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POR CAUCES Y LADERAS

Recuerdos de antaño

tello_555
Actualizado 20/12/2018 11:19:33
Por cauces y laderas

Los aficionados de hace unas décadas solían llevar al campo ropa usada y calzarse con unas botas de lona con suelo de goma “las Barreiros”, a las cuales se les daba grasa para que no se calaran con el rocío de los amaneceres pero tan sólo se conseguía retrasar la mojadura. No faltaba en su atuendo la gorra y el inolvidable morral en el que iban la comida, la bota de vino, cuerdas, navaja y papel para encender fuego.

Tello Antolín

Los aficionados de hace unas décadas solían llevar al campo ropa usada y calzarse con unas botas de lona con suelo de goma “las Barreiros”, a las cuales se les daba grasa para que no se calaran con el rocío de los amaneceres pero tan sólo se conseguía retrasar la mojadura. No faltaba en su atuendo la gorra y el inolvidable morral en el que iban la comida, la bota de vino, cuerdas, navaja y papel para encender fuego. Recuerdo con nostalgia los almuerzos en cuadrilla alrededor de una fogata, donde se asaba chorizo envuelto en papel de “estraza”, empapado de vino, ¡qué rico…!

La lumbre servía también para calentarnos mientras comentábamos los lances de la mañana …! ¡que si aquel conejo se fue de patas, o la perdiz alicortada que se encerró en el majano! y así preparaba la estrategia para el resto de la jornada. En la red del morral se iban guardando las piezas abatidas. Hoy ya nadie usa morral, porque la comida espera en el coche y los modernos chalecos cumplen con la función de llevar munición y colgar la caza. La ropa de hoy es específica para la ocasión y el calzado, además de Gore-tex. T

ambién han evolucionado las escopetas y mucho, antes siempre paralelas o de un cañón, alguna de “perrillos” a la vista. Recuerdo en una ocasión, que un amigo compró una escopeta con expulsores automáticos, y en cierta jornada de caza, se acercaron unos cazadores “rurales” a ver cómo era aquello de que los cartuchos salieran solos al abrir la escopeta.

Hoy la mayoría de escopetas que se ven en el campo son semiautomáticas y superpuestas. Quedan pocas paralelas, sólo en manos de cazadores veteranos. El calibre más usual sigue siendo el calibre del 12, si bien hace unas décadas el calibre del 16 lo utilizaban la mayoría de los cazadores. Los cartuchos de cartón, no pocos cargados por el propio cazador, han dejado paso a los modelos de plástico, de una calidad inmejorable y que han incorporado innovaciones como el taco concentrador o el cierre de estrella que han mejorado las prestaciones de la antigua munición. Los perros de los cazadores de hoy son distintos; han cambiado mucho, en estas cuatro décadas. Antaño cazaba, hasta el más tonto, porque el campo era una escuela para aprender, había mucha caza y en un par de temporadas los perros cazaban con maestría.

Entonces no se veían muchos ejemplares de raza pura. Estaba extendida la creencia que los cruzados o mestizos cazaban mejor y eran más resistentes, en el trabajo y ante enfermedades, que los de pura raza, cuando lo cierto era que las diferencias las marcaban las jornadas de caza y los perros muy cazados. Para elegir un cachorro se cruzaban perros que habían demostrado sus aptitudes en el campo. Hoy los perros son más bonitos, más puros, con buen “pedigrí”, están más próximos al tipo de las razas de caza, pero sus cualidades cazando dejan, en ocasiones, bastante que desear, seguramente que por falta de caza y oportunidades para aprender. En este nuevo siglo, el oficio está mal y los jóvenes no quieren salir al campo porque la actual escasez de piezas menores y los precios de los acotados, desaniman a cualquiera que no tenga necesidad, pasión, sensación y sentimientos. Y si no son capaces de sentir la caza, como la sangre que les corre por las venas, mejor que pasen de largo y se dediquen a otras cosas. De todos modos, es de admiración que aún quede algún chaval que quiera ser cazador. Hoy la mayoría de los cazadores vuelven de vacío sin poder “librar el bolo” y a veces sin haber tenido ocasión de disparar.

En fin amigos eran otros tiempos; a pesar de todo siguen saliendo al campo y saben que tal vez no cazarán pieza alguna, pero van con la ilusión de conseguirla, de poder vivir un bonito lance y lo que más les importa es esa ilusión y la plenitud de una jornada en plena NATURALEZA…!

¡FELIZ NAVIDAD Y UN PRÓSPERO AÑO NUEVO!