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CERRATO INSOLITO

Venta de Baños y el puente de Tariego

Puente_de_Tariego
Actualizado 01/03/2018 12:29:06
Fernando Pastor

Venta de Baños era un punto con especial incidencia de estraperlo, debido al tráfico ferroviario. Se vendía harina y pan a los viajeros, lo que posibilitaba que con su partida se perdiera el rastro. Un conocido estraperlista llevaba sacos de 100 kilos de harina en bicicleta desde Vertavillo o desde Cevico de la Torre hasta la estación venteña.

Venta de Baños era un punto con especial incidencia de estraperlo, debido al tráfico ferroviario. Se vendía harina y pan a los viajeros, lo que posibilitaba que con su partida se perdiera el rastro.

Un conocido estraperlista llevaba sacos de 100 kilos de harina en bicicleta desde Vertavillo o desde Cevico de la Torre hasta la estación venteña. Allí los escondía entre fardos de paja en los vagones del tren (existían los denominados pajeros, que se dedicaban a cargar paja en los vagones de los trenes) para ser vendido en destino.

Por ello el puente de Tariego era un punto estratégico para la Fiscalía de Tasas, que se apostaba en sus inmediaciones para vigilar. Ello obligaba, entre otras cosas, a que los niños que iban a Tariego a comprar pan regresaran a Venta de Baños por debajo del puente, andando por el río. Con frecuencia el pan acababa remojado, pero peor era que acabara requisado si cruzaban por el puente.

Dos obreros de La Briquetera aprovecharon que era frecuente que se llevara trigo o harina desde Cevico de la Torre hasta Venta de Baños. Se disfrazaron de guardias civiles y se apostaron en el puente de Tariego. La espera dio sus frutos, pues al rato vieron llegar a dos hombres en bicicleta, cargados con harina. Les dieron el alto y se la “requisaron”, amparados en la oscuridad de la noche, que impidió que los pobres hombres se dieran cuenta de la impostura. Aún sin haber acabado de asimilar la mala suerte de haber topado con la benemérita, cuando apenas llegan por el matadero de Venta de Baños, de nuevo la pareja de la Guardia Civil les da el alto. Ellos exclaman “¡¿pero otra vez?, si ya nos han parado un poco más atrás!” Esta vez era la Guardia Civil de verdad, que les indica que no es posible pues ellos son la única pareja que opera en la zona. Sospechando la suplantación, fueron en busca de los impostores, los encontraron y tras darles el alto dispararon, matando a uno de ellos.

En esta zona de Venta de Baños estaba destinado A. G., apodado “El Tarines”. Tenía muy mala fama, tanto por su pasado (con antecedentes penales y luego colaborador activo de los fusilamientos extrajudiciales en la guerra), como por su actividad fraudulenta aprovechándose de su condición de agente de la Fiscalía de Tasas. En colaboración con J.I. robaban varias veces la misma mercancía. El modus operandi era apostarse en el puente de Tariego, por donde sabía que iban a pasar carros cargados con aceite, harina o garbanzos procedentes generalmente de Vertavillo o de Alba de Cerrato, para requisarlo. Pero en vez de entregar la mercancía se la vendían a otras personas, a las que poco después volvían a requisársela, para volver a venderla, y volver a requisarla, y así varias veces. También se quedaba con las maletas de tablas en las que se portaba la mercancía requisada, para luego venderlas a los mozos que se iban a la mili.

Hasta que un día pinchó en hueso. Iba en un tren con destino a Santander como encargado de la vigilancia en el interior del mismo, y montó una mujer que se dedicaba al estraperlo y llevaba aceite en tripas de cerdo pegadas a su cuerpo. Tarines se dispuso a requisárselas pero la mujer reaccionó pegándole una descomunal paliza.

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