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CULTURA

Catedral, obras de restauración

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Actualizado 26/05/2019 11:19:26
Redacción

Podemos afirmar que la Catedral es el edificio más importante de la provincia y el que más piezas artísticas de calidad atesora. En él se condensa buena parte de la historia de la ciudad. Las actuales obras de restauración son una magnífica oportunidad para mejorar el conocimiento de este singular edificio.

Ignacio Vela Cidad y Florentino Díez Sacristán, arquitectos redactores del proyecto de restauración y directores de las obras. Además proyectos, s.l.p. Plaza Mayor, 15-2. Palencia

Nuestra Catedral es un sin duda un gran edificio y lo es en muchos sentidos. Lo es por su superficie, que la convierte en la tercera catedral más grande de España, con casi 130 metros de longitud desde los pies hasta la cabecera y 60 metros de anchura en el crucero. Lo es también por contener importantísimas obras de arte y arquitectura, y porque singularmente su historia se desarrolla desde el siglo VII hasta nuestros días. 1400 años de evolución artística condensados en un solo edificio conformado por elementos que van desde el arte visigótico hasta nuestros días, pasando por todos los estilos que se fueron sucediendo en este largo tiempo. La catedral es además el más importante templo de la Diócesis, en el que se ubica la cátedra del obispo.

Se considera habitualmente que se tardaron doscientos años en edificar la catedral gótica palentina, cuya primera piedra se colocó, según la tradición, en la Capilla de la Virgen Blanca en 1321. No fue hasta 1516 cuando se cerró la fachada de poniente, la que mira al río. Realmente después las obras continuaron, en el interior con la construcción de los muros profusamente decorados que cierran el coro o con la ejecución de la Sala Capitular y el Claustro, eso por no citar la permanente adición de retablos y obras artísticas.

La restauración que ahora se está acometiendo no es más que un paso más en el continuo proceso de construcción y destrucción, que atendiendo a las necesidades de cada momento -uso, liturgia, modas y disponibilidad económica- se va encadenando en estos edificios históricos.

UN PROCESO CONTINUO DE TRANSFORMACIÓN

Fruto de una determinada concepción de la historia de la arquitectura y de la restauración como disciplina, que imperó desde finales del siglo XIX y una parte del XX, en ocasiones se ha pretendido presentar el patrimonio monumental como inmutable en el tiempo, constituido por elementos puros e intocables, pero la realidad es bien distinta.

Tomando como ejemplo la propia Catedral de Palencia y un periodo concreto, como el reciente siglo XX del que disponemos de información fidedigna, observamos que las modificaciones y trasformaciones han sido constantes:

- La girola fue remodelada íntegramente por Jerónimo Arroyo en torno a 1914, que modificó las cubiertas de esta zona, que eran de teja curva, y construyó una terraza plana, incorporando la balaustrada que la remata, así como pináculos y gárgolas (incluida la famosa del fotógrafo).

- En la inacabada fachada de poniente las transformaciones también son muchas: Arroyo diseñó la tracería en piedra artificial del rosetón, Antonio Font restauró la crestería (elementos decorativos en piedra que coronan la fachada) y la remató con una gran cruz, y Chueca Goitia incorporó una portada clasicista en sustitución de un destartalado portalón. Posteriormente Díaz-Pinés cambió la configuración de las cubiertas de las naves bajas y construyó unos nuevos hastiales pétreos.

- Gran parte de las vidrieras se sustituyeron en 1911, otras muchas (en la girola) unos pocos años antes, siendo más recientes, de la década de los noventa, las que iluminan los pies de la nave central.

-El claustro fue restaurado a finales de siglo por Díaz-Pinés y Clemente, abriéndose los arcos que permanecían cerrados tras el terremoto de Lisboa de 1755.

Esto es solo una muestra de los constantes cambios y modificaciones que muchos de nuestros más importantes monumentos van sufriendo en su historia, unos afortunados, otros no tanto.

Hacia el exterior la Catedral de Palencia manifiesta la existencia de sucesivos proyectos, y no cuenta con una imagen de fácil lectura. Es en el amplio espacio interior donde encontramos los elementos de mayor interés: La Cripta de San Antolín, la Capilla Mayor con su magnífico retablo renacentista, la decoración arquitectónica de la Capilla del Sagrario o la de Los Reyes, las naves con sus bóvedas nervadas, el coro y las paredes profusamente decoradas que le cierran, además de un museo con piezas pictóricas y escultóricas de gran calidad.

En buena medida la imagen que actualmente presenta el interior de nuestra catedral es debida a las actuaciones llevadas a cabo en torno a 1800 por el obispo Mollinedo. Fue entonces cuando se pintaron las bóvedas y gran parte de las paredes -tras repararse los daños causados por el terremoto de Lisboa-, en el color gris azulado que ahora las caracteriza, mientras que pilares, arcos y nervaduras se lucieron en un gris cálido. Del mismo modo se sustituyeron los distintos pavimentos de la iglesia por el suelo en damero que desde entonces unifica las naves y la girola. Estas reformas confirieron al interior del edificio una unidad formal inexistente hasta entonces.

Otra singular hecho que ejemplifica esta trasformación permanente, consistió en la decoración de las bóvedas. El crucero se cerró con una magnífica bóveda de nervios curvos (combados) y 21 claves en los últimos años del siglo XV, posiblemente la primera construida en España con esta solución constructiva. Un pocos años después bóvedas situadas entre el crucero y la capilla del Sagrario, sobre la actual sobre la capilla Mayor, fueron transformadas por los hermanos Corral de Villalpando. Por encargo del obispo las tracerías góticas, de sencillo diseño, cobraron apariencia renacentista mediante la adicción de nervaduras curvas -ejecutadas en yeso en vez de piedra- y elementos decorativos como granadas y conchas, recubiertos por policromía y pan de oro.

LAS ACTUALES OBRAS DE RESTAURACIÓN

FASES PREVIAS

Tras determinar en 2017 las principales necesidades de actuación y prioridades por el canónigo entonces responsable de las obras en el edificio D. Amador Valderrábano, y la aprobación de la actuación por los responsables diocesanos y del cabildo catedralicio, presidido por el anterior deán D. Mateo Aparicio, se procedió a realizar distintos estudios sobre el edificio. Finalmente se redactó el proyecto de intervención por la empresa palentina Además proyectos, s.l.p. bajo la dirección de los arquitectos Florentino Díez Sacristán e Ignacio Vela Cidad, y con la asistencia de Juan Carlos Sánchez Rodríguez como aparejador y Natalia Martínez de Pisón como restauradora.

La Dirección General de Patrimonio de Junta de Castilla y León, organismo encargado de velar por el patrimonio de nuestra comunidad, autorizó el proyecto antes de su presentación a la convocatoria del Ministerio de Fomento. Además lleva a cabo el seguimiento de los trabajos a través de sus técnicos, tanto en la fase de redacción del proyecto como en la de obra.

Las obras que ahora se están realizando son posibles gracias a la obtención de una subvención del Programa 1,5% Cultural del Ministerio de Fomento, solicitado en 2017 por la Diócesis de Palencia. Cuentan con presupuesto total de 2.245.000 €, de los cuales el Ministerio aporta el 60%, mientras que la Junta de Castilla y León y la Diócesis corren, a partes iguales, con el 40% restante.

Tras un proceso un selección al que concurrieron cuatro de las más importantes empresas de restauración de Castilla y León, finalmente la Unión Temporal de Empresas (UTE) formada por Cabero edificaciones s.a y Sabbia conservación y restauración s.l. fue la designada por la Diócesis de Palencia, como promotora de los trabajos, para ejecutar la obra.

Cabero es una empresa constructora de gran trayectoria, fundada en 1908, y Sabbia cuenta con restauradores con gran experiencia en este tipo de trabajos. Ambas empresas han realizado obras de restauración en importantes edificios como las catedrales de Vitoria, Salamanca o Ávila, además de otras muchas obras significativas, algunas en la provincia de Palencia como San Pedro Cultural en Becerril de Campos o las cubiertas de Sta. Mª La Blanca de Vilalcázar de Sirga. También en la propia Catedral con la Restauración de la Capilla de la Purísima, financiada por la Junta de Castilla y León, en 2017.

OBRAS INCLUIDAS EN EL PROYECTO

Las obras de restauración que actualmente se acometen dieron comienzo el mes de septiembre de 2018 y tiene un plazo de ejecución que finaliza en diciembre de 2019. Incluyen trabajos de restauración en el cuerpo central de la fachada de poniente y en el cuerpo superior de la torre así como actuaciones de buena parte de las bóvedas interiores, en la Capilla de la Virgen Blanca y la reubicación de los aseos actualmente situados en la capilla de Santa Lucía.

Quizá sea la restauración de las bóvedas la que más afecte a la percepción que tenemos del edificio, se trata de una intervención necesaria para la restauración y consolidación material del conjunto, incluyendo el tratamiento de acabados superficiales y elementos decorativos del sistema abovedado que permitan recuperar para el espacio interior del monumento una lectura arquitectónica coherente tanto espacial como históricamente.

Lejos de lo que en tantas ocasiones hemos imaginado o nos han trasmitido edificios históricos como la catedral no estaban acabados hasta que no se les pintaba, igual que ocurre con nuestras casas actuales. No se consideraba que la obra concluía hasta que se aplicaba sobre los sillares una capa de protección y embellecimiento que se constituye la “piel” visible del edificio.

Son muchas las sucesivas fases decorativas que han cubierto las piedras de la catedral gótica de Palencia desde su construcción. A modo de síntesis podríamos señalar las siguientes:

Una primera en la parte medieval del templo, que va desde la cabecera hasta el crucero, constituida por una jabelga (capa fina con base de cal) en tonos blancos sobre los que se dibujan líneas imitando sillares (fingidos) con líneas rojas, aunque en algunas zonas se trata de fondos de color rojo con líneas de fingidos en blanco.

Una segunda etapa, que cubre y oculta la anterior, se ejecuta en el siglo XVI con fingidos en negro sobre fondos blancos, en ocasiones incorporando otros elementos decorativos más elaborados.

Finalmente se realiza, como se ha señalado, una decoración dieciochesca, en tonos grises, que es la que ha llegado hasta nuestros días aunque muy deteriorada, fundamentalmente por las filtraciones de agua procedentes de la cubierta en tiempos pasados.

El proyecto que se está ejecutando recupera en las naves los acabados de esta última fase decorativa y en la Capilla de la Virgen Blanca y en la bóveda del falso crucero próxima a la Puerta de los Novios las pinturas medievales.

DESARROLLO DE LAS OBRAS

Restauradores, canteros, albañiles, vidrieros, arqueólogos, aparejadores, arquitectos y otros técnicos conforman el numeroso equipo humano que lleva a cabo los trabajos. Las obras las hacen personas y en casos como este la buena coordinación de los distintos especialistas es un factor clave para el buen resultado de los trabajos. Esta coordinación es especialmente exigente en una obra tan extensa como la que nos ocupa, en la que los distintos equipos actúan en diferentes zonas y sin embargo ha de conseguirse un aspecto final como si todo estuviese realizado por una única mano.

Más de veinte personas trabajan, de media, diariamente en las obras. Su tarea, en si misma compleja y delicada, se ve además dificultada por realizarse el trabajo tanto en el exterior como en el interior a gran altura, a 46 metros en la torre, 38 en la fachada de occidental y unos 27 en las bóvedas. Los andamios y medios auxiliares dispuestos para posibilitar los trabajos en condiciones de seguridad en ocasiones son un obstáculo. Es el caso de la restauración de las pinturas de los muros, ya que los distintos niveles y plataformas impiden a los restauradores una visión de conjunto que sin embargo es la que primará cuando se retiren dichos medios. Se han de aplicar distintas técnicas sobre la piedra en los trabajos de cantería en el exterior, así como sobre los revocos y revestimientos en el interior, para conseguir mantener las zonas en buen estado y reintegrar las que han de ser sustituidas. Igual ocurre con los elementos decorativos ejecutados en yeso o en madera.

El buen hacer de los profesionales que intervienen en la obra ya es visible en las zonas restauradas, como los tramos situados a los pies de la nave del evangelio que han sido abiertos al público recientemente.

LA OBRAS COMO OPORTUNIDAD DE CONOCIMIENTO

Todo proyecto de restauración opera sobre una realidad preexistente. Por ello, es imprescindible la observación y análisis previo del objeto a restaurar, que permita su conocimiento y comprensión. Surge así la necesidad de los llamados “estudios previos”, cuyo objetivo es la obtención de datos destinados a disponer de un conocimiento del monumento antes de abordar el proyecto.

En el caso de la catedral, uno de los estudios más significativos realizados previamente a la redacción del proyecto fue el elaborado por Natalia Martinez de Pisón acerca de los revestimientos decorativos de las distintas zonas a intervenir. Con la realización de catas sobre los paramentos y el análisis de la evolución histórica del edificio se obtuvo información muy relevante para la toma de decisiones del proyecto. Gracias a este trabajo fue posible definir los procedimientos a seguir para la intervención sobre los acabados de los distintos espacios. En el citado estudio se señala que “es escaso el interés que hasta el momento se ha venido demostrando por la evolución de los revestimientos decorativos interiores de la Catedral de Palencia a pesar de su singularidad, pues en el contexto de las Castellano-Leonesas es la única que los conserva mayoritariamente, ya que ha resultado “poco” afectada en este sentido por intervenciones regidas por criterios decimonónicos que veían en la piedra desnuda el paradigma de la pureza del estilo.”

Estos estudios previos no siempre evitan la sorpresa en la obra cuando, al desmontar una cubierta o acceder a un lugar hasta entonces oculto, se observan realidades que a menudo dejan inservibles algunas hipótesis de partida, obligando a la redefinición de aspectos del proyecto inicial más o menos relevantes.

Podemos decir que si en la obra nueva se distinguen dos procesos diferenciados, como son el proyecto y la ejecución, la intervención en restauración responde a un esquema del más complejo en el que el proyecto se realiza basándose en unos datos (estudios previos) que la propia obra va complementando y modificando, obligando a ajustes a medida que se van desarrollando los trabajos.

Las obras de restauración suelen por este motivo ser una magnífica oportunidad para descubrir nuevos datos acerca del edificio intervenido. Las actuales obras no es una excepción y se constituyen en una ocasión única para profundizar en el conocimiento de la catedral.

En ocasiones esta información más que aclarar la historia del edificio lo que hace es, inicialmente al menos, abrir nuevos interrogantes. Estos deberán de responderse con el tiempo, ya que el conocimiento que tenemos de los avatares de un inmueble tan complejo como la Catedral se apoya fundamentalmente en dos tipos de fuentes: los documentos escritos y las llamadas fuentes materiales, o sea, el propio edificio. Con respecto a los primeros gran cantidad de información se encuentra en el Archivo de la Catedral, que custodia el archivero y máximo responsable del templo como deán, D. Angel de la Torre. Por otro lado el edificio, través de sus muros nos habla de su pasado. Huellas, marcas y cicatrices que nos narran la historia del monumento y de su uso. Con la restauración unas veces es posible dejar esas huellas al descubierto, en otras ocasiones se documentan y vuelven a quedar ocultas. Citaremos a continuación algunos de los “descubrimientos” que las obras efectuadas hasta el momento nos están deparando:

- Aparición de los restos de un arcolosolio (nicho rematado por un arco que se utilizaba para efectuar enterramientos) en la fachada sur de la pared que cierra el primer tramo de la Capilla Mayor. Este contuvo hasta la construcción del arco renacentista contiguo el Retablo de la Visitación, actualmente situado en un lateral del coro.

- Para posibilitar el montaje de andamios en el coro se ha procedido a la retirada de la espléndida silla episcopal del siglo XV, operación oportunamente sugerida por el canónigo fabriquero y responsable diocesano de patrimonio D. José Luis Calvo. Se han podido así contemplar los paneles que quedaron ocultos tras su ubicación en la sillería del coro realizada en el siglo XVI. Se trata de unos bajorrelieves de gran calidad, que no eran visibles desde hace quinientos años y que ahora podrán ser estudiados en detalle. Esta pieza formará parte de la exposición que con motivo de las obras se está actualmente instalando en el claustro para dar a conocer a palentinos y visitantes algunos de estos hallazgos.

- Han aparecido dibujos de dragones de fauces abiertas con las que era frecuente decorar en época medieval la parte superior los nervios de las bóvedas. Pinturas de estas características se han descubierto en la bóveda superior de la Capilla del Sagrario, en la capilla de la Virgen Blanca y en una bóveda sur del falso crucero.

- Bajo el pinjante (florón decorativo colgante) de madera policromada de la bóveda central del falso crucero se han descubierto la clave medieval que quedó oculta con la reforma decorativa de los Corral de Villalpando y en un arco de la nave de la epístola se han encontrado inscripciones medievales ocultas bajo las pinturas del siglo XVIII.

EXPOSICIÓN Y VISITAS GUIADAS A LAS OBRAS

Otro factor condicionante para el desarrollo de los trabajos es la apuesta realizada por compatibilizar las obras con el uso litúrgico y turístico, de forma que el templo permanece abierto durante el periodo de las obras, si bien es cierto que a lo largo de los meses se ha establecido un programa de cierre parcial de las zonas en las que se trabaja en cada momento.

La visita turística se ve alterada, por ello durante el próximo verano se tiene prevista la inauguración de una exposición temporal que explica los trabajos desarrollados. También será posible visitar las obras, accediendo a la plataforma que se está montando en la nave central y en el crucero, permitiéndose una visión en proximidad de las bóvedas, “el cielo de la catedral”, y perspectivas hasta ahora inéditas que sin duda fascinarán al visitante.

Galería

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