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POR CAUCES Y LADERAS

Un panorama sombrío

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Actualizado 27/07/2017 18:45:43
Por cauces y laderas

"Me explicaba mi amigo Damián que es el año que menos ha llovido y nevado de los que recuerda y tiene más de setenta años".

Si se cumple ese dicho, a menudo inexorable, de un mal año de cosecha, mal año de caza, la media veda que se avecina va a ser floja en nuestra provincia, o sea que las codornices van a ralear como ralean los trigos y cebadas. El día 23 de junio me acercaba a Benavente desde Palencia pasando por Valdunquillo; se veían, a orillas de la carretera, algunas cosechadoras dedicadas a la faena de ir arañando las espigas de unas tierras resecas. Los montones de paja que la máquina dejaba tras su paso apenas abultaban, eran como una mancha sin volumen, una tímida caricatura de los que son un año normal.

Y no es lo malo que no hubiera pajas, lo peor es que no había grano en unas espigas esmirriadas y escasas. Ante el panorama tan sombrío, dada la relación cierta que existe entre las buenas cosechas de trigo y las codornices, seguramente porque las espigas y pájaros necesitan de unas condiciones parejas para desarrollarse y debido a que por circunstancias “pescariles” llevaba un mes sin pisar el campo, en cuanto pude me acerqué a lo del “Valle del Hormazuela” (es el pago donde suelo cazar las “coturnas”), para poder comprobar cómo andaban por allí trigos y cebadas.

Ya antes de llegar al pueblo, me llamó la atención el diferente colorido de las tierras sembradas. Junto al dorado trigo que estaba madurando, se veía el amarillo pálido de su cebada casi seca y al lado los tonos típicos del cereal en verano; toda una gama, que iba del verde primaveral al amarillo estival, entremezclados en el mismo pago. Me explicaba mi buen amigo Damián, que es el año que menos ha llovido y nevado de los que recuerda y tiene más de setenta años. Apenas unos días en los que cayeron cuatro esperezas; además no ha helado, porque cuando hiela la tierra se ahueca y chupa más, conservando la humedad.

Llovió, pero a destiempo, va a ser una cosecha de las malas, la mitad de un año normal y si sigue apretando el calor en este mes, el campo estará cosechado por aquí. Por otro lado, este año además de no venir grano, tampoco viene paja, o sea que los rastrojos van a quedar como “afeitados” al pasar las máquinas, circunstancia que va a afectar negativamente a la codorniz.

En Tierra de Campos, donde ya se ha empezado a recoger y que viene muy pobre, los problemas se agudizan, porque dado el escaso fuste de los rastrojos, van a quedar las tierras desoladas, o sea que la codorniz, a pesar de que es muy arriesgado opinar antes de que se coseche, tampoco parece que sea buen año, porque vistas la siembras no casan muchas “avecillas” en unos trigos tan raquíticos. No es una solución adelantar la apertura de la “media veda” como apoyan algunos “ansiosos”; a pesar de que el campo venga madrugador ése no es motivo para una temprana desveda.

Lo que debe condicionar las fechas de apertura y cierre de la campaña es el desarrollo de las especies y el ciclo de la cría de las aves. Los cazadores vemos resignados, una temporada tras otra, cómo la codorniz nos visita, pero la ausencia de un entorno poco adecuado tras la cosecha de un mal año las hace poner rumbo hacia terrenos más propicios. Es bien sabido que estas “avecillas” nos regalan de vez en cuando esa especie de milagro merced al cual un día parece no quedar ni una y al día siguiente, como por ensalmo, encontramos ese “corrillo” en el rastrojo. En fin: todo es cuestión de ilusión y de no encontrar trabas por parte de quien tiene la sartén por el mango. ¡Suerte amigos!

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