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EL CAMPO

Un hongo silvestre del Cerrato fulmina la procesionaria del pino

procesionaria
Actualizado 16/04/2019 22:22:48
Redacción

Investigadores de la Cátedra de Micología del campus de Palencia han descubierto que los hongos silvestres denominados “cordyceps militaris”, localizados en la comarca, pueden aniquilar la procesionaria del pino.

Tras dos años de intensos estudios, investigadores de la Cátedra de Micología del campus de Palencia han descubierto, en colaboración con empresas de jardinería y otras especializadas, que los hongos silvestres denominados “cordyceps militaris”, localizados en la comarca palentina del Cerrato, pueden aniquilar la procesionaria del pino.

El tratamiento, totalmente natural y ecológico, lo que evita el uso de productos químicos agresivos o perjudiciales para personas y animales domésticos, consiste en pulverizar una solución de agua con esporas del hongo en las zonas afectadas.

Según los datos recogidos en el estudio, este tipo de hongos —con forma de maza y color naranja— del Cerrato es capaz de desarrollarse y atacar con éxito a la plaga de la procesionaria en condiciones de mayor escasez de humedad y oscilación de temperaturas, con un efecto más rápido y letal en los insectos.

Plaga destructiva

La oruga de la procesionaria del pino es una de las plagas más destructivas de los bosques mediterráneos y también de parques y jardines, provocando además numerosas alergias. Este año están siendo especialmente graves sus ataques en pinares y parques, debido a las altas temperaturas del invierno, hasta el punto de que se están registrando incluso sus efectos en lugares de alta montaña, donde no se había visto hasta ahora.

Al inusual calor, hay que sumar la escasez de lluvias de estos últimos meses, lo que está adelantando los efectos de la procesionaria en los bosques de todo el territorio español. En concreto, en Castilla y León este problema de salud forestal y social es acuciante, pero también en Cataluña, Valencia, Castilla- La Mancha, Madrid, Extremadura, Galicia o Andalucía se están viendo seriamente afectados.

La presencia de las orugas de procesionaria se delata por los característicos bolsones blancos y sedosos en las ramas de los árboles, sobre todo en pinos y cedros, donde se guarecen sus colonias. En primavera descienden en largas filas o procesiones, de donde viene su nombre, hasta el suelo, donde se entierran y pasan a pupas a través de su metamorfosis. Es en este proceso cuando pueden afectar a la salud de niños y mascotas, ya que las orugas están recubiertas de pelos urticantes que dan lugar a irritaciones graves y que, en el caso de los perros, les puede llegar a causar la muerte.

Si bien hay distintas aves insectívoras capaces de controlar a estos insectos como las abubillas, cucos, críalos, chotacabras (come polillas adultas) y otros pájaros pequeños (carboneros y herrerillos capuchinos), varias de estas especies son migratorias y a veces no llegan antes de que las orugas desciendan de los árboles y se hayan enterrado.

Cuando esto ocurre puede suceder que los perros que escarban o remueven el suelo pueden verse más gravemente afectados, pues los pelos urticantes de las orugas se les clavan como flechas y les producen una severa inflamación.

Otros usos beneficiosos

El hongo “cordyceps” no sólo ataca con éxito como parásito ecológico a la plaga de la procesionaria sin perjudicar a las personas o mascotas, sino que es beneficioso y medicinal en múltiples aplicaciones gracias a la “cordicepina”, una sustancia activa que contiene con propiedades antibióticas, antivíricas, anticancerígenas y que estimula el sistema inmunitario.

Asimismo, este hongo ha sido empleado con éxito por atletas para mejorar sus resultados y en trasplantados de órganos para evitar el rechazo. “Hay 500 especies del género ‘cordyceps’ con numerosas variedades. Pero la encontrada en el Cerrato parece ser la más eficaz contra la procesionaria y posiblemente de efectos medicinales más que positivos”, ha señalado al respecto el director de la Cátedra de Micología, Juan Andrés Oria.