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POR CAUCES Y LADERAS

Protegiendo las polladas

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Actualizado 02/07/2018 11:18:37
Por cauces y laderas

A últimos del mes de junio y primeros de julio, podremos ir haciendo las primeras estimaciones de cómo ha ido el año en lo referente a la cría de la perdiz. Una señal positiva será el observar las polladas con buen número de perdigones. Si hacemos un seguimiento y control, veremos cómo “actúa” la ley de la naturaleza; el número de pollos del bando va disminuyendo por factores naturales tales como predadores aéreos y terrestres, o por falta de alimento en los primeros días de vida.

TELLO ANTOLÍN

En este mes de junio y, sobre todo en sus últimos días, será cuando empiecen a verse los primeros polluelos de nuestras perdices. Ya quedaron atrás los temores a los predadores de nidos, si bien es cierto que el riesgo de los perdigones todavía es elevado, a partir de ahora serán las madres las que tengan que vigilar para que ningún polluelo se les despiste del bando familiar y puedan ser víctimas de algún otro predador. Puesto que los últimos cereales y leguminosas todavía no están cosechados, será difícil encontrarse algún bando de perdigones fuera de ellos y, si así fuera, no se alejarán en exceso de sus lindes para no ser vistos entre otros, por el acrobático cernícalo o la vigilante corneja. Sin embargo, podremos oír dentro de los cautivos el piar de los pequeños que al sentirnos callarán y se agazaparán permaneciendo inmóviles hasta que el peligro pase y la madre vuelva a juntar a todos otra vez.

A últimos del mes de junio y primeros de julio, podremos ir haciendo las primeras estimaciones de cómo ha ido el año en lo referente a la cría de la perdiz. Una señal positiva será el observar las polladas con buen número de perdigones. Si hacemos un seguimiento y control, veremos cómo “actúa” la ley de la naturaleza; el número de pollos del bando va disminuyendo por factores naturales tales como predadores aéreos y terrestres, o por falta de alimento en los primeros días de vida. Los machos, por su parte cuando han cumplido su cometido de sacar adelante a sus parejas y a sus descendientes, se reunirán en grupos, formando las “toradas”, signo evidente de que la cría se desarrolla positivamente. La climatología desempeña un papel fundamental en el proceso de reproducción de las perdices; así es factible que una posible tormenta de sólo diez minutos acabe con todo el trabajo e ilusión que habíamos puesto.

En estas fechas resultan muy dañinas las tormentas de granizo que no sólo pueden afectar a los huevos a punto de eclosionar, sino también a los propios polluelos recién nacidos. El exceso de lluvia en este mes unido a las bajas temperaturas, puede ocasionar la muerte de los perdigones, pues la pechuga de la madre no podrá taparles para darles el calor tan necesario para ellos en los primeros días de su vida. Así, el clima, además de influir directamente sobre los polluelos, también es de vital importancia para la alimentación de los mismos; tan negativa es la falta de lluvias como ocurrió en la pasada temporada, como el exceso de la misma. La sequía será la culpable de la ausencia de muchas hierbas que sirven de alimento y hábitat a insectos y microfauna que compondrán la dieta principal de los perdigones en las primeras semanas. Pero, por otro lado, el exceso de lluvia hará que muchos de estos insectos, como por ejemplo las hormigas, principal manjar de los polluelos, se vean inundadas por las aguas torrenciales. La alimentación de los perdigones en las primeras semanas se compone, en un tanto por ciento muy elevado, de materia animal y, en menor proporción, de materia vegetal. En lo referente a la materia animal, predominan los hemípteros y los arácnidos, mientras que la materia vegetal está compuesta principalmente por semillas de leguminosas y gramíneas.

La presencia de insectos y de semillas se dará en aquellos terrenos donde haya una cubierta vegetal muy variada alternando cultivos, perdidos de monte y tierras con vegetación espontánea, ricas en flora y microfauna. La dieta de los polluelos va cambiando progresivamente, por lo que cuando ya tienen tres o cuatro semanas, el nutriente preferido será la materia vegetal. Ayudar en lo posible, sería un éxito, en cuanto a bebederos en estos días de primavera - verano que tanto nos aplana el tórrido sol. La colocación de bebederos en esta época es imprescindible y sobre todo en aquellas zonas más áridas, donde la presencia de arroyos o charcas sea escasa. En fin, a partir de ahora, los perdigones alegran nuestros campos y nos llenarán de ilusión mientras nos hacen soñar con esos días de caza con nuestros perros preferidos.

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