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OPINIóN

"La caza más deseada"

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Actualizado 01/10/2018 12:04:32
Por cauces y laderas

La caza de la perdiz roja es la actividad deportiva más genuina y representativa de la caza menor. Diversas modalidades de captura advierten que estamos ante una caza muy deseada. Los cazadores la llamamos “reina” porque se le atribuye género femenino, si no, la llamaríamos “rey”, pues se trata de magnificar las virtudes que adornan a esta “gallinácea” que se ha ganado la admiración de los cazadores y de cuantos la conocen.

TELLO ANTOLÍN

La caza de la perdiz roja es la actividad deportiva más genuina y representativa de la caza menor. Diversas modalidades de captura advierten que estamos ante una caza muy deseada. Los cazadores la llamamos “reina” porque se le atribuye género femenino, si no, la llamaríamos “rey”, pues se trata de magnificar las virtudes que adornan a esta “gallinácea” que se ha ganado la admiración de los cazadores y de cuantos la conocen. Ese majestuoso concepto le corresponde a la perdiz por derecho propio, pues se trata de la especie más anhelada, no sólo por el reto deportivo que supone su captura, sino porque dispone de unos atributos “gastronómicos” inmejorables. También por ser la especie de la cinegética cuya caza induce mayor riqueza. Entre las variadas modalidades de cazar la perdiz están al salto, en mano, en ojeo y con reclamo. La más social de todas es la caza en mano.

La caza de la perdiz en mano consiste en la conjunción y colaboración de varios cazadores y sus perros intentando resolver con acierto las fases conocidas que requiere cualquier cacería de perdices; búsqueda y detección de las perdices, aproximación a distancia de disparo, abatimiento por tiro y cobro de la perdiz. Su caza es un arte “venatorio” que no se aprende en los libros ni en las revistas, sino en la escuela del campo, además de con las formas y pautas de los veteranos, con los que te incorporas a cazar y tu inteligencia natural para adaptar la respuesta que requiere cada lance, los dos pilares sobre los que se irá madurando tu perfil de cazador. Por esto, es muy importante que los cazadores más avanzados actúen con responsabilidad y fidelidad cinegética, pues ese cazador novel que se está formando a su vera, se está educando con el ejemplo del cazador maestro.

Es recomendable explicar al joven cazador la “táctica” que se va a seguir y la manera de responder ante ciertos imprevistos que afloran durante la cacería. Hay que irle enseñando las “artimañas” del oficio. Enseñarle a cazar en grupo con espíritu deportivo, haciéndole ver que un tiro inoportuno o el ansia de abatir una perdiz en mal momento, puede echar por tierra todo el esfuerzo de la mañana. Hay que crear en la cuadrilla el espíritu de compañerismo y de que la dificultad es sinónimo de belleza en el lance de la caza. Hay que hacer ver que algunos “jóvenes” sin experiencia se entregarán mansamente en el primer encuentro con la cuadrilla sin saber defenderse; son esas perdices “bobas” que cazas el primer día y que no llenan al cazador, aunque llenen el morral, porque carecen de “ardid” cinegético. Hay que poner como norma que la “mano” debe pararse para “cobrar” cualquier perdiz abatida, aún a sabiendas de que la pérdida de ritmo pueda echar abajo el éxito de la jornada.

Cualquier deportista deja la mano para cobrar una perdiz, que siempre satisface más que una nueva y el campo lo agradece. La percha debe ser colectiva entre la cuadrilla, hay que repartir lo cazado y eso evitará egoísmos individuales y esa fea condición de querer llenar el morral lo primero. La seguridad debe suponer punto y aparte. Los componentes de una “mano”, van siempre a distancias a las que un disparo puede herir al compañero. Siempre hay algún “inquieto” de abatir la perdiz sin controlar la distancia y acaba lesionando a un amigo porque no se supo contener. Conviene crear entre la cuadrilla un cierto escrúpulo por la seguridad y advertir siempre unos a otros. Echa el seguro al iniciar la marcha y sobre todo ante un terreno accidentado, al correr, durante el cobro y, por supuesto, al acercarnos a cualquier persona en cuyo caso, abriremos y descargaremos el arma.

En fin …! La cuadrilla de caza es un buen escaparate para conocer la condición de cada uno de sus componentes. Debe ser siempre un grupo de amigos donde impere el afecto, la generosidad, la educación y la armonía. Cazar con una cuadrilla es sin duda la modalidad más “placentera” de cuantas puedas disfrutar dentro de la caza.

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