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A PIE DE ARBOL

¿Modernos regadíos?

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Actualizado 15/02/2019 10:48:49
Flaviano Casas Martínez

Una vez más, “vuelta la burra al trigo”. Mientras el campo y los pueblos se mueren apuñalados por la despoblación y el envejecimiento, la Junta de Castilla y León les asesta la última estocada con la Reconcentración Parcelaria y el proyecto engañoso de Modernos Regadíos. En este sentido hemos recibido una carta de la Junta, todos los encuadrados en la Comunidad de Regantes de las Vegas de Saldaña, Carrión y Villamoronta, en la que se nos narra con datos inverosímiles las “ventajas, mejoras y revalorizaciones” que conllevan la Reconcentración Parcelaria y los Modernos Regadíos.

Una vez más, “vuelta la burra al trigo”. Mientras el campo y los pueblos se mueren apuñalados por la despoblación y el envejecimiento, la Junta de Castilla y León les asesta la última estocada con la Reconcentración Parcelaria y el proyecto engañoso de Modernos Regadíos. En este sentido hemos recibido una carta de la Junta, todos los encuadrados en la Comunidad de Regantes de las Vegas de Saldaña, Carrión y Villamoronta, en la que se nos narra con datos inverosímiles las “ventajas, mejoras y revalorizaciones” que conllevan la Reconcentración Parcelaria y los Modernos Regadíos. Los inconvenientes, los despropósitos y los atropellos, (para más “inri” financiados con Fondos Europeos FEADER), no hace falta que nos los cuenten.

Resulta también inaceptable que el presidente de la Comunidad de Regantes haga de vehículo-vector de la carta-proclama de la junta, y exprese interesadamente frases como: “Queda aclarado definitivamente que las condiciones económicas y ayudas a NUESTRA modernización, son las mejores existentes en todo el territorio nacional”. Sendos escritos sellados, firmados y rubricados construyen una intromisión pública y descarada en la voluntad de los miembros de esta Comunidad, en sus intereses, y en la libre elección que rige desde tiempo inmemorial, la ética social y los Derechos del Agua, bajo Principios Democráticos.

A su vez el Instituto Tecnológico Agrario es utilizado como correa de transmisión en la citada carta (emblema oficial adjunto), con firma, sello y rúbrica final del Viceconsejero de Desarrollo Rural y Director General del ITACyL, Jorge Llorente Chamorro, para expresar entre otras imprecisiones, “Que la forma de actuar en Castilla y León, es ÚNICA por el momento en España”. A todas luces la tendenciosa carta no es de recibo en pleno siglo XXI, máxime para hacer de “caballo de Troya” con el fin de perpetuar la anacrónica Concentración Parcelaria (bis), que data de la más negra noche de los tiempos, y extender los “modernos” regadíos, herederos del patriótico Plan Tierra de Campos, cuyo estruendoso fracaso redujo las ilusiones campesinas a bártulos, pendingues, maletas, y trenes de obligada emigración.

El ayer se funde con el presente, mientras las clásicas y fértiles Vegas se desfiguran como zonas esteparias al perder los caracteres primigenios: comarcales, geográficos, biológicos, agronómicos, sociales, culturales…, con devastación generalizada de los paisajes y los ecosistemas. Los pequeños campesinos tendrán que huir de los pueblos a la desbandada, porque no podrán hacer frene a los equipos tecnológicos, exclusivos de latifundistas y terratenientes. Los monocultivos extensivos como el maíz y plantas industriales dispondrán de grandes volúmenes de agua, mientras las huertas, los frutales, las hortalizas, los cultivos típicos de cuenca y las producciones ecológicas asentadas en los aledaños y zonas perimetrales de los pueblos, no tendrán posibilidad de sobrevivir a procesos intervencionistas destinados preferentemente a especular con grandes infraestructuras y a modificar la propiedad de la tierra en sucesivas fases de concentración y posterior acaparamiento.

La tierra y el agua son elementos básicos, imprescindibles para perpetuar la Empresa Familiar Agraria y Cooperativa, como Recursos Naturales Vitales, como Bienes Públicos, como Bienes Comunales, que deben ser preservados para contrarrestar el intervencionismo oficial por Decreto, el neocolonialismo, la usurpación latifundista y, en suma, la despoblación rural.

Palencia, 12 de Febrero de 20