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GASTRONOMíA

Amantia, el vino que nace del frío

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Actualizado 20/12/2018 10:51:42
Redacción

La uva de hielo es fruto de una vendimia tardía. Se deja sobre madurar, hasta las primeras heladas del invierno. Durante este tiempo el grano se hiela, el agua se expande y rompe el hollejo de la uva. Al perder así más agua se produce, de modo natural, una mayor concentración de azúcar. La vendimia se realiza de noche, a bajas temperaturas, manualmente y posterior prensado.

Generalmente, todos conocemos los distintos tipos de vinos: tintos, rosados y blancos, además de los abocados (con alcohol añadido, tipo Serrada), dulces y de distintas variedades. En este caso explicamos lo que es un vino de hielo, en concreto el Amantia. El vino dulce desde siglos ha tenido una gran fama por su durabilidad en el tiempo. Los más famosos pueden ser los vinos de Tokaji en Hungría con sus puttonyos, los de Sauternes en Francia y los Eiswine o vino de hielo de Alemania.

Los vinos de hielo son originarios de una región fronteriza preciosa entre Alemania y Francia: Mosela y Sarre, Para su elaboración se utilizan variedades blancas como el Riesling y el Gewurztraminer. El fundamento de dicha elaboración se basa en vendimiar la uva congelada de forma natural en la cepa y prensarla rápidamente. De esta manera se concentra el contenido de azúcares y ácidos del mosto, pues por el prensado de la uva congelada se elimina una buena parte del agua del mosto. Éste fermenta parcialmente y como resultado se obtiene un Vino Naturalmente Dulce.

En Torquemada, se está realizando este tipo de elaboración desde el año 2010 en el vino Amantia, un vino particular y adaptado a la zona, pues la variedad es tinta tempranillo, y la vendimia se hace cuando hay heladas de al menos -4ºC; generalmente en el mes de diciembre. Teniendo en cuenta que en esta zona la vendimia habitual se hace a mediados de octubre, la uva que aguanta en la cepa después de soportar el ataque de pájaros y avispas, llega en un estado de sobre-maduración y parcialmente con podredumbre, como resultado. El vino que se obtiene es muy complejo y original: de color ámbar brillante y sus aromas nos recuerdan a pasas, orejones y miel con un fondo floral; y en boca es dulce, pero no empalagoso, por tener una buena acidez. Esta rareza enológica es todo un homenaje para los sentidos.

Se puede tomar como aperitivo, acompañado de foie, quesos o embutidos pues el dulce combina muy bien con la grasa y el salado y, si se prefiere, como vino junto el postre siempre que éste no sea muy dulce, por ejemplo con chocolate amargo.

Amantia. Bodega Señorío de Valdesneros. Avda. La Paz, 4. Torquemada. Tel. 979 800 545