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TURISMO

Extraordinaria ecuación natural de agua y montaña, a un paso de Velilla

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Actualizado 20/01/2018 12:00:42
Redacción

No muy lejos de Velilla del Rio Carrión encontramos una senda que aúna un pueblo semiabandonado, un acogedor bosque de hayas y un robledal sacado de un cuento de hadas. El turismo activo en la provincia es una apuesta segura y el senderismo, la mejor opción para conocer Palencia. Esta ruta es practicable en cualquier época del año, tiene una dificultad mínima y se puede realizar bien caminando bien en bicicleta de montaña. Si queremos coronar nuestro viaje con unas vistas de película merece la pena acercarse a Alba de los Cardaños o disfrutar de las majestuosas cumbres del Espigüete y el Pico Murcia.

Que la Montaña Palentina está enclavada en un paraje excepcional, es indiscutible; pero además la zona tiene auténticas joyas que, por suerte o por desgracia, solo un puñado de afortunados conocen. No hace falta irse muy lejos, tan solo ponte las botas de montaña y piérdete por los caminos de este espléndido collage natural que es esta comarca.

No muy lejos de Velilla del Rio Carrión, encontramos una senda que aúna un pueblo semiabandonado, un acogedor bosque de hayas y un robledal sacado de un cuento de hadas. Todo ello acompañado de praderas de un intenso verde brillante, una luz que cualquier apasionado de la fotografía agradecerá y por supuesto, un sentimiento acogedor y de espiritualidad que tan solo da la montaña.

El pueblo en el que comenzaremos nuestra ruta senderista es Valcobero. Este pintoresco lugar, no solo está asentando en un precioso valle, sino que la historia que tiene a sus espaldas también guarda cierta belleza. Allá por 1970 los duros inviernos, la infertilidad de las tierras y las escasas vías de comunicación; obligaron a sus gentes a emigrar para encontrar una mejor calidad de vida. A pesar del frio, la nieve o el hielo, la maravillosa arquitectura rural del municipio aún se resiste a claudicar ante el paso del tiempo y en parte, es gracias al tesón de los vecinos que regresaron años más tarde.

Es por esto que pasear por el municipio nos transportará directamente a épocas pasadas. Entre esos tesoros que guarda Valcobedo encontramos “La Fuente de la Picota”, de puras y cristalinas aguas; la Iglesia Románica de San Lorenzo, que durante años albergó la pila bautismal que hoy descansa en el Museo Episcopal capitalino; o su estrella, “La Benina”. Esta última es un vestigio arcaico único en la provincia, que nos recuerda a las casas celtas características del norte peninsular por su altura, dimensiones y techumbre de paja.

Al este de la pintoresca localidad encontraremos una senda que nos conducirá al robledal “El Bardal”; un bosque con paisaje sencillo, pero cautivador. Siguiendo con nuestro camino y bordeando el pantano de Compuerto, nos toparemos de nuevo con un lugar lleno de magia y misterio, el Hayedo de Otero, en el municipio del mismo nombre. Este bosque tiene una impresionante riqueza natural que consigue fascinar al caminante, sea cual sea la época del año que hayamos elegido para recorrerla. En invierno la blanca nieve y la niebla serán, sin duda, los mejores aliados del paisaje.

El turismo activo en la provincia es una apuesta segura y el senderismo, la mejor opción para conocer Palencia. En este caso, la ruta que te planteamos es practicable en cualquier época del año, tiene una dificultad mínima y puedes disfrutarla bien caminando o en bicicleta de montaña, ya que el terreno es totalmente accesible a lo largo de sus 13 kilómetros de distancia.

Si contamos con tiempo para seguir disfrutando del paisaje de la zona, podemos continuar nuestro sendero siguiendo esta ruta de pueblos con tanto encanto. Desde Valcobedo y en dirección este recorreremos una pista forestal pegada al Valle del Arroyo de Cueva Sierra, mientras ascendemos hacia una hermosa pradera donde nos espera una ermita-refugio de montaña.

Tras un pequeño descanso, continuaremos ascendiendo hasta llegar al Alto de la Cruz de Valsubio, a unos 1680 metros y desde allí comenzaremos a descender por un asombroso y serpenteante camino de 3,5 kilometros; que nos llevará directamente al siguiente de nuestros pueblos abandonados, Valsubio. Estamos seguros que tu paso por allí te hará reflexionar sobre cómo podía ser la vida allí hace un siglo.

A pesar de que Valsubio conserva ya poca arquitectura de antaño, merece la pena pasar por allí y disfrutar de cómo la naturaleza ha reconquistado poco a poco lo que le fue arrebatado por el hombre. Una estampa llena de armonía que seguro es digna de fotografiar y contemplar.

Reanudamos nuestra marcha rumbo a nuestra siguiente parada, Camporredondo de Alba, a 4,5 kilómetros dirección norte. Su situación, una terraza fluvial al pie de la presa del embalse de su mismo nombre, hace que sus condiciones climatológicas no sean tan duras, lo que le ha permitido esquivar el abandono de su población con el paso de las décadas.

Pero sin duda, si queremos coronar nuestro viaje con unas vistas de película merece la pena escalar un poco más por el mapa de la provincia, hasta llegar a Alba de los Cardaños y su mirador, un precioso balcón donde respirar aire puro; o los Cardaños, el de Abajo y el de Arriba, que nos darán acceso a dos de las más majestuosas cumbres de la provincia, el Espigüete y el Pico Murcia

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