Disponible en
Ir a la versión móvil App para iOS App para Android en Google Play
Síguenos en twitter Estamos en Facebook
Compartir:

CERRATO INSOLITO

Arquitectura sin arquitectos

bodegas_CERRATO_insolto
Actualizado 03/11/2017 10:30:56
Fernando Pastor

Ligadas necesariamente a la proliferación de viñedos están las bodegas. Presentes en prácticamente todas las localidades cerrateñas, alguien las denominó arquitectura sin arquitectos porque se hacían sin planificación previa, lo que explica que tengan plantas y fachadas diferentes.

Ligadas necesariamente a la proliferación de viñedos están las bodegas, construcciones subterráneas en las que se guarda el vino y en algunas (las que disponían de lagar) también se elaboraba.

Existen desde hace cientos de años. La primera noticia escrita que se tiene data de 1211, cuando Alfonso VIII vendió una al monasterio de las Huelgas Reales, por lo que ya existían con anterioridad.

Presentes en prácticamente todas las localidades cerrateñas, alguien las denominó arquitectura sin arquitectos porque se hacían sin planificación previa, lo que explica que tengan plantas y fachadas diferentes, aunque poseen una serie de denominadores comunes: chimeneas para hacer lumbre en el interior, poyos de piedra adosados para sentarse a charlar con los vecinos, respiraderos, cotarros que formaban con la tierra extraída al excavar para construirlas y que era echada por encima para que la bodega quede aislada tanto del frío como del calor y la temperatura en el interior sea constante, etc.

Los respiraderos son esenciales ya que la uva al fermentar produce tufo, un gas letal que hay que evacuar. Para comprobar si aún queda tufo en el interior o ya hay oxígeno limpio, se usan varias técnicas: entrar con una vela encendida o introducir zarzas encendidas por una cavidad denominada por ello zarcera (el fuego necesita oxígeno para mantenerse, por lo que si se apaga la vela o la zarza es que no hay suficiente oxígeno, y por tanto prevalece el tufo), u otras más crueles como meter un pájaro o un gato (si caen fulminados es que aún queda tufo).

Muchas son las localidades cerrateñas que disponen de tal número de bodegas que forman verdaderos barrios y en algunos casos están intercomunicadas.

Torquemada y Baltanás se llevan la palma en cuanto al número de bodegas, con cientos de ellas, y en ambos casos declaradas Bien de Interés Cultural (BIC) como patrimonio cultural etnográfico. En Dueñas, donde se ha creado la ABCD (Asociación de Bodegas y Cuevas de Dueñas), están en trámites para ser declaradas BIC.

Torquemada, con más de 500, representa la mayor concentración de bodegas de Castilla y León y constituyen uno de los mejores conjuntos de arquitectura popular relacionada con el vino. No en vano la localidad tuvo sobreabundancia de vino y contó con alcoholera, fábrica de odres y pellejos, etc.

Caso paradigmático es el de Tariego de Cerrato. Ubicada en el margen izquierdo del río Pisuerga, el gran número de bodegas subterráneas, incluso en pleno casco urbano, provocó la aparición de grietas en la carretera que atraviesa el pueblo. La profundidad de estas grietas alarmó a los vecinos, hasta que el día 29 de noviembre de 1960 se produjo un corrimiento de tierras inclinando el pueblo hacia el río, poniéndolo en peligro de ser engullido por el Pisuerga.

En la actualidad, la drástica disminución de viñedos ha modificado el uso de estas construcciones singulares. Ya no sirven tanto para elaborar vino como para actividades lúdicas (meriendas entre vecinos y amigos), instalación de negocios de restauración culinaria, centros de exposiciones e incluso como reclamo de enoturismo.

Esta web utiliza 'cookies' propias y de terceros para ofrecerte una mejor experiencia y servicio. Al navegar o utilizar nuestros servicios, aceptas el uso que hacemos de ellas. Puedes cambiar la configuración de 'cookies' en cualquier momento.

AceptoMás información