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A PIE DE ARBOL

Pablo, defensor de la naturaleza

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Actualizado 01/06/2018 10:47:02
Flaviano Casas Martínez

No encontré mejor colaborador en aquellos campos “malditos”, ni persona con más humanidad, ya que su voluntad de hierro y su constante tenacidad le forjaron en la lucha por la justicia para defender lo propio y lo ajeno, esto es, el Común, la Naturaleza en suma. Rodeado y cercado por múltiples agresiones ambientales, supo resistir en el espacio y en el tiempo, frente a la piratería empresarial que, en su afán de rapiña, hacía temblar hasta los cimientos de su casa.

El amigo Pablo, Malagón para más señas, se nos fue sin apenas despedida. Desde la lejanía te dedico este memorial cargado de inolvidables recuerdos. Los Campos de la Virgen de Onecha, en Dueñas, sentirán tu ausencia, tu compromiso social y ecológico en defensa del medio ambiente.

No encontré mejor colaborador en aquellos campos “malditos”, ni persona con más humanidad, ya que su voluntad de hierro y su constante tenacidad le forjaron en la lucha por la justicia para defender lo propio y lo ajeno, esto es, el Común, la Naturaleza en suma. Rodeado y cercado por múltiples agresiones ambientales, supo resistir en el espacio y en el tiempo, frente a la piratería empresarial que, en su afán de rapiña, hacía temblar hasta los cimientos de su casa.

Su temple y actitud rebelde contra tamaños atropellos, le obligaron a enfrentarse a los aparatos burocráticos (cómplices, decía él), y a una justicia de balanza oxidada, sorda y ciega, que “nunca atrapa al hombre rico, y al hombre pobre enmaraña”, según Martín Fierro. En los Campos de Onecha, —1.600 ha. afectadas por contaminación directa y difusa—, se depositaron miles de camiones (residuos sólidos urbanos y otros de naturaleza orgánica, química, biológica)… Suelo, subsuelo, aguas contaminadas. Montañas de escorias de acería, “paval” (metales pesados), residuos fabriles de papelera, fardos de plásticos, vinazas de azucarería, neumáticos, estireno, gas-oil, cementerio de animales, quemadero de cables de cobre, vertido de baterías…, dan vivo testimonio de que Atila por allí pasó.

A escasos metros de su vivienda tuvo que contemplar el macabro espectáculo de ahorcar galgos de “temporada”, colgados del arco del brocal de un pozo en la gravera, y depositados en el fondo. Vivió circundado permanentemente por nubes de polvo, de humo, fétidos olores, ruidos y pitidos de palas y camiones. Incuso sufrió amenazas por “la chusma”, así lo afirmaba, hecho que laceró sobremanera a un modelo de persona concebida para otro tiempo. Un mal día se encontró con la cuadra en llamas y las vacas ardiendo. Sus dos perros guardianes fueron envenenados…, hasta el punto, que apenas podía salir de casa.

Junto con el catedrático de la Escuela de Montes, Manuel Berrocal del Brío (hombre dotado de insuperable sensibilidad humana y ecológica), sirvió de guía, año tras año, a los alumnos de la citada Escuela de Ingenieros, en comprometido reconocimiento de un enclave, antaño de singular campiña, convertido por el afán desmedido de lucro, por la permisividad y la connivencia, en una sucesión de cráteres lunares, en tierra quemada.

Pablo, con su legado ecológico pasará a las futuras generaciones como hombre infatigable, de extraordinaria bondad y serio compromiso ambiental. La triste historia de los Campos de Onecha en Dueñas, guardada con celo, bien documentada, y en parte publicada, servirá de referencia a toda persona estudiosa y amante de la Naturaleza, que se precie. Greenpeace, Ecologistas en Acción y otras organizaciones, tendrán que reconocer como figura valiente y destacada a este labrador emigrante, humilde y reflexivo, que consiguió victorias arriesgadas con la virtuosidad de un clásico luchador por la Ecología.

Un rosario de “perlas” definía su personalidad andaluza: “Mi tierra: alegría y llanto. Castilla: entera y comunera. Un pueblo: Marinaleda. Castilla y León: paraíso de la contaminación. Un Hombre: el Che. Una mujer: María Jesús. ¿Otra?- Marianita Pineda. Ideales: la República y la Reforma Agraria pendiente. Un lema: Pan, Paz, y Justicia. Un grito: ¡Salvemos la Tierra!. Política: el 15M. ¿La Junta? -Una señora de abolengo, que no goza de buena reputación”…

Su clamor por la Justicia resuena hoy por otras latitudes, lejos de quienes no necesitaron pretextos para cometer tamañas fechorías. Por eso, Pablo, te deseo junto a tu apreciada familia, que contemples desde el paraíso que soñaste, los frutos de tus nobles esfuerzos, disfrutes de la Paz que siempre defendiste, y te asista la Justicia que aquí no encontraste. Hasta siempre, amigo y compañero.

Charlotte,-Meckburg-, NC 20 de Mayo de 2018

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