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CRITICA DE CINE

El hombre del corazón de hierro

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Actualizado 25/07/2017 18:57:36
Jose Luis G. Antolín

El artífice de la "solución final" de los nazis

En 1943, pocos meses después de que se produjeran los hechos históricos que se relatan en el presente film, el director de origen alemán que se exilió en Estados Unidos al llegar los nazis al poder en Alemania, Claus Detlef Siercka, dirigió su primer filme estadounidense llamado “Hitler’s Madman”, al que podemos considerar como el precedente más directo de esta “El hombre del corazón de hierro” (calificativo que otorgaría Adolf Hitler a uno de sus colaboradores más directos y sanguinario: Reinhard Heydrich). Obviando su nombre, comenzó a firmar como Douglas Sirkya. Precisamente, el pasado mes de junio se cumplieron los setenta y cinco años de los hechos narrados en el film que, por cierto, nunca se llegaría a estrenar en España por razones obvias.

Año 1942: El tercer Reich está en su máximo apogeo. La resistencia checa en Londres decide planear la operación militar más ambiciosa de la Segunda Guerra Mundial: Antropoide. Dos jóvenes reclutas, Jozef Gabcik (Jack Reynor) y Jan Kubis (Jack O’Connell) son enviados a Praga para intentar asesinar al líder nazi más cruel de todos, Reinhard Heydrich (Jason Clarke), jefe de las temidas SS, la Gestapo y arquitecto de la “Solución Final”. Esto es, la aniquilación de más de seis millones de judíos en los campos de exterminio instados en Europa.

La película resulta un poco confusa por su excesiva ambición de contar la peripecia desde distintas perspectivas y se encuentra a medio camino entre el ‘biopic’ y el thriller,. Así, esta adaptación del best-seller de Laurent Binet sobre el general Reinhard Heydrich resulta inconsistente y académica y, mientras que la parte de espionaje se muestra desvaída, el retrato que se hace del ascenso de Heydrich se encuentra anegado por una enorme contundencia expresiva.

La solidez y el montón mussoliniano de Jason Clarke mantienen el tipo mientras la trama se desdobla hasta convertirse en dos películas y con un Heydrich como nunca se habi?a visto, pero ciertamente imaginable.

Vista esta película, todo me hace pensar que se trata de una tarjeta de presentación para Hollywood visualmente impresionante de manos del realizador marsellés Cédric Jiménez, que casi consigue compensar las deficiencias estructurales con su asombroso ímpetu directoral.

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