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ENTREVISTAS

"Guardo es mi inspiración absoluta; en mi tierra soy feliz"

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Actualizado 05/06/2018 13:22:58
Redacción

El pintor del simbolismo José Antonio Cagigal (Guardo, 1945), casado y con dos hijos (Saúl y Rebeca, de 40 y 30 años, respectivamente), ha sido elegido para pregonar este año las fiestas de su pueblo natal. Un orgullo y un reconocimiento para este artista perteneciente al grupo Muriel y que pinta para curarse, como él mismo apunta. En esta entrevista avanza alguna de las pinceladas de su pregón y habla de su trayectoria y de su pintura con un verbo metafórico.

J. ROJO

Pregunta. ¿Cómo se siente al haber sido elegido pregonero de las fiestas de su pueblo natal?

Respuesta. En principio, me viene grande. Me honra y es un reconocimiento que creo que no merezco. En el prólogo del pregón hablaré de eso, de que seguramente haya gente más interesante que yo. Aunque me agrada saber que hay más gente, que mi mujer y mis hijos, que también me quiere.

P. Revélenos algunos de los trazos que dibujarán su discurso.

R. En primer lugar, daré las gracias al Ayuntamiento por haberme fichado, y eso que no soy del Atleti. En fin, el pregón va a ser muy nostálgico, recordaré la infancia, puesto que yo me fui de Guardo con 13 años. Tocaré temas de amigos, de anécdotas de cuando éramos chavales,… Yo nací el 31 de diciembre a las 12 de la noche y cuando fueron mis padres a bautizarme y quedaron con el cura, ellos querían ponerme Silvestre, un nombre que me hubiese venido al pelo por mi forma de ser, porque soy asilvestrado, pero el cura, que era falangista, me puso José Antonio. Y posiblemente incluya esa anécdota, haciendo referencia a la película ‘El padrecito’ de Cantinflas. Nostalgia mezclada con comicidad.

P. ¿Qué le sugiere Guardo?

R. Guardo es mi inspiración absoluta. En todos mis cuadros, tengan el eje que tengan, siempre está presente Guardo. ¡Siempre pinto el mismo cuadro! Hago mucha crítica social, mucha estética y mucha espiritualidad, pero todo gira alrededor de mi infancia.

Me he pasado 40 años por el desierto de Madrid y, ahora, en Palencia, en mi tierra, soy feliz. Yo se lo debo todo a Guardo.

P. Es curioso que diga que siempre pinta el mismo cuadro…

R. Mis obsesiones, estéticas, sociales y espirituales, van ahí. Cambio el decorado y las figuras, pero casi siempre me repito. Mis cuadros no tienen el mismo tema, pero las claves están en todos.

P. ¿Cómo ve el presente y futuro del municipio?

R. Tengo esperanza, a pesar de haber descendido estrepitosamente la población. Los políticos ya no dicen la palabra ‘pueblo’, hablan de ‘ciudadanía’ y eso sucede porque nos hemos desarraigado del pueblo, nos hemos marchado.

Los castellanos tenemos todo en el pajar y parece que no queremos progresar. Y si no progresamos, nuestros hijos no van a tener futuro. Hay que invertir en los pueblos y los políticos deberían repartir mejor el dinero. Sin embargo, tengo que decir que en Palencia, independientemente del signo político, siempre se ha apostado por la cultura y por dinamizarla.

P. “Cagigal, el pintor del simbolismo perenne”. ¿Esta definición le identifica?

R. Sí. Yo hablo con metáforas; mi verbo es metafórico, es simbolismo. Quien habla en símbolos, habla en mil idiomas. Todo el mundo capta las imágenes de un cuadro y si además pones un título sugerente, el espectador indaga. En mi pintura juego muy bien con los símbolos.

P. Murillo, El Greco y Goya han sido, entre otros, sus maestros…

R. Yo he ido infinidad de veces al Museo del Prado. Allí está todo hecho y sales con una envidia terrible, diciendo “no tengo nada que hacer”. Murillo transmite serenidad; El Greco fue el pintor más moderno, rompió con todo; y Goya te dice un montón de cosas;… A mí la abstracción no me gusta, en primer lugar, porque no hay dibujo y yo soy muy académico. Yo, siendo niño, copiaba las estampas clásicas de Murillo y de Velázquez de los calendarios. Además de esos grandes artistas, también me han influenciado los cómics. He sido siempre un devorador del cómic.

P. Pero su obra se mueve en el surrealismo…

R. Sí, sí, surrealista-simbolista. Soy más de símbolos.

P. ¿Qué intenta transmitir en sus cuadros?

R. El fin primordial de mi pintura es curarme. O los demás son muy falsos o se autoengañan o yo no entiendo nada. Yo para curarme necesito pintar. Cuando pinto, me tengo que aislar y la pintura me salva. Es pura terapia, es mi salvación.

P. ¿Ha vivido exclusivamente de la pintura?; ¿le ha ido bien?

R. No. Yo he sido funcionario en el Ministerio del Aire. La pintura ha sido como un hobby, y me ha ayudado muchísimo. Yo tengo obra por muchos sitios y nunca he sido un pintor caro. Yo pienso que cuando el arte no está al alcance del pueblo y se vuelve capitalista no sirve para nada. La pintura bien hecha es sacrificio. Si pinto diez cuadros al año, quizás sólo esté a gusto con uno solo.

Yo creo que con el arte se nace porque hay veces que sólo vives para eso.

P. ¿Qué le llena más la pintura o la ilustración?

R. Yo he hecho muchas ilustraciones. De la pintura me gusta el resultado final, pero si cojo una plumilla o un lapicero, me apasiona.

Yo siempre me he sentido bien pintando o dibujando. Si tienes un cuadro en la cabeza, es como un parto y hasta que no lo acabo no estoy tranquilo. Soy como un pájaro que no descansa hasta que no hace su nido. Y una vez que lo concluyo, paso a otro, pero siempre hay que seguir un proceso. No lo paso mal pintando, pero estoy incómodo hasta que no resuelvo el cuadro definitivamente. Y una vez que acabas, te liberas. La madurez te da técnica y todo. Yo, que soy dibujante y que soy hiperrealista, no podría hacer impresionismo. Pinto las cosas tal cual son.

P. ¿Qué añora del pasado?

R. A mí mi territorio no se me va, aunque creo que en nuestra región protestamos poco. Mi padre no quería que me fuera de casa y me decía que tenía un gran futuro en Guardo. Yo le decía que no quería ser un parásito y que, además, se iba todo el mundo. Y mi padre me contestó: “Cuando todos coinciden en la misma opinión, tienen muchas posibilidades de estar equivocados”.

P. Lleva 25 años formando parte del grupo Muriel. ¿Qué le aporta ser miembro de este colectivo?

R. En Muriel hay cinco pintores que son fuera de serie, y no voy a decir nombres. Y yo he intentado superarme año tras año para estar a la altura de esa gente, y lo voy consiguiendo relativamente.

A mí me ha aportado muchas cosas. Por ejemplo, Expo-Aire es una fiesta de color y un pequeño paraíso para los artistas; es un reencuentro con los amigos. Muriel ha hecho una gran familia.

Por otro lado, me gustaría daros las gracias por la atención que me habéis prestado. Vuestro periódico es interesantísimo; no sé cómo flota. CARRIÓN aporta muchísimo a la provincia, y siempre en positivo. Es una especie de faro que llega a todo el mundo y tiene que seguir ahí sea como sea. Sois una cadena transmisora de todo lo que acontece en Palencia. Vuestro periódico es una joya.

P. Infinitas gracias, José Antonio.

R. Gracias a vosotros. Os aplaudo.

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