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ENTREVISTAS

“Transmito mi voz a través de la guitarra y mi voz son mis raíces”

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Pablo Sáinz con Plácido Domingo, en el concierto que ambos ofrecieron en el estadio Santiago Bernabéu de Madrid en 2016.
Actualizado 28/02/2018 13:42:36
Redacción

Riojano de nacimiento, pero con hondas raíces palentinas y burgalesas: la madre de Pablo Sáinz Villegas (Logroño, 1977) es natural de Cantoral de la Peña (Palencia) y su padre, de Quintanilla Somuñó (Burgos). Y las largas estancias en ambos pueblos forjaron la personalidad del “maestro de la guitarra española”, como así le ha calificado Plácido Domingo.

Este afamado guitarrista, que comenzó a tocar este instrumento con 6 años, ha actuado con las mejores orquestas del mundo, en las salas más históricas, en conciertos multitudinarios y ante la presencia de grandes personalidades (la familia real española, líderes mundiales,…) y, además, ha recibido más de 30 premios internacionales.

Uno de los ídolos de Pablo Sáinz, quien recalará en Palencia en el mes de marzo, es Plácido Domingo, con quien ha tenido el privilegio de compartir escenarios y grabar un disco.

JOSE ROJO

Pregunta. Pablo Sáinz Villegas, uno de los más brillantes guitarristas españoles, tiene raíces palentinas…

Respuesta. Mi madre es de Cantoral de la Peña, un pueblecito cerca de Cervera de Pisuerga y allí vivieron mis abuelos durante prácticamente toda su vida. Y tanto mi niñez como mi juventud han estado vinculadas tanto a las tierras palentinas como a las burgalesas, ya que mi padre es de Quintanilla Somuñó.

Yo, que soy un gran amante de la naturaleza, tengo recuerdos maravillosos y memorables de aquellos años: la exuberancia de los prados y de las montañas, el contacto con los animales de granja, la afabilidad de la gente,… Eso definió, en gran medida, mi relación y mi sensibilidad emocional con la naturaleza.

A nivel de raíces y de experiencias vividas, estoy muy vinculado a mi tierra; en Palencia vive todavía mucha familia.

P. ¿Pasaba allí las vacaciones escolares?

R. Sí, sí; repartíamos las vacaciones entre ambos pueblos, aunque también en esos períodos vacacionales viajábamos a otros puntos de España. Pero las visitas a Cantoral de la Peña y a Quintanilla Somuñó siempre eran obligadas. Para mis padres y también para mí, aunque de forma inconsciente, era importante reconectarnos con las raíces. Yo, como músico, transmito mi voz a través de mi guitarra y mi voz son mis raíces. Y eso define nuestra identidad como seres humanos. Nuestra voz y nuestra verdad es compartir nuestra raíces y, al mismo tiempo, tener humildad para aprender de las personas que tienen raíces diferentes a las nuestras. Ahí es donde se produce la reconciliación entre diferentes culturas, razas y formas de vivir y de pensar y, también, nuestra evolución como sociedad.

P. ¿Qué le transmite la Montaña Palentina?

R. La belleza de las tierras propiamente castellanas es muy de los ascetas, muy austera y sobria por esas mesetas interminables de cereales. Y, de repente, llegas al norte de Palencia y se convierte en una línea de ascensión vertical. Eso define bastante el carácter de sus gentes. Todas esas montañas han desarrollo una idiosincrasia muy particular: son personas muy abiertas a iniciar una conversación, a contarte su vida y a querer saber de la tuya. Es una forma de ser extrovertida, con la que me siento muy identificado.

La montaña rezuma grandiosidad y majestuosidad. Hay un valle, que se ha hecho muy conocido en los últimos años, el de Tosande, con un bosque de tejos milenario, al que yo iba de excursión desde Cantoral de la Peña, tras una caminata de dos o tres horas. Esa exuberancia y belleza es lo que me transmite la Montaña Palentina.

P. ¿Cabe la posibilidad de que ofrezca algún concierto en Palencia durante su gira por España?

R. Sí, sí, entre los días 26 de febrero y el 5 de marzo se van a sortear los conciertos solidarios entre los colegios de Palencia. Al final hemos conseguido incluir Palencia en esta gira que estamos organizando por España y que se enmarca en el proyecto solidario ‘El legado de la música sin fronteras’. Es mi compromiso con la sociedad. La música le pertenece a la gente y con ese lema que siento dentro de mí inicié en 2006 un proyecto social en Tijuana (México) y San Diego (California, EE UU), ciudades fronterizas en las que estuve tocando con mi guitarra para niños y jóvenes en situación de exclusión social; toqué para 20.000 niños y pudimos financiar programas de música para ellos. Este proyecto lo continuamos en La Rioja y allí lo hemos desarrollado durante varios años con la ayuda de la Obra Social de la Caixa. Entonces, hemos decidido expandirnos a otros puntos de la geografía española.

El proyecto consiste en convocar un concurso entre todas las comunidades educativas de las provincias donde se organicen, sorteando dos conciertos didácticos gratuitos y dirigidos a niños y jóvenes. Mi propósito es inspirarles a través de la música y, también, contarles mi vida. Y, luego, promovemos otro concierto abierto al público en general y cuya recaudación se destina a seguir con este fin, que no es otro que los espectadores vean reflejada en la música y en la guitarra la mejor versión de ellos mismos. Ése es el objetivo de cualquiera de mis conciertos, ya sea en Tijuana o en el Carnegie Hall de Nueva York. Las notas de mi música son como burbujas de jabón que yo soplo desde el escenario al público y en cada pompa va ese mensaje.

P. ¿Qué le empujó a embarcarse en esta aventura solidaria?

R. Desde la perspectiva actual, mirándolo como adulto, la génesis empezó cuando con 7 años salí por primera vez a un escenario, aunque empecé a tocar la guitarra a los 6. Ese día transformó mi vida; me fascinó estar en el escenario, tocar para gente y sentir esa comunicación emocional a través de la música. Entonces, yo le dije a mi madre que quería seguir tocando para la gente y como no era tan fácil buscar salas donde tocar, se nos ocurrió ir a residencias de ancianos de La Rioja y así lo hicimos; íbamos los domingos. Y eso era una forma de dar sentido a mi deseo y a mi sueño y, al mismo tiempo, entretener con mi guitarra tocando piezas sencillas a las personas mayores.

Ya de adulto, en 2006 esa semilla germinó en ese proyecto para transmitir mis mensajes y mi música a niños y jóvenes. Y, tras contactar con presidentes de distintas ONGs de Tijuana y San Diego, crucé esas fronteras docenas de veces. Al final, las fronteras están en nuestra mente y ese muro físico no tenía efecto sobre mí; mi música estaba a los dos lados de la frontera humanizando y creando lazos de comunicación.

En el mundo hay dos emociones básicas: el amor y el miedo. En algunas regiones hay temor y miedo y se construyen muros, cuantos más altos mejor. Otros de los mensajes que transmito con mi música son la multiculturalidad, la tolerancia, la responsabilidad social y personal y la gran oportunidad que tenemos de aprender unos de otros.

P. Hablando de muros, supongo que le espantará la propuesta de Donald Trump de construir un muro entre México y Estados Unidos para evitar la entrada de inmigrantes…

R. Cuando antes hablaba de muros, pensaba en ese muro, aunque hay otros en el mundo, como el que separa a los israelíes de los palestinos. Por eso alzo mi voz, que es mi verdad, y la música es mi herramienta para transmitir mi voz, una voz sin palabras, una voz poética, abstracta, una escultura del aire. E intentar transformar a las personas que tienen miedo e iluminar sus mentes para que descubran que el único muro que existe está dentro de su propio miedo. Creo en todos los seres humanos y desde esa premisa creo mi día a día.

P. Desde que empezó a tocar la guitarra con 6 años hasta hoy, su carrera ha sido imparable, espectacular.

R. La guitarra ha sido y es el mejor espejo donde reflejarme y en él he visto mis virtudes y defectos y mis miedos. Y la música me ha servido para corregir esos defectos y desterrar los miedos. Es un proceso de mucha soledad y, al final, me he dado cuenta de que el éxito o el desarrollo personal más que un recorrido es un espacio que cada uno de nosotros crea; es nuestro jardín, donde vamos sembrando semillas, unas germinan y otras no. Y ese espacio, que es el mismo siempre, cada uno va cuidándolo y desde dentro de ese espacio se expande hacia fuera la mejor versión de uno mismo. Y eso es maravilloso compartirlo.

P. ¿En qué momento se dio cuenta de que su trayectoria sólo tenía un camino ascendente?

R. Me siento muy bendecido de toda la pasión y esfuerzo que he puesto durante tantos y tantos años. A lo largo de ese tiempo he recogido frutos, esas flores de mi jardín, y ahora estoy en un espacio de dicha. Me siento afortunado y agradecido hacia las personas que han sentido mi música en los conciertos. Me siento dichoso de que Plácido Domingo conectara con mi música y me invitara a tocar con él en el Santiago Bernabéu ante 85.000 espectadores, que al día siguiente me propusiera grabar su disco a dúo y que, luego, me invitara a participar con él en varios conciertos.

P. ¿Cómo se asimila que Plácido Domingo diga de usted que es el maestro de la guitarra española?

R. Que una leyenda como Plácido Domingo me dedique esas palabras es un regalo precioso. Plácido Domingo eleva a las personas; simplemente con el hecho de estar cerca de él te hace más humano y, sin quererlo, hace que estés dando la mejor versión de ti mismo.

Recibo esas palabras con agradecimiento y responsabilidad.

La guitarra española es uno de los pocos instrumentos que está totalmente vinculado a una cultura y a un país, que es España, y, gracias a su versatilidad, cuando llega a las Américas en el siglo XVI, se convierte en el instrumento para transmitir diferentes identidades musicales de cada país: la bossa nova y la samba en Brasil; el tango en Argentina; el joropo en Venezuela; los mariachis en México; el bluegrass, el folk, el blues, el jazz, el pop, el rock,… Siempre hay una guitarra y eso confiere a este instrumento un valor infinito; es el instrumento de la gente y del corazón de las personas.

En España hemos sido de forma natural, a través de grandes artistas como Narciso Yepes, Andrés Segovia o Paco de Lucía, los estandartes que han llevado la antorcha de una tradición centenaria. En estos momentos, yo también asumo la responsabilidad de seguir llevando la antorcha a las siguientes generaciones y seguir manteniendo vivo un instrumento que es tan identitario de nuestra idiosincrasia como pueblo.

Soy un trovador que va por el mundo compartiendo historias y sueños que se hacen realidad.

P. ¿Qué siente un músico cuando logra tocar junto al tenor español más internacional y grabar con él un disco?

R. Fue mágico recibir la llamada de Plácido Domingo, después del concierto en el Santiago Bernabéu, para grabar a dúo su disco. Surgió de forma natural y fue muy emocionante. En ese concierto conectamos de una manera preciosa a nivel musical y supongo que eso fue lo que le llevó a extenderme esa invitación.

P. ¿Cómo se digieren todos los éxitos conseguidos sin que se le suba a la cabeza?

R. Volvemos a las raíces… Los valores de mis abuelos eran muy sólidos y profundamente humanistas y se los transmitieron a mis padres y mis padres me los han transmitido a mí. Todas las experiencias que estoy viviendo, independientemente de si toco ante 20 personas en Tijuana o ante 85.000 en un estadio, enriquecen mis cimientos y los hacen más sólidos, si cabe.

P. De todos los conciertos que ha protagonizado, ¿cuál le ha llegado más al corazón?

R. Como pieza musical, el Concierto de Aranjuez, que forma parte de mi identidad como músico; me siento muy cercano a la sensibilidad del maestro Joaquín Rodrigo. Y, en cierta manera, cada vez que toco esa obra me conecto con él.

Y como conciertos, de haber tenido una estupenda experiencia en el escenario, el de Santiago Bernabéu, el recital en una plataforma flotante también con Plácido Domingo en el Amazonas, los de Tijuana, en el Carnegie Hall con motivo de la conmemoración de los últimos premios Grammy,… Desde que el maestro Andrés Segovia tocó en este último escenario hace 30 años, no había vuelto a tocar un guitarrista en solitario en la sala sinfónica del Carnegie. Son momentos inolvidables.

P. ¿Le queda algo pendiente, algún sueño al que quiera dar salida?

R. Todos los seres humanos somos creadores. Eso lo dijo Santana en uno de los conciertos de Las Vegas al que asistí hace unos días. Y ése es nuestro propósito: crear. Y ese proceso es ilimitado. Como ser humano yo deseo seguir creando a través de la música o en otras facetas de mi vida. Tengo espíritu emprendedor.

P. ¿Quiénes son sus ídolos en el plano artístico?

R. Muchísimas personas, pero si tuviera que elegir a uno solo, diría Plácido Domingo. Pero el resultado de lo que soy es la inspiración de muchas personas: músicos, pintores, escultores, filósofos, escritores,… Me apasiona nutrirme de lo que ellos aportan expresándose a través de otro canal emocional.

Soy una persona que disfruta mucho observando a los demás e intentando aprender de ellos.

P. Reside en Nueva York desde el año 2001. ¿Por qué decidió mudarse a La Gran Manzana?

R. Estudié en La Rioja y a los 6 años empecé a tocar la guitarra; a los 17 me fui a Madrid a estudiar en el Conservatorio Superior y, después, decidí continuar formándome en Alemania por la gran tradición de música clásica hasta graduarme. Después de cinco años en Alemania, mi instinto me decía Nueva York por ser una metrópolis cosmopolita y un lugar donde pasan cosas. Fui con esa inocencia y determinación de estar abierto a todo lo que la ciudad iba a darme y yo también a ella. Llegué como estudiante becado y, poco a poco, fueron pasando cosas y fui construyendo mi pirámide. Allí conocí a mi mujer Valeria y, aunque viajamos por todo el mundo, Nueva York es nuestra base, nuestro hogar.

P. Pero no se olvida de España…

R. No, nunca. España son mis raíces, mi identidad, mi voz. Es mi verdad y toco un instrumento que, a su vez, es la verdad de nuestra cultura.

Personalísimo

“Me gusta el espíritu extrovertido de los palentinos”

- Signo del horóscopo… Géminis.

- Vicio confesable… El chocolate.

- Película para recordar… ‘Cinema Paradiso’.

- Actor… Rafael Álvarez ‘El Brujo’.

- Actriz… Kate Winslet.

- Animal… El león.

- Color… Naranja.

- Libro predilecto… ‘Un curso de milagros’.

- Coche que tiene… No tengo, aunque tengo carné de conducir.

- En cuestión de cocina se muere por… Unas lentejas con chorizo.

- La canción que le levanta el ánimo se titula… Un buen pasodoble.

- En su relación con las personas no soporta… Intento aceptar al otro como es.

- Por el contrario, valora… La honestidad.

- Siente envidia sana por… La envidia forma parte del ser humano y cuando la siento, intento transformarla.

- Rasgo que le define… La determinación.

- Su gran defecto… Ser perfeccionista.

- Su mejor sueño… Un mundo sin fronteras, mentales y físicas.

- Cuando le presentan a una persona se fija en… Su mirada.

- Los sábados por la noche disfruta… Muchas veces compartiendo mi música en conciertos, pero si no los tengo, en una buena cena con amigos.

- El rincón favorito de su casa es… Frente a la chimenea.

- De Palencia no aguanta… El cierzo; ese viento del norte.

- Y lo que más le gusta de los palentinos es… Ese espíritu extrovertido.

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