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ENTREVISTAS

“Añoro el periodismo, pero procuro no pensar en ello para no caer en la melancolía”

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Antonio Rubio posa con su libro en el interior del Museo Diocesano. BRÁGIMO
Actualizado 15/01/2018 18:57:14
Redacción

El periodista Antonio Rubio, con una trayectoria de 36 años y jubilado desde 2007, firma el libro "La belleza escondida", cuya segunda edición acaba de ver la luz tras agotarse la primera.

Este profesional de la comunicación habla de su publicación y, también, de la profesión a la que dedicó tantos años.

Treinta y seis años en el mundo del periodismo –principalmente en la radio– han marcado a Antonio Rubio (Palencia, 1947), quien, a pesar del estrés y de los sinsabores –también alegrías– que generan la profesión, asegura que ha sido un privilegio desempeñarla y piensa que “no hubiera podido estar en mejor lugar”.

Le prejubilaron de RNE en 2007 y tres años más tarde se ofreció para colaborar en la Delegación de Patrimonio Artístico de la Diócesis de Palencia, lugar desde el que se dedica a una de sus debilidades: el arte sacro. Y, precisamente, esa pasión le llevó a firmar el libro ‘La belleza escondida’, que salió a la calle en diciembre de 2016 y cuya segunda edición ha visto la luz recientemente tras haberse agotado la primera. Esta publicación –la segunda de su cosecha; la primera fue un “librito” sobre setas venenosas editado en 2000 por Caja España– descubre 57 sagrarios de 51 templos de la diócesis palentina que sorprenden por su decoración interior.

Antonio Rubio, casado desde 1971 y con dos hijos y dos nietos, dice que el periodismo actual es “manifiestamente mejorable” y no le gustan nada las redes sociales, que las ve “como un fenómeno imparable que habría que reconducir, aunque no sé ni cómo, ni quién”.

JOSE ROJO

Pregunta. ¿Qué hay detrás de ‘La belleza escondida’?

Respuesta. Mucha ilusión, mucho trabajo y, principalmente, una idea tan novedosa y original que puedo decir con orgullo que no he encontrado hasta ahora nada similar. Descubro al lector la decoración interior que enriquece muchos sagrarios del último tercio del siglo XVI y primeras décadas del XVII, a raíz del Concilio de Trento que, saliendo al paso de la reforma de la Iglesia emprendida por Lutero en 1521, sitúa a la eucaristía en el centro de la vida de los creyentes. Es a partir de la Contrarreforma del Concilio de Trento cuando se crean muy notables sagrarios, llamados también tabernáculos y custodias, de grandísima belleza exterior y muchos de ellos con delicadas pinturas interiores. Esas pinturas, cuya contemplación solo estaba permitida al sacerdote, me inspiraron tanto el tema como incluso el título del trabajo.

P. ¿Con este libro ha pretendido poner en valor la calidad artística de los sagrarios?

R. No era ésa la primera intención. Tan solo quería dar a los lectores la oportunidad de admirar algo que había estado vetado durante siglos a la inmensa mayoría. Deseaba que cuantos vieran esa belleza participasen de la misma emoción que me embargó el 13 de septiembre de 2013 cuando contemplé el fastuoso interior del sagrario de la iglesia de Ventosa de Pisuerga y sentí la necesidad de sacarlo a la luz. Lo de “poner en valor”, como ahora se dice, era algo inevitable, habiendo iniciado la Diócesis la restauración de los que necesitan atención. Un proceso lento por el costo económico, pero supongo que imparable.

P. Esta publicación, muy gráfica, por cierto, ya va por su segunda edición…

R. Es un libro de arte y por ello la imagen desempeña un papel esencial; en sus 370 páginas se incluyen más de 400 fotografías a todo color y de ellas casi medio centenar a página completa. Pero también es, en cierto modo, un libro de historia e incluso de religión. Forma un conjunto muy hermoso y útil. De ahí la magnífica acogida, que ha hecho que en solo seis meses se agotase la primera edición. La segunda, con mejoras en la encuadernación y el tipo de papel, que lo hacen aún más atractivo, acaba de ponerse a la venta. Tengo mucha esperanza en la acogida que tendrá durante la exposición de Las Edades del Hombre en Aguilar.

P. Como amante de la fotografía y después de tantos años de trabajo periodístico en la radio, ¿considera certera la frase “Una imagen vale más que mil palabras”?

R. En líneas generales, sí. Lo que hace mucho más valioso el trabajo de los profesionales de radio es que tienen que suplir con su palabra y la emoción que consigan transmitir con ella lo que el oyente no tiene ante sus ojos; hacerle presente lo lejano, e incluso tangible lo imaginario.

P. ¿Qué recuerdos guarda de su trayectoria en RNE?

R. Nunca los recuerdos son totalmente alegres o tristes. Ha habido de todo en una trayectoria tan dilatada. En esta profesión tan estresante más de una vez me he sentido tentado a dejarlo todo e ir de ermitaño a algún lugar perdido. Pero, vuelto a la realidad, una vez superado ese instante de tensión, creo que ejercerla ha sido un verdadero privilegio. Ya desde la distancia, con el poso de los años, pienso que no hubiera podido estar en mejor lugar.

P. Ha trabajado en Palencia, Valladolid y Málaga. ¿Cuáles han sido sus mejores años?

R. Después de haber trabajado varias décadas en el periodismo puro y duro, tras asumir la gran responsabilidad de dirigir las diez emisoras de RNE en Castilla y León, y más tarde la de una emisora tan importante como Málaga, he descubierto lo a gusto que me he sentido en tareas de dirección, gestión y organización del trabajo, con todo lo que supone. Sin duda, una tarea difícil y un gran reto cada día.

P. ¿Qué ha significado para usted esta profesión?

R. El hecho de ser notario permanente de cuanto acontece a tu alrededor es un privilegio impagable. Creo que, por lo dicho anteriormente, queda claro que dedicarme a ella ha sido lo mejor que me pudiera haber sucedido en el terreno profesional

P. ¿La añora?

R. Categóricamente, sí. Pero procuro no pensar en ello para no caer en la melancolía.

P. ¿Qué radiografía haría del periodismo actual?

R. Ya sé lo de “cualquier tiempo pasado...”, etc., pero creo que el periodismo que se hace ahora es manifiestamente mejorable, e incluso así lo ven muchos de los que se encuentran en activo cuando reflexionan y hacen autocrítica. Entiendo que, tal como están las empresas del sector, el nivel de paro en la profesión y la fea costumbre de comer todos los días, muchos periodistas se muerdan la lengua en sus comentarios, en sus críticas, en sus preguntas en las ruedas de prensa. El trabajo queda por ello sensiblemente descafeinado y a merced de lo que los políticos quieran transmitir.

P. ¿Qué opinión le merecen las redes sociales en el contexto informativo?

R. No me gustan, en absoluto. Las veo como un fenómeno imparable que habría que reconducir, aunque no sé ni cómo, ni quién. Pero eso de que cualquiera pueda acceder a un medio y lanzar una noticia, un rumor, un comentario, una crítica, una opinión, a veces –la mayoría– sin rigor alguno, y muchas también ofensivas y hasta soeces... Es algo que, si se piensa fríamente, pone los pelos de punta.

P. Es colaborador de la Delegación de Patrimonio Artístico de la Diócesis de Palencia desde 2011. ¿En qué consiste su labor?

R. Tras jubilarme en RNE me ofrecí al delegado de Patrimonio de la Diócesis para colaborar. La verdad es que nunca pensé dedicar tanto tiempo, pero es tantísima la tarea que, un día con otro, la dedico no menos de siete horas. La verdad es que lo hago con gusto. Me ocupo de la fotografía, digitalización de documentos, archivo, tramitación de licencias para restauraciones, a veces actúo como guía del Museo Diocesano, asistencia a reuniones de todo tipo, etc. Y, muy importante, llevo la gestión del taller de restauración que cada año –desde hace cuatro– se desarrolla por los convenios entre el Obispado y la Diputación: gestión de personal, compra de materiales, transferencias, etc. Aunque, por ahora, sin nombramiento oficial, tengo asumidas las funciones de subdelegado.

P. ¿El arte sacro es una de sus debilidades?

R. Desde luego que sí. Y por fortuna estamos en una Diócesis especialmente rica en arte. Contenedores tan espectaculares como nuestros templos románicos, góticos o renacentistas encierran maravillosas obras de escultura, pintura, textiles, orfebrería. Joyas que son reflejo de muchos siglos de historia. Pero no una historia cualquiera, sino inspirada por la fe y las vivencias cristianas de quienes nos precedieron. Aspecto éste que muchos pretenden olvidar, afirmando que es simplemente arte. No; es arte nacido de la fe y puesto al servicio de la fe.

P. La exposición Las Edades del Hombre se instalará este año en Aguilar de Campoo. ¿Le augura un gran éxito?

R. Estoy seguro de que sí lo será. Esfuerzo e ilusión estamos poniendo en la tarea. Las obras van a ser de primerísimo nivel y algunas simplemente espectaculares. Sí sería conveniente que dejáramos el aldeanismo y nos pusiéramos todos a trabajar, cada cual desde su parcela y posición, para conseguir una exposición memorable, bien entendido que no es la exposición de Aguilar. Es una exposición de las once diócesis de Castilla y León que se celebra en Aguilar.

Personalísimo

“Valoro la lealtad de las personas”

- Signo del horóscopo… Géminis.

- Vicio confesable… Amor al trabajo.

- Película para recordar… ‘Ben-Hur’.

- Actor… Charlton Heston.

- Actriz… Katharine Hepburn.

- Animal… Águila.

- Color… Verde bosque.

- Libro predilecto… Coplas de Jorge Manrique.

- Coche que tiene… Un Audi A6 del 97.

- En cuestión de cocina se muere por… Los mejillones al vapor.

- La canción que le levanta el ánimo se titula… La Novena de Beethoven.

- En su relación con las personas no soporta… La desidia.

- Por el contrario, valora… La lealtad.

- Siente envidia sana por… Los grandes viajeros.

- Rasgo que le define… El orden.

- Su gran defecto… ¿A usted cuál le parece?

- Su mejor sueño… El bienestar de mis amados.

- Cuando le presentan a una persona se fija en… El tono de voz.

- Los sábados por la noche disfruta… En casita.

- El rincón favorito de su casa es… Mi escritorio.

- De Palencia no aguanta… Los grafitis que enguarran nuestros edificios.

- Y lo que más le gusta de los palentinos es… No sé... Déjeme pensar...

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