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ENTREVISTAS

“Es muy difícil hacer un proyecto de país común a todos sin potenciar una memoria común”

Jesus_Angel_Redondo
Actualizado 16/10/2017 11:36:08
Jose Rojo

Jesús Ángel Redondo (Palencia, 1982) vivió su niñez y adolescencia en Becerril de Campos. Licenciado y doctor en Historia, con Premio Extraordinario de Doctorado por la Universidad de Valladolid, este historiador palentino ha desarrollado amplias estancias postdoctorales en la Universidad de Santiago de Chile y en la Universidad de Évora (Portugal), donde trabaja actualmente, más concretamente en el Centro Interdisciplinar de Historia, Sociedades y Cultura.

A lo largo de su carrera académica se ha especializado en el estudio de los conflictos campesinos y/o indígenas de Europa y América Latina durante el siglo XX. Acerca de esta temática, ha publicado diversos artículos en revistas científicas nacionales e internacionales y tres libros: “Protesta y violencia de los campesinos castellano-leoneses: la Tierra de Campos (1900-1923)” (Diputación de Palencia, 2011); “1904: Rebelión en Castilla y León” (Universidad de Valladolid, 2013); “Tierra, trabajo y libertad; conflictos campesinos e indígenas en la provincia de Cautín (1967-1973)” “LOM Ediciones, 2017”. Redondo Cardeñoso, casado y con un hijo “todavía en el horno, aunque puede salir en cualquier momento”, ha participado en numerosos congresos y eventos científicos tanto en Europa como en América Latina. Su última investigación versa sobre los conflictos campesinos en el Alentejo a principios del XX.

Pregunta. ¿Por qué ha centrado sus investigaciones en los conflictos campesinos e indígenas?

Respuesta. En un principio, cuando comencé mi tesis doctoral, mi intención fue estudiar la vida del campesinado tradicional, pero cuando me acerqué a la bibliografía y la documentación, me di cuenta que, al contrario de lo que tradicionalmente se ha pensado, la sociedad campesina de Castilla y León no fue un remanso de paz social cuyos habitantes vivían bajo la obediencia y sumisión al cacique y al cura. Muy al contrario, la sociedad castellana y leonesa planteó numerosos conflictos de muy diverso tipo, tanto colectivos, como huelgas de jornaleros, motines de subsistencias, antifiscales, etc.; pero también individuales, como reyertas y riñas entre vecinos. Entonces decidí seguir esa línea de investigación y descubrir esa otra cara de la sociedad campesina tradicional.

P. De su libro “Protesta y violencia de los campesinos castellano-leoneses: la Tierra de Campos (1900-1923)” sorprende el uso frecuente de armas de fuego en la resolución de las riñas entre vecinos…

R. Efectivamente, uno de los aspectos que más me sorprendió fue ver cómo en las sentencias judiciales los campesinos, especialmente los mozos, hacían uso de armas de fuego en su día a día. Y no especialmente escopetas o carabinas, armas propias para la caza, sino sobre todo pistolas y revólveres. Los campesinos aparecían con sus armas en el trabajo, en la calle, en la taberna,… y hacían uso de ellas en actividades cotidianas. Por ejemplo, era común que los mozos acompañaran las imágenes de las procesiones religiosas disparando salvas. Las armas eran tan comunes, que quien las reparaba era el herrero del pueblo. Esta presencia cotidiana de las armas facilitaba que fueran utilizadas cuando se calentaban los ánimos. Por ejemplo, en 1901 una partida de brisca en una taberna de Grijota terminó con sendas parejas de mozos protagonizando un tiroteo dentro del local. A tenor de lo visto en las sentencias, la Tierra de Campos de finales del siglo XIX y principios del siglo XX no tiene nada que envidiar al ‘Far West’ americano.

P. Otra de sus publicaciones (‘1904: Rebelión en Castilla y León’) descubre la rebelión de los jornaleros en la comarca terracampina durante el verano de 1904.

R. Así es. En 1904 se produjo en los pueblos de las llanuras cerealistas de Castilla y León una movilización huelguística hasta el momento inimaginable. Antes se habían producido conflictos en forma de motines por el aumento del precio del pan o la subida de impuestos, como sucedió en 1856, 1892 y 1898. Pero en 1904 el modo de protestar cambió. A lo largo de 1903 los jornaleros de la región comenzaron a organizarse en sociedades de resistencia vinculadas a la UGT y al PSOE, las cuales plantearon alguna huelga aislada y presentaron candidatos a las elecciones municipales que se celebraron el 8 de noviembre. En estas elecciones los candidatos obreros obtuvieron numerosos concejales, principalmente en pueblos de Valladolid. De este modo, Valladolid se convirtió en la provincia española con mayor número de concejales socialistas. De hecho, en esas elecciones el PSOE obtuvo la primera alcaldía de su historia en el pequeño pueblo vallisoletano de Urones de Castroponce. De cara a la negociación de los salarios de siega de 1904, los jornaleros asociados de Zamora y Valladolid organizaron sendos congresos provinciales para coordinar sus reivindicaciones. De este modo, a lo largo de junio de aquel año los jornaleros terracampinos protagonizaron numerosas huelgas agrarias reclamando aumento de jornales. La mayor parte de las mismas tuvieron lugar en las áreas zamoranas y vallisoletana de la Tierra de Campos, destacando los conflictos de Villalpando, Villalón y Medina de Rioseco. Pero también hubo conflictos en Palencia (Villada, Cisneros, Boadilla de Rioseco), León (Sahagún, Grajal y Valderas), Salamanca, Ávila y Toledo. La movilización fue tan importante que incluso el Gobierno, a través del Instituto de Reformas Sociales, creó una comisión específica para estudiar la situación socioeconómica de los jornaleros de la meseta.

P. Durante su estancia en Chile se adentró en el estudio de los conflictos de los campesinos y de los mapuches (indígenas) en los años previos a la dictadura de Pinochet, de cuya investigación recientemente le han publicado otro libro en Santiago de Chile.

R. Sí, tras doctorarme y, ante la ausencia de oportunidades para proseguir mi carrera investigadora en España, busqué trabajo en el extranjero, y surgió la posibilidad de ir a Chile para estudiar los conflictos campesinos y mapuches en el sur del país durante el período de la Reforma Agraria, que básicamente se extendió entre 1967 y 1973. Durante ese período también se produjeron multitud de conflictos rurales, especialmente huelgas agrarias y ocupaciones de tierras. No obstante, a diferencia de lo que ocurre en Europa, en el sur de Chile, a los conflictos campesinos se superponen conflictos indígenas-mapuches que buscan recuperar tierras que les fueron usurpadas durante la conquista y colonización de la región durante finales del siglo XIX.

P. Hoy, los mapuches están de plena actualidad porque han convocado huelgas de hambre para exigir la devolución de sus tierras. ¿Considera justa esta reclamación?

R. Las huelgas de hambre y los conflictos en la región no son nuevos. Se vienen sucediendo desde la restauración de la democracia en los 90. Lo que sí ha ocurrido es que con el tiempo los conflictos se han ido radicalizando, en buena medida porque no ha existido una respuesta desde el Gobierno chileno para satisfacer las demandas de las comunidades mapuches. El origen del conflicto está en la conquista militar a finales del siglo XIX de La Araucanía, la región mapuche. Posteriormente, durante la ocupación del territorio, el gobierno chileno repartió tierras trazando grandes rectángulos en un mapa de papel, sin tener en cuenta ni los accidentes del terreno ni que allí había unas comunidades indígenas que tenían posesión y explotaban sus tierras de acuerdo a sus leyes y costumbres. Obviamente el Estado chileno no tuvo en consideración ese tipo de propiedad y repartió la tierra entre los nuevos colonos que llegaron. En este proceso muchas comunidades quedaron sin apenas tierra, y sumidas en la pobreza, de modo que hoy la región, y específicamente la población mapuche, es el sector más pobre del país..No obstante, el problema no es sólo económico, sino que con la usurpación de tierras también les quitaron sus cementerios, espacios sagrados, etc. Muchas comunidades actuales siguen reivindicando las tierras que se usurparon hace un siglo.

P. Ahora, en la Universidad de Évora está inmerso en los conflictos rurales durante los primeros años de la I República de Portugal, entre 1908 y 1918.

R. Actualmente estoy aplicando las mismas metodologías y conceptos que utilicé en los estudios sobre la Tierra de Campos en la investigación de los conflictos campesinos en Portugal, especialmente en el estudio de las huelgas agrarias que eclosionaron en la región del Alentejo durante los años 1911 y 1912. Con ello pretendo realizar una comparativa de los conflictos sociales ocurridos en el agro español y portugués en los primeros años del siglo XX cuando, como podemos ver, enraizaron las ideologías obreras en el campo del sur de Europa.

P. ¿Cómo le tratan en el país vecino?

R. Bien. El alentejano es muy amable. Es introvertido, pero muy amable. Cuando tienes algún problema, siempre están dispuestos a ayudarte para solucionarlo.

P. ¿Tiene ya claro su próximo destino e investigación?

R. Todavía no. A final de año se me acaba el contrato y si no me renuevan, tendré que buscar nuevos destinos (o nueva profesión).

P. ¿Qué análisis hace de los estudios de Humanidades en España?

R. Los estudios de Humanidades están minusvalorados, a pesar del potencial que tienen tanto cultural como económicamente. España es un país que depende en gran medida del turismo, y no sólo del turismo de sol y playa, sino que buena parte de los turistas extranjeros vienen por nuestra historia, nuestro arte,… También somos un país con una lengua que hablan 500 millones personas, y que cada vez tiene más importancia en Estados Unidos. Teníamos que apostar más por esas disciplinas (historia, arte, lengua,…) para potenciar la economía y la tan cacareada ‘marca España’… Además, es muy difícil hacer un proyecto de país común a todos sin potenciar una memoria común. Ejemplo es lo que está pasando en Cataluña estos días.

P. A usted no le ha ido mal profesionalmente…

R. Bueno, es relativo. Tras doctorarme, sobreviví un año con una beca de 500 euros al mes. Después estuve otro año estudiando unas oposiciones para profesor de secundaria que nunca se convocaron por los recortes, así que perdí el año. Ante la situación que se vivía en España, decidí buscar trabajo afuera y obtuve el contrato con el gobierno chileno. Contradicciones de la vida, en septiembre de 2012 me concedieron el Premio Extraordinario de Doctorado en la Universidad de Valladolid… Dos semanas más tarde salía para Chile por las falta de oportunidades en España. Allí estuve más de tres años. Cuando volví a Europa llegué a Portugal, donde llevo dos años más. Y, como le digo, a finales de año se me termina el contrato; si no me renuevan en Portugal tengo que comenzar de cero buscando un nuevo contrato… Los investigadores españoles actualmente vivimos en la precariedad. Y no es una cosa exclusiva de las Humanidades, muchos investigadores de Ciencias también han tenido que irse.

P. En la actualidad, ¿qué tipos de conflictos perviven en el medio rural de nuestra provincia?

R. La conflictividad en el campo actual se ha modificado por varias razones. En primer lugar, por la despoblación, que hace que los pueblos estén cada vez más vacíos, que tengan menos actividad social. Esto se refleja también en la ausencia de conflictos. Asimismo, las ventajas de los nuevos medios de transporte permiten que los agricultores puedan plantear protestas en las ciudades, e incluso en Madrid, frente a las mismísimas autoridades del Estado. Esto era imposible a principios del siglo XX. Además, actualmente, gran parte de las cuestiones del campo ya ni siquiera se resuelven en Madrid, sino en Bruselas, por lo que los conflictos también se han hecho más burocráticos. Los temas de los mismos: precios, gastos de producción, subvenciones,… La agricultura de Castilla y León hace tiempo que dejó de ser una actividad de cuasi supervivencia.

P. ¿Viene a Palencia con frecuencia?

R. El trabajo y la distancia no me dejan venir tan frecuentemente. Y, ahora, con el nuevo miembro de la familia, cuando él nos deje.

P. ¿Qué le tira de su tierra?

R. Como es obvio, la familia y los viejos amigos. La comida también, no es fácil comer un buen lechazo en cualquier parte del mundo.

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