Disponible en
Ir a la versión móvil App para iOS App para Android en Google Play
Síguenos en twitter Estamos en Facebook
Compartir:

A PIE DE ARBOL

Utopía y cooperación

FLAVI_FOTOok_528
Actualizado 02/10/2017 10:33:46
Flaviano Casas Martínez

“Si tu mano posee en abundancia, sé generoso como la palma datilera” (Gulistán). La Utopía y la Cooperación, con respecto a la economía y a la vida social, beben en las fuentes de la filosofía.

“Si tu mano posee en abundancia, sé generoso como la palma datilera” (Gulistán). La Utopía y la Cooperación, con respecto a la economía y a la vida social, beben en las fuentes de la filosofía. Por eso las Cooperativas, forjadas en la idea-fuerza de la mutualidad, la solidaridad y la autogestión, constituyen la auténtica revolución incruenta, orientada bajo estos principios a cambiar el orden del mundo.

El labrador ya no es “esclavo de la Tierra”, sino de las corporaciones y de las multinacionales “integradoras”. Pues el individualismo a ultranza mina su capacidad y le sepulta en un cúmulo de deudas, (para pagar mañana, hoy muere de insolvencia). En el sistema capitalista el campesinado es capataz de su propia esclavitud. De cara al futuro, ¿dónde está la mujer, el relevo generacional, en esa aparente y tranquila desesperación de la soledad y el individualismo?. - La empresa familiar agraria se disipa en lejanos recuerdos para dar paso al burdo y engañoso concepto de modernidad, donde las falsas promesas no traerán el agua redentora que fertilizará las dilatadas “concentraciones” de los futuros latifundios.

El individualismo agrario está muy lejos de articular un pensamiento utópico y cooperativo, atenazado por la ansiedad y la desconfianza en el prójimo. En este contexto histórico su enfermedad es incurable, con proyección a todas las esferas de la vida social. Contemplar nuestros pueblos hundidos, los campos desarbolados, los montes convertidos en cenizas, contradice el empeño de las generaciones precedentes que se avergonzarían al ver los buques encallados en la cacareada y prometida “era” de la modernidad.

El filósofo va por delante de su tiempo, y las ideas revelan que el campesinado, víctima de su propio individualismo, pertenece ya a una clase social terriblemente acorralada, sumisa y dependiente, cuyo futuro no es otro que aquellas prisiones construidas por él. El trinomio: hombre-tierra-máquina, atenazado por la orfandad social, resulta empobrecido en la parte intelectual. El caciquismo, la mezquindad y la brutalidad, deben ser reemplazados por las semillas de la dignidad, de la amistad y la cooperación. En su día la agricultura se consideró casi como un arte sagrado; en la actualidad el egoísmo, la avaricia y el rápido enriquecimiento, estrujan la Tierra como a un limón, destruyen los ecosistemas, alteran los ciclos biológicos, arrasan el paisaje, envenenan los suelos, las aguas subterráneas y aniquilan la flora y la fauna.

La codicia rampante, verdugo de la Naturaleza, no tiene reparos en reafirmar y perpetuar el falso concepto de “malas hierbas”, cuyas semillas son el granero de los pájaros; en utilizar mono-cultivos esquilmantes, agotar los recursos hídricos y emplear agro-tóxicos para producir “comida basura”. Su lema proclama dominación y servidumbre: “no te conformes con menos”, frente al sueño de un campesinado más apegado a la Tierra, más utópico, social y cooperativo, que hace más de treinta años lanzó al viento la consigna: “menos es más”.

Nos enseña Jorge Riechmann “que la Naturaleza es Vida y el sentido de la vida es vivir. Lo afirman A. Herzen, L. Wittgenstein, M. Sacristán… Lo dice el mirlo desde los arbustos”.

Esta web utiliza 'cookies' propias y de terceros para ofrecerte una mejor experiencia y servicio. Al navegar o utilizar nuestros servicios, aceptas el uso que hacemos de ellas. Puedes cambiar la configuración de 'cookies' en cualquier momento.

AceptoMás información