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TEATRO

Josep María Flotats, actor y director de teatro: “¡Ojalá tuviéramos hoy en día a algún Voltaire!”

Flotats
Josep María Flotats se sube mañana a las tablas del Teatro Principal de Palencia.
Actualizado 03/04/2019 17:53:10
Redacción

Josep María Flotats (Barcelona, 1939), hombre de teatro, dirige y protagoniza junto a Pere Ponce ‘Voltaire y Rousseau. La disputa’, de Jean-François Prévand, y mañana se subirá a las tablas del Teatro Principal de Palencia para representar esta obra. El periódico CARRIÓN habla con este actor y director que se inició en las artes escénicas siendo adolescente.

PILAR GIMENO

Pregunta. Podría parecer que subir la filosofía a escena es casi un ejercicio de activismo, más aún cuando está desapareciendo de los currículos escolares. ¿Estamos dejando de lado la importante aportación de la filosofía?

Respuesta. Es evidente. La filosofía es el aprendizaje de la vida. Y se nos está olvidando que es lo que da la conducta, el saber cómo comportarnos. Es la civilización, es tan importante… pero sí que me gustaría que se supiera que la obra no es para especialistas, está pensada para que un público más amplio se acerque a dos de los grandes de la Ilustración. Esta obra se entiende desde ese concepto.

P. ¿Por qué decidieron llevar a escena este trabajo?

R. Porque es un texto que me encanta. Es brillante, inteligente, ameno. La calidad de su autor radica en que realiza un gran ejercicio de estilo y nos da a los actores la oportunidad de que nos pertenezcan sus palabras. Es apasionante hablar a ese nivel, con ese dominio del lenguaje. Los actores somos transmisores de estos dos escritores y pensadores, y es un auténtico placer oírles con esa oposición y esa dureza de réplica de Rosseau.

P. La obra comienza con lo que podría ser una ‘fake news’ y habla de censura. ¿Actualidad pura y dura?

R. La censura sigue siendo actual en todo el mundo, incluso la autocensura en algunos medios de comunicación. Son dos autores actuales en tanto en cuanto se pueden trasladar a día de hoy muchas de las cuestiones que trataron. En la época de la Inquisición de Luis XV se jugaron el pellejo, incluso fueron proscritos, pero honrados, al pedir en aquel contexto cambios y libertades que posibilitaban a la sociedad mejorar. Y estas peticiones hoy en día son actuales, hay miles de flecos que todavía no se han superado.

P. Viendo los tiempos que corren, ¿está en peligro el ‘contrato social’ que concibió Rousseau?

R Su idea humanista y filosófica, anterior a Marx, es aceptable y recomendable, pero actualmente no sucede. La prueba está en que la ideología del comunismo no aplicada o mal aplicada no funcionó como tampoco está funcionando el capitalismo, que está creando grandes desigualdades. Admiro a Rosseau como escritor, aunque tenía grandes contradicciones. Quería devolver a la mujer a casa. En cambio, Voltaire, mucho más pragmático, le replica que si eso es realmente progresismo. Mientras Rosseau defiende que hay que acabar con todo y empezar de cero, Voltaire aboga por olvidar algunas cosas y mejorarlas.

P. ¿Hoy en día, tanto Rousseau como Voltaire seguirían manteniendo las ideas que defendieron en su momento?

R. La herencia está y sus ideas son totalmente vigentes. Nuestra sociedad ha cambiado gracias a los avances técnicos. Nuestra civilización ha vivido un enorme progreso, defiende los derechos humanos aunque hay retrocesos y paros en el mundo.

P. La obra seduce al público imaginando un encuentro que nunca tuvo lugar, pero la trama avanza hacia un encontronazo intelectual de trenes que discrepan sobre política, intolerancia, educación, religión o ciencia... ¿Se hace más necesario que nunca recuperar discusiones dialécticas de altura?

R. Siempre son necesarias. Las discusiones dialécticas son iluminadoras. Son faros de la sabiduría humana. ¡Ojalá tuviéramos hoy en día a algún Voltaire! ¡Nos abriría tantas puertas!

P. Hay una idea tremendamente provocadora en el texto, cuando el personaje de Rosseau afirma que "la reflexión sólo sirve para hacer al hombre desgraciado sin volverlo más virtuoso"…

R. Es un exceso de fiebre de Rosseau. No toda la educación es la buena, alguna es adoctrinamiento. Por eso, debemos cuidar mucho la educación. En cambio, para Voltaire la cultura es la que civiliza al hombre. Cuanto más civilizada sea la humanidad, más viviremos en paz y calma. Pero no hay que olvidarse que civilizaciones muy educadas, no hace tanto, llevaron a cabo auténticas barbaries contra la humanidad.