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MEDIO RURAL

Los pantanos de Palencia, en alerta por la baja capacidad de agua embalsada

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Actualizado 01/03/2018 11:39:38
Redacción

Las nevadas acaecidas a finales de 2017 y principios del presente año en la provincia de Palencia no han sido suficientemente intensas para recuperar un nivel aceptable de agua embalsada en los pantanos de los sistemas de Pisuerga y Carrión, vital tanto para el consumo humano como para la próxima campaña de riego. Requejada, Cervera y Aguilar no alcanzan el 20% de su volumen.

Las nevadas acaecidas a finales de 2017 y principios del presente año en la provincia de Palencia no han sido suficientemente intensas para recuperar un nivel aceptable de agua embalsada en los pantanos de los sistemas de Pisuerga y Carrión, vital tanto para el consumo humano como para la próxima campaña de riego.

Así lo dejó claro la Comisión Permanente de la Sequía de la Cuenca del Duero, reunida a mediados de febrero en la sede de la Confederación Hidrográfica del Duero, en Valladolid, para evaluar el volumen de agua existente en los embalses del Estado en la demarcación, que asciende a 946 hectómetros cúbicos y que supone el 32,9% de su capacidad; y valorar posibles escenarios de cara a la próxima campaña.

El incremento del agua almacenada desde primeros de diciembre de 2017 hasta la fecha se cifra en quince puntos, aunque tanto las aportaciones como el propio estado de los embalses registran valores por debajo de la media. De hecho, los caudales semanales de entrada se sitúan ahora entre 30 y 35 hectómetros cúbicos, cuando el promedio de la última década está en unos 45 hectómetros cúbicos.

Los datos actuales, por tanto, invitan a la cautela respecto al desarrollo de la próxima campaña, ya que la recuperación de los embalses está resultando lenta y muy dispar según las zonas. No obstante, las copiosas nevadas caídas desde primeros de enero suponen una valiosa reserva adicional que debería traducirse en entradas al alza durante las próximas semanas, conforme avance el deshielo.

Evolución del deshielo

Precisamente, el bajo estado de los embalses permitirá albergar todo ese volumen de nieve cuando la fusión genere escorrentías, ya que existe espacio de resguardo suficiente para ello. De hecho, según estimaciones efectuadas por la CHD, la reserva de nieve a primeros de febrero en toda la cuenca ronda los 480 hectómetros cúbicos, aunque no todo este volumen se transformará en agua embalsada.

Durante la reunión, se destacó la mejora de los embalses de la provincia de León, concretamente de los sistemas Órbigo —Barrios de Luna ya supera los 100 hectómetros cúbicos cuando quedó en un mínimo de 13—, mientras que en el extremo contrario se encuentra los dos sistemas de Palencia, Carrión y Pisuerga, con una recuperación muy tímida que genera preocupación.

En concreto, los dos embalses del primero, Camporredondo y Compuerto, suman en la actualidad 45,6 hectómetros cúbicos —algo más que el año pasado por estas fechas—, mientras que los tres del Pisuerga —Requejada, Cervera y Aguilar— registran 49,3 hectómetros cúbicos, estando al 19,8% de su capacidad, una cifra baja para febrero que, a pesar de existir margen de mejora, condicionará el desarrollo de la campaña de riego en ambos sistemas y Bajo Duero.

Asimismo, se ha analizado la situación de otros embalses como Úzquiza, Cuerda del Pozo, Santa Teresa, Irueña, Las Cogotas y Linares del Arroyo, donde las entradas medias de caudal se hallan por debajo de lo normal y por tanto están remontando de forma muy pausada.

Emergencia, alerta y prealerta

Los asistentes a la comisión también han conocido el informe de situación de sequía en febrero, que tras estudiar indicadores como el caudal circulante, el agua embalsada y la pluviometría de los dos últimos meses, determina que los sistemas Águeda, Tormes y Támega se hallan en emergencia, mientras que Aliste-Tera, Carrión, Pisuerga, Arlanza —estaba en emergencia—, Alto Duero, Riaza-Duratón, Cega-Eresma-Adaja y Bajo Duero se encuentran en alerta. Esla-Valderaduey y Órbigo aparecen en prealerta.

Esta relación refleja que la cuenca del Duero, a pesar de la mejoría del invierno, continúa en situación de déficit hídrico, de manera que la atención de las demandas de los próximos meses se plasmará en dotaciones para el regadío ajustadas al volumen de agua disponible en los embalses.

Los integrantes de la comisión han reiterado a los responsables de la CHD la obligatoriedad de disponer de contadores en aprovechamientos de tipo segundo (entre 20.000 y 500.000 cúbicos de consumo al año), tercero (entre 500.000 y 1.500.000 metros cúbicos anuales) y cuarto (más de 1.500.000 metros cúbicos anuales) para controlar el uso moderado y evitar situaciones de dispendio de los recursos.

En consecuencia, el organismo de cuenca ha propuesto un plan de control de las dotaciones asignadas a través de estos dispositivos de medida, que quedará plasmado en una resolución para su próxima entrada en vigor.

Los contadores son obligatorios como elementos de control de consumos en aprovechamientos y, de hecho, la mayoría de titulares de tipo tercero y cuarto existentes en la cuenca los tienen ya instalados.

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