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CERRATO INSOLITO

Rita Clara, "La andaluza cuchichí"

Rita_Clara
Actualizado 02/05/2018 11:06:58
Redacción

Su madre le ponía discos para tenerla entretenida y los que más efecto le hacían eran los de música más aflamencada. Con ellos se quedaba callada y bailando. Por tanto el flamenco le entró en vena desde la cuna, puede decirse. Tanto es así que su madre le decía, con sorna, “hija, parece que a ti te ha dejado una gitana en la puerta”.

El 17 de mayo de 1967, San Pascual Bailón, no sé si por casualidad o porque no podía ser de otra manera tratándose de una de las mejores bailaoras que ha dado esta tierra, nace en Venta de Baños (concretamente en la que llamaban Casa Vela), Ana Rita Ovejero Gutiérrez.

Su madre le ponía discos para tenerla entretenida y los que más efecto le hacían eran los de música más aflamencada. Con ellos se quedaba callada y bailando. Por tanto el flamenco le entró en vena desde la cuna, puede decirse. Tanto es así que su madre le decía, con sorna, “hija, parece que a ti te ha dejado una gitana en la puerta”.

Por Reyes y por su cumpleaños los regalos siempre eran zapatos de taconear, o cualquier cosa relacionada con el flamenco.

En la escuela, cuando la maestra preguntaba qué querían ser de mayores, ella siempre respondía “bailarina de flamenco”. Por entonces ni conocía la palabra “bailaora” que designa exactamente eso que quería ser. Y que es.

Cuando tenía seis años, en el colegio preguntaron quién quería participar en un festival infantil y se apuntó sin tan siquiera preguntar en casa si la dejaban. Solo dijo en casa: “mami, dame el vestido que me voy a actuar”. El festival era en el Patio Herreriano de Valladolid. Curiosamente, otro de los niños que actuó ese día era Jesús Rodríguez, al que conoció allí y que hoy es su marido y guitarrista de su grupo de artistas. También su hijo, Marcos, baila con ella.

Su firme determinación por ser bailaora (ahora ya conocía la palabra), la llevó a Andalucía, donde está la fuente del flamenco, para aprender la técnica de este arte.

Allí se forjó su nombre artístico. Aunque en casa siempre le han llamado Ana, para el baile prefirió el segundo nombre, Rita, más sonoro y más flamenco. Y lo de Clara surgió de los maestros y compañeros: en las clases de baile a las que asistía le decían “Rita, hija, qué clara eres”, o cuando alguien preguntaba algo le respondían “que te lo explique Rita, que es muy clara”. Así que entre eso y sus ojos azules, adoptó Rita Clara como nombre artístico.

Cuando alguien, admirando su valía, le preguntaba que de dónde era y ella respondía que de Palencia (no decía de Venta de Baños porque pensaba que no lo conocería nadie), se quedaban callados como diciendo “¿y cómo puede ser?” pues no concebían que no fuera andaluza. Hasta que un día, estando en casa del excelente guitarrista Mario Escudero, que era cuchichí (palabra del idioma caló que significa de padre gitano y madre paya o al revés), este le propuso que cuando le volvieran a preguntar respondiera que era de alguna localidad andaluza y que era cuchichí. Y así lo hizo: estando en Córdoba le preguntaron que de dónde era y dijo “soy de Jerez; bueno, me han criado arriba, porque mi padre es gitano y mi madre es paya”, y le respondieron “ay, ¡¡cómo se te nota en la sangre!!”.

De hecho, entre el público de sus espectáculos —e incluso algún periodista— es muy frecuente que den por sentado que es andaluza. Y cuando aclara que es de Palencia con frecuencia comentan “¡cómo va a ser de Palencia con ese arte!”. En una ocasión su tía estaba en la cola del baño del local en el que actuaba y al oírlo dijo “pues sí, es de Palencia, nació en Venta de Baños, yo lo sé porque soy su tía”.

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