemnemente crear un oasis democrático, taló el bosque de la esperanza; y aferrándose al poder mediante pactos y componendas, robó hasta el futuro de los jóvenes, considerados ya como generación perdida. El dinero que roban al pueblo en cantidades millonarias, huye impunemente hacia los “paraísos fiscales” o cuevas de ladrones. ¿Cómo se puede robar en tamañas proporciones con tanta ética y moral, con tantos valores trascendentes, con tantos medios policiales, con tantos jueces, fiscales, supervisores y controladores del sórdido orden institucional?

Muchos empresarios declaran a Hacienda menos que los trabajadores, y bastantes presos se pudren en las cárceles por “robar un pan”. Esta temible clectocracia a muchos ha de temer, si no fuera por una “Izquierda” connivente, parasitaria, y unos sindicatos descaradamente vendidos, que han apostado ante el poder y el dinero, por la proletarización y la pérdida de los Derechos Laborales conquistados. Entre la virtud del pueblo y el saqueo del régimen, ya no cabe tregua ni pretextos. Los capitalistas depredadores “ignoran” que invertir en Sanidad, Educación, Justicia, nunca da pérdidas. Y los malvados INDIFERENTES que votan al robo y a la corrupción, deberán aprender que las leyes de la Humanidad no son INDIFERENTES y claman a favor de las personas más sensibles y de las clases más depauperadas.

Trump ha rebajado en EE UU los impuestos a los más ricos. En España y parte de Europa los salarios en general están por debajo del umbral de la pobreza. En Castilla y León los jóvenes emprenden la marcha de no retorno, los pueblos se desmoronan, los latifundios se expanden, y el desierto avanza irrefrenable. Tantos Fondos europeos, tantas subvenciones a las multinacionales…, y se cierran hasta los comedores sociales asistidos por voluntarios, por falta de solidaridad y de esa caridad mal entendida de los hipócritas que niegan el pan y la sal a los empobrecidos.

Hace 100 años la Cocina de los Pobres daba raciones en el claustro de San Francisco en Palencia. Hace también un siglo Palencia exportaba 7 vagones de alubias,—vía Endaya—, y el resto de la producción de fréjoles partía de Saldaña para abastecer cuarteles, cárceles y conventos. También hace 100 años la ciudad y los pueblos acudieron masivamente a Frómista para homenajear al ilustre notario Julio Senador, por su importante e inequívoca publicación “CASTILLA EN ESCOMBROS”. ¡Qué realidad!.

Por estos lares, hoy, se rinde pleitesía al emperador Carlos V. “Desde entonces ya Castilla/ no se ha vuelto a levantar,/ en manos de rey bastardo/ o de regente falaz. Ahora quieren reemplazar las campas de Villalar de los Comuneros, por el labrantío de Autillo de Campos. Pretenden que el santo y guerrero rey, Fernando III, sea el patrono de este maltrecho y fraccionado reino de taifa. Cabe decir que este rey de “paz y de gloria” unificó, dirigió y pertrechó contingentes de tropas para combatir al Islam. Repartió las tierras, los dominios y los bienes conquistados entre la gran Nobleza, las Órdenes Militares y la Iglesia; y extendió los latifundios tras arrasar y someter a sus depauperados súbditos. Ahora los perennes gobernantes, las tramas del robo y del saqueo, o sea, la gran tribulación, quieren convertir la Historia en libros de cuentos para muchachos principiantes.

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