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CERRATO INSOLITO

Lagarejos

lagarejos
Actualizado 16/10/2017 10:35:24
Fernando Pastor

Relacionado con las vendimias y con la elaboración de vinos están los lagarejos. Consistían en coger racimos de la uva y restregarlos por el cuerpo y el pelo de otras personas, embadurnándoles. Se cogía la uva más tinta que hubiera, para que costara más limpiarlo luego. Se realizaba en ambiente de broma, y en general se lo hacían los chicos a las chicas, aunque también se producía a la inversa.

Relacionado con las vendimias y con la elaboración de vinos están los lagarejos. Consistían en coger racimos de la uva y restregarlos por el cuerpo y el pelo de otras personas, embadurnándoles. Se cogía la uva más tinta que hubiera, para que costara más limpiarlo luego. Se realizaba en ambiente de broma, y en general se lo hacían los chicos a las chicas, aunque también se producía a la inversa. Era frecuente que si alguna chica oponía resistencia y se tapaba la cara, los chicos le subían la falda y le hacían el lagarejo en el culo.

Tampoco era raro que fueran ellas las que contraatacaran, bien haciéndoles un lagarejo en la cara o incluso bajándoles los pantalones para hacerles el lagarejo en el trasero o metiéndoles un racimo de uvas por la entrepierna. Esto era frecuente en Villahán, o en Villaverde Mogina (si Asunción o Secundina y sus amigas contaran lo que le hicieron a un chico que llamaban Hortelano…).

Como se ve, eran muy atrevidos, tanto chicos como chicas, y a menudo los juegos se convertían en excusa para acercamientos de alto voltaje.

Ello puede explicar lo que a veces ocurría en Castrillo de Don Juan: dado que los mozos elegían para hacer lagarejos a las mozas más agraciadas, algunas de las menos agraciadas se hacían un lagarejo a sí mismas para poder decir que ellas también lo habían recibido.

En algunos pueblos los lagarejos se hacían no solo con los racimos de las uvas sino también con el vino ya elaborado.

Por ejemplo en Canillas, el trasiego del vino desde el lagar se hacía en unas pellicas (recipientes hechos con piel de cabra y de unos dos cántaros de capacidad), hasta depositarlo en las cubas que cada uno tenía en su bodega. Cargaban con la pellica al hombro y si en el camino se cruzaban con alguna moza le soltaban una chorretada de vino para mancharla.

En Piñel de Arriba ocurría parecido. Llevaban el vino en pellejos y les echaban un chorretazo a las mozas que veían. Como éstas lo sabían, las que les gustaba que se lo hicieran procuraban cruzarse a posta con los mozos que llevaban los pellejos, y las que no les gustaba se escondían.

Y es que por supuesto había a quien no le gustaba recibir lagarejos. En Villahán era frecuente que cuando alguna chica recibía un lagarejo y no le gustaba, reaccionara persiguiendo con tijeras o navajas a quien se lo había hecho, al grito de “te voy a rajar”. Pero también era frecuente que a las chicas que no les gustaba se lo hicieran doble, por quejarse.

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