Disponible en
Ir a la versión móvil App para iOS App para Android en Google Play
Síguenos en twitter Estamos en Facebook
Compartir:

MIRADA CRITICA

Economía altruista

1ECONCOMIA
Actualizado 06/09/2017 11:53:30
Jesús Diez Sánchez

¿Economía altruista? Por lo que estamos acostumbrados a ver, parece que “altruismo” y “economía” son dos palabras antagónicas. La primera suena a buscar el bien ajeno. La segunda suena a buscar el propio interés por encima de todo.

¿Economía altruista? Por lo que estamos acostumbrados a ver, parece que “altruismo” y “economía” son dos palabras antagónicas. La primera suena a buscar el bien ajeno. La segunda suena a buscar el propio interés por encima de todo. La crisis ha sido y sigue siendo una constatación de esto último. Bien hemos podido ver cómo los intereses de minorías prevalecen sobre los de las mayorías. Y si no nada más mirar en qué condiciones ha quedado el mercado laboral.

Otra cosa es que, además de constatarlo, pensemos que es que tiene que ser así. Que el altruismo no tiene sitio en la economía, que el egoísmo es la mejor brújula y motor para andar por sus procelosos mares. Esto es, al fin y al cabo, lo que dice la antropología que subyace en el neoliberalismo económico y cultural que lleva décadas imponiéndose entre nosotros y a lo largo y ancho del mundo.

Esta teoría se basa en el ser humano entendido como un ser que busca maximizar las propias ganancias de una forma decididamente egoísta, sólo interesado en los beneficios propios y completamente desinteresado de los ajenos si no coinciden con los suyos. Sin afecto por los demás, actúa económicamente apasionado por su propio provecho individual. Y es que, dicen, esto es tan natural y tan viejo como el ser humano, esa es su naturaleza.

Y, si esa es su naturaleza, lo racional es que la economía sea el ámbito propio de los egoístas. Es más, serlo no sólo es lo legítimo, no sólo es que lo debamos hacer para sobrevivir en la jungla económica, sino que es lo que es bueno para el conjunto, para el funcionamiento de la economía y la sociedad. Parafraseando unas palabras de los evangelios, en el “evangelio” de la economía neoliberal podría decirse: “busca ser egoísta y lo demás vendrá por añadidura”.

Lógicamente, en este estado de cosas, la práctica seria de la solidaridad es un peligro para el funcionamiento eficaz del sistema económico. Otra cosa es la beneficencia; que haya algunas migajas para ella puede ser conveniente para la buena imagen del funcionamiento económico y puede ser necesario para una cierta paz social.

Frente a esta economía que fabrica y difunde una antropología tan egoísta y se alimenta de ella, hay otra antropología y otra economía con profundas raíces humanistas. El altruismo, la solidaridad, la responsabilidad, la compasión, la centralidad de la persona, la fraternidad, la común pertenencia a la humanidad, la armonización de los intereses particulares y los generales, el bien común, la justicia, el don, la gratuidad, … son referencias clave de esta antropología, criterios llamados a ser fundamentales en todo un modo de vivir y hacer economía.

De hecho, la condición humana, a pesar de su lado oscuro, da para mucho más de lo que dice el neoliberalismo. Da de sí para practicar otra economía e introducir en ella otros valores, como hacemos en otros ámbitos de la vida. Así se ha hecho tantas veces a lo largo de la historia y así lo muestran en la actualidad tantas personas y grupos con comportamientos económicos altruistas y solidarios. O tantas iniciativas económicas organizadas —de distinto calado sin duda— como, por ejemplo, la banca ética, los microcréditos, los fondos de inversión éticos, el consumo responsable, el comercio justo, las múltiples empresas de la economía social (cooperativas, sociedades laborales, empresas de inserción…), la responsabilidad social corporativa, la economía de comunión. O el Estado del Bienestar, esa institución política actualmente tan agredida y recortada, que, con sus correcciones a algunas de las dinámicas generadoras de desigualdad propias del mercado, ha hecho posible, a lo largo de unos cuantos lustros, una cierta redistribución de la riqueza y una cierta solidaridad.

Esta web utiliza 'cookies' propias y de terceros para ofrecerte una mejor experiencia y servicio. Al navegar o utilizar nuestros servicios, aceptas el uso que hacemos de ellas. Puedes cambiar la configuración de 'cookies' en cualquier momento.

AceptoMás información