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ENTREVISTAS

"Sigo creyendo que el festival todavía está empezando, que queda mucho por hacer"

JORGE_SANZ_ENTREVISTA
Actualizado 03/12/2018 10:16:52
Redacción

Vinculado al Festival desde aquella primera edición de 1988, Jorge Sanz echa la vista atrás para hacer balance de estos últimos años de trabajo que han permitido a Aguilar de Campoo contar con un certamen "con alma, amable y respetuoso" con los profesionales que trabajan en él. El director del FICA y presidente de la coordinadora del Cortometraje Español confía en seguir creciendo con la vista puesta en la formación de los espectadores más jóvenes.

Pregunta. ¿Alguien se imaginaba en aquella primera edición que el festiva pudiera alcanzar los treinta años de vida?

Respuesta. Lógicamente, en un principio nadie pensaba en un futuro tan lejano. El festival se ha ido gestionando año tras año, ha encontrado su espacio y creo que una de las decisiones más importantes que marcó un rumbo cierto, fue cuando el festival decidió especializarse en cortometrajes; a partir de allí se marca un antes y un después. Haber asistido en estos 30 años a las primeras carreras de mucha gente emergente, algunos de los cuales han dado el salto al largometraje, ha sido un placer y creo que un privilegio para la población de Aguilar.

P. Precisamente el cortometraje es una apuesta especialmente arriesgada porque no tiene la difusión comercial de otros formatos.

R. Es donde creíamos que podíamos ser útiles abriendo posibilidades a nuevos creadores. Ahí era donde el festival podía hacerse fuerte. El cortometraje español siempre ha gozado de muy buena salud; hay muy buenos creadores, con muy pocos medios. En todo este tiempo nos han llegado propuestas muy interesantes que el público ha podido disfrutar.

P. ¿Cómo recuerda aquella primera edición de 1988?

R. Pues como todas las cosas que empiezan siendo muy pequeñitas: con mucha ilusión, más jóvenes y haciendo de todo, desde pegar carteles a vender entradas. Hemos sido cocineros antes que frailes y eso nos ha permitido coger mucho oficio, y saber exactamente qué pedía el sector del cortometraje. Ahí hemos intentado ayudar y aportar a que sea un mundo más visible y, sobre todo, más reconocido, porque una industria que no apoya a los que están empezando, algo está haciendo mal, porque impide que puedan crecer.

P. ¿Y con qué momento se quedaría de estos treinta años del festival?

R. Si tuviera que elegir algo, sería con la gente, con todos aquellos que han hecho posible llegar a estos treinta años, y ahí incluyo a todos los equipos de producción, voluntarios, políticos, periodistas… a todos los que han aportado su granito de arena y remado en la misma dirección para conseguir que el festival ahora mismo sea uno de los más reconocidos a nivel nacional en el sector del cortometraje.

P. ¿En qué punto de su trayectoria está ahora el FICA?

R. Es un buen momento para sentarse a reflexionar, saber si hemos ido por el buen camino y mejorar en lo que podamos con los medios de los que disponemos. El festival vale más de lo que cuesta y eso se demuestra en la cantidad de trabajos que se exhiben de todo el mundo. Hace cinco años dimos el salto a lo internacional y creo que esa apuesta se está empezando a consolidar. El hecho de que Aguilar sea un festival seleccionador de los Goya también es importante para que todos quieran estar aquí. Pero, sobre todo, FICA es un festival con alma, amable, donde la gente se reencuentra, y cada vez quedan menos festivales así.

P. ¿Es quizás ese el rasgo que mejor le define?

R. La gente habla muy bien del festival porque se siente querida, pero sobre todo respetada. El equipo ve los trabajos antes de que vengan los directores para poder luego hablar de su obra y contrastar opiniones. Quieren este festival porque se encuentran a gusto, pero sobre todo respetados y eso significa dignificar el formato. Ese es un factor que está en el ADN del festival y que lo tiene desde la persona que recibe a un director cuando llega, hasta la que le acredita o está en la entrada del cine. No sé si esto hace al festival más grande pero sí más cercano y respetuoso con el formato.

P. Una vez que se han alcanzado estos 30 años, ¿qué queda por hacer?

R. En cultura no puedes poner límites ni atajos; es una carrera de fondo en la que hay que seguir caminando. El festival no tiene que tener límites, sigo creyendo que queda mucho por hacer. Las ideas están: que pueda tener un equipo permanente todo el año, que haya proyecciones permanentes, llegar a los colegios… El cortometraje es un formato ideal para las aulas, para tratar temas de actualidad. Es un género hecho por gente muy joven con propuestas muy actuales, lo que nos permite mirar de una forma distinta lo que está pasando en el mundo.

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