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SALUD

Hábitos saludables para las navidades

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Actualizado 20/12/2018 11:29:09
Redacción

Durante las celebraciones navideñas ingerimos una mayor cantidad de calorías debido a la elevada proporción de grasas, hidratos de carbono, ácido úrico y alcohol. Además del incremento del peso corporal, la ingesta de los alimentos típicos de la Navidad puede aumentar el nivel de azúcar en sangre y los valores de tensión arterial y, por tanto, provocar diabetes, hipertensión y otras patologías hepáticas, cardíacas o pulmonares. Muchos expertos en nutrición coinciden en llevar a rajatabla una serie de hábitos saludables para amortiguar los excesos cometidos en esta época.

La moderación es la madre del cordero en lo relativo a hábitos saludables, sobre todo, en la alimentación. Y es el consejo que los expertos no paran de recalcar cuando se aproximan las fiestas navideñas, ya que los excesos que se cometen en quince días no son comparables con ninguna otra temporada del año.

En estas fechas nuestra agenda está copada de compromisos y celebraciones: comidas y cenas de empresa, reencuentros con amigos y días en familia. Y en la mayoría de los casos nos despedimos de estas fiestas con algunos kilos de más, problemas digestivos y otras afecciones; e incluso, aversión por la comida.

Durante las celebraciones navideñas ingerimos una mayor cantidad de calorías debido a la elevada proporción de grasas, hidratos de carbono, ácido úrico y alcohol. Además del incremento del peso corporal, la ingesta de los alimentos típicos de la Navidad puede aumentar el nivel de azúcar en sangre y los valores de tensión arterial y, por tanto, provocar diabetes, hipertensión y otras patologías hepáticas, cardíacas o pulmonares.

Muchos expertos en nutrición coinciden en llevar a rajatabla una serie de hábitos saludables para amortiguar los excesos cometidos en esta época. Éstos son los siguientes:

1. No saltarse ninguna de las cuatro o cinco comidas recomendadas al día, ni siquiera el desayuno. Conviene, eso sí, hacerlas ligeras, comiendo despacio y masticando bien los alimentos, y evitar el picoteo.

2. Reducir el tamaño de las raciones de comida y hacerlas más equilibradas; en ellas no deben faltar las frutas ni las verduras.

3. Beber dos litros de agua al día fuera de las comidas y tomar infusiones.

4. Consumir alimentos con grasa insaturada de origen vegetal, las denominadas grasas buenas: aceite de oliva, frutos secos, pescado,… Y tomar con moderación los alimentos que contengan grasa saturada (embutidos, quesos grasos, mantequilla,…), de manera que estas últimas no superen el 7% del contenido calórico total.

5. Ingerir fibra (pan integral, verduras, legumbres y frutas), ya que ayuda a eliminar, aumentando la actividad del intestino; controla los niveles de glucosa en la sangre; y da la sensación de saciedad.

6. Si se bebe alcohol, hacerlo con moderación; intercalando una copa de vino con dos de agua, por ejemplo.

7. Procurar comer dulces que contengan una cantidad considerable de frutos secos, como es el caso del turrón, con un porcentaje mínimo de un 60% de almendra, puesto que, a pesar del aporte calórico, tiene un perfil lipídico saludable.

8. Reducir el consumo de azúcar o sustituirlo por edulcorantes, ya que estos últimos tienen menos calorías.

9. Tomar un yogurt al día, pues facilita la digestión y reduce la hinchazón y las molestias digestivas, además de equilibrar la flora intestinal y potenciar el sistema inmunológico.

10. Caminar como mínimo una hora al día.

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