Disponible en
Ir a la versión móvil App para iOS App para Android en Google Play
Síguenos en twitter Estamos en Facebook
Compartir:

VALLADOLID

‘Genèse’, película canadiense de Philippe Lesage, gana la Espiga de Oro de la 63ª Seminci

SEMINCI_OTRA
Actualizado 31/10/2018 11:02:02
Redacción

Al máximo galardón hay que sumar el premio al Mejor Director para el canadiense Philippe Lesage y el de Mejor Actor para su protagonista, Théodore Pellerin. Genèse es el tercer largometraje del director, tras ‘Los demonios’ (2015) y ‘Copenhague A Love Story’ (2016). En la gala de clausura se produjeron algunos pataleos por las películas premiadas en este palmarés, por cierto, no correspondieron con las más comentadas, como ya había sucedido a la salida de la proyección de algunas de ellas.

José Luis G. Antolín

La película “Genèse (Génesis)” ha logrado la Espiga de Oro de la 63 edición de la Semana Internacional de Cine de Valladolid. Al máximo galardón hay que sumar el premio al Mejor Director para el canadiense Philippe Lesage y el de Mejor Actor para su protagonista, Théodore Pellerin. Genèse es el tercer largometraje del director, tras ‘Los demonios’ (2015) y ‘Copenhague A Love Story’ (2016).

En la gala de clausura en el teatro Calderón se produjeron algunos pataleos por las películas premiadas en este palmarés de la 63ª Seminci que, por cierto, no correspondieron con las más comentadas, como ya había sucedido a la salida de la proyección de algunas de ellas. Ni por el público, ni por la crítica, ni para bien, ni para mal. Sirva esto como saludable recordatorio de que un galardón lo otorga, eventualmente, un grupo de personas que, con cierto criterio y bagaje imposible de intercambiar, así lo determina; y que bien valen la pena fenómenos como toda una semana cargada de largometrajes para que el cinéfilo abarque, apriete y, sin ahogo, termine por confeccionar, en vez de una quiniela; su propio palmarés. Lo cierto es que en muy raras ocasiones llega a coincidir la opinión de los diferentes jurados con le criterio de la prensa acreditada y, por supuesto, mucho menos con el público que pasa por taquilla y que es quien, al final, pone a cada cual en su sitio.

La 63ª Seminci puede despedirse con la frente alta de haber contado en su Sección Oficial con un buen puñado de títulos arriesgados, mejores y peores, con los que el grueso de los aficionados espectadores debe sentirse más que orgullosa por el trabajo de todo su equipo de organización. Otros festivales con mayor pedigrí —me estoy refiriendo en concreto al certamen donostiarra de este año—, tampoco presentó una plantel de películas sobresalientes. Hubo de todo, como por aquí.

Quien más, quien menos, ha encontrado su película especial, aunque el de la butaca de al lado la haya aborrecido. Así lo ponen de manifiesto tanto las votaciones que al terminar las diferentes proyecciones ha emitido, por un lado el público en general que en una cifra que se aproxima mucho a los cien mil espectadores ha podido emitir su voto, como el resultado final de las votaciones que los críticos acreditados en el certamen ha ido emitiendo cada día y que, al final, en uno y otro casos ha obtenido el resultado de notable. También es cierto que si el promedio ha resultado aceptable, tampoco ha aparecido ningún título que haya despertado el reconocimiento unánime de que estábamos ante ‘la gran película’.

Hay que reconocer que el equipo que dirige y organiza la Seminci, con Javier Angulo a la cabeza, está consiguiendo con su buen hacer que el certamen de cine vallisoletano haya adquirido entidad propia. En los once años que Angulo lleva al frente de este tinglado, nada fácil de controlar por otra parte, ha procurado darle personalidad, primero manteniendo aquellos aspectos que se había demostrado que podían funcionar, aquellas secciones que era evidente resultaban válidas, y retirando aquellas que no demostraron su entidad para formar parte del que ha sido hasta ahora el segundo festival de cine de España tras el de San Sebastián, que tanto por los medios que maneja está a mucha distancia del resto de las citas del estado español. Además a Angulo y a su equipo les ha correspondido hacer de la necesidad virtud, al tener que afrontar la crisis económica que ha atravesado este país desde 2008 y que, obviamente afectó de lleno al festival vallisoletano.

Tanto el festival de cine de Sitges, que antes solo era de cine de terror y que ahora es generalista, como el de Málaga que compite con ser un certamen dedicado al cine español y que, en ambos casos cuentan con una mejor disponibilidad financiera, han llevado a los de aquí a tenérselas que ingeniar para que Seminci no pierda comba. Y así este año, por ejemplo, aunque es algo ensayado en el pasado, el certamen se presenta como de Cine de Autor, la baza por la que tendrá que apostar muy en serio el equipo de Javier Angulo como seña de identidad del futuro.

De igual manera tendrán que ir integrando en la participación económica y organizativa a las empresas de la comunidad que muy bien pueden ser artífices del resurgimiento de lo que puede ser este festival. E incluso también las instituciones oficiales, y no solo el Ayuntamiento de Valladolid, han de hacer algún esfuerzo más para ayudar a conseguirlo.

Otro aspecto que habrá de cuidar el equipo dirigente si quiere que la Seminci sea de todos los castellanoleoneses, es hacer que el festival se extienda, de alguna forma por los distintos territorios de esta comunidad. En este sentido, no está nada mal la idea de hacer que los escolares participen en el certamen, siendo este año hasta 30 los centros y más de dos mil doscientos los escolares participantes, pero solo de Valladolid y aledaños.

El punto final de esta sexagésimo tercera edición del festival de cine vallisoletano lo ponía la “Money in the Head”, coproducción alemano-estadounidense dirigida por el realizador alemán Til Schweiger, que figuraba dentro de la Sección Oficial, fuera de concurso, y de la que se esperaba la llegada de su protagonista, Nick Nolte (siempre recordado por aquel serial de televisión “Hombre rico, hombre pobre” —él era el pobre—), lo mismo que había acudido a la inauguración Matt Dillon, también protagonista de este película. Al final, parece ser que no llegaron a buen puerto las intenciones de los dirigentes de Seminci.

El certamen, que concluyó oficialmente el pasado sábado 30, aunque tendría su prolongación hasta el domingo, día en el que se han proyectado las distintas películas ganadoras en sus respectivas secciones, ha contado con un total de 247 títulos exhibidos en estos 8 días intensos de cine a orillas del Pisuerga, repartidos en algo más de 350 sesiones. Y donde, además de los acreditados, informadores e invitados diversos, ha llegado a reunir a tantos espectadores como los ya señalados. Y también hemos de suponer, que el equipo rector de la Semana Internacional de Cine de Valladolid ya esté manos a la obra para afrontar la edición sesenta y cuatro que, según se ha anunciado, está previsto se lleve a cabo entre el 19 y el 26 de octubre del próximo año.

Esta web utiliza 'cookies' propias y de terceros para ofrecerte una mejor experiencia y servicio. Al navegar o utilizar nuestros servicios, aceptas el uso que hacemos de ellas. Puedes cambiar la configuración de 'cookies' en cualquier momento.

AceptoMás información