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VALLADOLID

'El incidente en el Hilton Nilo' se alza ganadora de la Espiga de Oro de la 62 SEMINCI

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Actualizado 03/11/2017 11:11:07
Jose Luis G. Antolín

La película del director sueco Tarik Saleh sobre corrupción y crimen en el Egipto prerrevolucionario, no era de las más reconocidas como favoritas tanto por el público asistente como por la prensa acreditada. Fue abucheada en la lectura del palmarés.

“El incidente en el Hilton Nilo (The Nile Hilton Incident)”, una coproducción entre Suecia, Alemania, Dinamarca y Marruecos, la película de Tarik Saleh sobre corrupción y crimen en el Egipto prerrevolucionario, no era de las más reconocidas como favoritas tanto por el público asistente como por la prensa acreditada. Incluso en la lectura del palmarés su nominación hasta en tres ocasiones causó alguna controversia; tanto fue así que el portavoz del jurado internacional para la ocasión, Ray Loriga, novelista, guionista y director de cine español, en nombre del mismo se dirigiera a los asistentes para decir: “Es posible que nuestro fallo no guste a todos, pero es lo que nosotros hemos decidido”. Con estas palabras trató de calmar algunos leves abucheos y comentarios de desaprobación que resonaron en el Salón de los Espejos del Teatro Calderón.

Sea como fuere y a pesar de la falta de sintonía del jurado internacional con crítica y público, a este filme se le puede considerar el gran triunfador de la Seminci de 2017, ya que, además de alzarse con el máximo galardón del festival, la Espiga de Oro, también se ha llevado los premios al mejor director y al mejor guionista personificados en el realizador de la película: Tarik Saleh.

Por otro lado, la que se ha considerado como la película favorita para todos, público y prensa, “The Party”, de la realizadora británica Sally Potter, regresa a Gran Bretaña con sólo un premio, la Espiga Arcoíris, galardón instituido hace ahora dos años y que otorga un jurado que trata de premiar a “aquellos títulos que reflejan de manera oportuna la diversidad sexual y la identidad de género”. Ni siquiera obtuvo el Premio del Público, que recayó en “El insulto (L’Insulte)”, de Ziad Doueiri, otro de los largometrajes que tendrán que conformarse con el favor de los espectadores tras obtener también el Premio Sociograph, que recae en la película de la sección oficial que más impacta a los espectadores, y el Blogos de Oro, galardón de nueva creación en la presente edición y que cuenta con su correspondiente jurado que valora determinados conceptos de las películas en competición.

La proyección de la película “Dos mujeres (Sage Femme)”, una producción franco-belga ponía punto final a la Seminci vallisoletana en su sexagésima segunda edición que, si una característica fundamental ha sido, es la de ser un certamen con cine de autor, además une la de reivindicativo y feminista. Desde que hace diez años se hiciera cargo del festival que cada año se lleva a cabo a orillas del Pisuerga, Javier Angulo, éste y su equipo se han esforzado en introducir toda una serie de cambios de planteamiento que han originado que el certamen conecte cada año con más público y no ya sólo de cinéfilos o críticos cinematográficos, sino que ha logrado sintonizar cada vez con un grupo mayor de espectadores. Por las distintas proyecciones —hasta un total de 250 títulos— han pasado alrededor de 93.000 espectadores —en más de una ocasión se ha tenido que colocar en la sala respectiva el rótulo de “no hay localidades” para poder ver algunos de los filmes presentados a competición o fuera de ella, bien largometrajes, cortometrajes o cine documental—.

Si decimos que la Seminci de este año ha resultado reivindicativa, no sólo nos queremos referir (que también), a la petición formulada por el propio Angulo en la sesión inaugural del festival, al decir que el cine es cultura y que como tal no se le debe aplicar un Iva del 21 %, también decimos que ha resultado ser un certamen de vindicación porque se ha pronunciado a favor de una mayor participación y reconocimiento de la labor de las mujeres en el cine y no sólo en la labor de actrices, sino en la de otras profesionales del gremio a las que apenas se les reconoce su trabajo (producción, escritoras de guiones, técnicos en las múltiples disciplinas profesionales y, sobre todo, directoras de películas). Y para muestra bien puede valer este botón: de todas las películas estrenadas durante el año 2016, tan sólo había un 16 % dirigidas por féminas. Evidentemente, una muy escasa valoración de la capacidad profesional de las mujeres. Y por ello y para tratar de buscar soluciones al caso, la Seminci en su sexagésimo segunda edición ha procurado equiparar a hombres y mujeresbuscando la paridad entre realizadoras y realizadores en todas las secciones del certamen. Además de celebrar un Foro de las Mujeres en el cine Español, llevado a cabo el día 23 de octubre y en el que se han elaborado unas conclusiones generales con las que se pretende que sean de inmediata aplicación: “Consideramos imprescindible si queremos impulsar un principio de cambio para revertir la situación actual de las mujeres en todos los campos relacionados con el audiovisual”. Además del foro y de la paridad en la realización de las películas seleccionadas, también se ha organizado una sección denominada “Supernovas”, donde se han proyectado 18 películas dirigidas por mujeres.

Cine de autor y ‘Cine y Vino’

Otra de las apuestas significativas por las que ha optado la organización de la Seminci es por programar cine de autor, es decir buscar aquellas películas que son originales y obra de la creación de un guionista o guionistas a partir de ideas propias y no de ser rescatado de obras literarias en las que los guionistas tan sólo ponen en lenguaje cinematográfico las ideas de las mismas. Y este empeño parece que año tras año se va consiguiendo, con lo que la Seminci se está convirtiendo en un banco de pruebas de ideas originales pasadas a cine.

En la edición de 2016, la Seminci quiso seguir un planteamiento que ya había introducido el Festival de Cine de San Sebastián reuniendo bajo un mismo epígrafe al cine con la buena mesa, creando la sección denominada “Cine y Gastronomía”. Valladolid, tierra de algunos de los mejores vinos del país, ha querido hacer este maridaje entre el vino y el cine creando la sección “Cine y Vino,” que también tuvo su jornada estelar en la que se proyectaron varios largometrajes documentales venidos de otras tierras de buenos caldos. El vino, sus denominaciones de origen, se han convertido, además, en patrocinadores del evento cinematográfico y Ribera del Duero, Vinos de Rueda y Cigales forman parte de las entidades privadas esponsorizadoras.

Futuros espectadores

Otra de las novedades en las que el equipo de Angulo ha puesto especial empeño es en la de crear y formar a futuros espectadores cinematográficos, para los que viene programando dos ciclos distintos de cine dirigido a los jóvenes y a los más pequeños bajo los nombres de Seminci Joven y Miniminci, respectivamente. Incluso los jóvenes pueden elegir las películas que más les han gustado. Lo más curioso es que este cine suele ser alternativo al que se proyecta en salas comerciales y que casi siempre proceden de los grandes estudios, sobre todo de Hollywood. Y es cine de muy diversas procedencias y de muy distintos años de producción, donde se han citado desde películas de los años 20 del siglo pasado, como “El circo” y “El chico” de Charles Chaplin, hasta cine de la más absoluta actualidad.

Espigas de Honor

No han faltado en esta 62 edición la entrega de Espigas de Honor a distintas personalidades del universo del cine, fundamentalmente español, pero sin obviar a cineastas, actores y demás de otros países. Así, en esta edición, se ha distinguido con tal galardón a la actriz Marisa Paredes, al realizador mexicano Arturo Ripstein, a Luis Tosar y Emma Suárez, actor y actriz españoles y al director salmantino José Luis García Sánchez, quien fue autor de una de las frases que más polémica levantó en el entorno de la capital vallisoletana al decir: “Hay que ver más cine y menos procesiones”.

Incluso se ha celebrado una lección magistral de Ray Loriga —novelista, guionista y director de cine español y además miembro del Jurado Internacional para la presente edición— llevada a cabo en el marco de la Universidad de Valladolid.

Otras secciones

Eso sí, la Seminci también ha seguido siendo fiel y leal a lo que cada año han sido sus señas de identidad y por lo tanto, además de la sección oficial, donde se proyectan las películas en competición y que son la principal razón de la convocatoria cada año del certamen, también se han seguido programando la sección “Punto de Encuentro”, donde se dan cita una serie de títulos de largometrajes y cortometrajes que proceden de las más diversas cinematografías universales y que son filmes que han pasado por otros festivales y que incluso se han alzado con grandes premios.

Tampoco han faltado a la cita la sección “Tiempo de Historia”, donde se han reunido 18 títulos de documentales en formato largometraje y otras 9 en formato de corto.

“Spanish Cinema”, otra sección que no ha faltado a la cita de Valladolid, es donde se dan cita títulos de películas filmadas entre el año pasado y la convocatoria de la Seminci de este año.

Y si la cinematografía de Islandia, —casi inédita en las salas españolas, por no decir ignorada del todo—, ha sido la invitada de esta edición recién acabada, en la que se han dado cita hasta 17 títulos de películas hechas dentro del presente siglo XX, tampoco ha faltado la convocatoria de homenaje a un cineasta internacional, el francés Jean Pierre Melville, coincidiendo con el centenario de su nacimiento y del que se han proyectado diferentes trabajos. Tampoco han faltado a la convocatoria anual las escuelas de cine. Como cada año en estos últimos, es la ECAM, de la Comunidad de Madrid, la que ha estado presente. Pero también hemos tenido ocasión de ver los trabajos de la Escuela de Barcelona y de la Escuela Superior de Cinema y Audiovisuales de Cataluña,.

La secciones “Castilla y León en Largo” y “Castilla y León en Corto” han seguido acudiendo como en los últimos años bajo la égida de Javier Angulo de dar cobijo al cine hecho en nuestra región y que ha ido incrementando el número de proyecciones, siendo 6 los largos presentados y hasta 13 los cortometrajes, de los cuales, 5 están agrupados en el Certamen de Cortometrajes de Castilla y León denominado “Querqus” y que organiza cada año, —y ya son 5—, la Coordinadora de Festivales de Cine de Castilla y León, del que forma parte entre otros el FICA de Aguilar de Campoo.

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