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CULTURA

“Éste es mi lema: fotografía menos y observa más”

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Actualizado 02/06/2019 12:49:31
Redacción

Tino Soriano, ganador del prestigioso World Press Photo en 1999 (en la modalidad de Arte), del Humanity Photo Award de la Unesco en 2015 y del Piedad Isla 2017, entre otros, ha abierto el telón de Pallantia Photo.

PILAR GIMENO

Pregunta. Desde la distancia puede parecer que un World Press Photo, un Piedad Isla y tantos otros son un aval para firmar más proyectos laborales, ¿su experiencia ha sido así?

Respuesta. No, todo lo contrario. Éste es un país en el que a la fotografía no la tienen en el nivel en el que quizás se merecería. Entonces, la mayoría de grandes fotógrafos —no me incluyo yo, pero conozco a muchos— están ganándose la vida trabajando en el extranjero para medios internacionales. De hecho, mi carrera se ha desarrollado, en gran parte, en Estados Unidos para la National Geographic. Y trabajando en un periódico, le puedes preguntar a cualquier colega mío, las fotografías las pagan a 10 euros. Así, los premios son un golpecito en la espalda, pero muchas veces no suelen conllevar encargos. Cuando yo gané el World estuve un año y medio sin recibir encargo alguno. Aunque, también hay que tener en cuenta que los medios están pasando por una época difícil. Pagar precios ridículos es un error porque se debería apostar por la calidad. Esta especie de supervivencia no puede continuar mucho más. Es una agonía para periodistas y fotógrafos.

P. Desde hace tiempo… tanto los organismos oficiales como las grandes empresas están degradando al fotoperiodismo mediante su política de ‘compra al peso’ o ‘en bruto’, ¿ve alguna salida a este problema?

R. Yo creo que el documentalismo tendría que estar subvencionado porque es la memoria del mundo. A veces tenemos la mirada muy corta. Todo el mundo publica fotos, todo el mundo está en las Redes. Todo se publica, todo se ve; no obstante, con la misma rapidez que se publica, desaparece. Lo estamos documentando todo, pero con archivos de bajísima calidad como permiten los teléfonos. Lo que no se está teniendo en cuenta es que esta memoria tiene todos los honores para desaparecer pronto porque es una tecnología que va cambiando muy rápido… Nadie sabe qué va a pasar con un disco duro del año 2019 dentro de 30 años. Además, esta información es tan apabullante que ni siquiera van a encontrar a nadie que la organice. Si ahora mismo los archivos —como el que tenéis en Palencia— están recogiendo a los clásicos, grandes fotógrafos y sus negativos, imagínate en lo digital, que se multiplica por cien.

P. La “democratización” de la fotografía y el creciente uso de móviles han inundado las Redes Sociales e Internet de millones de fotografías. ¿Nos falta la facultad de pararnos a mirar, observar, contemplar?

R. Éste es mi lema: fotografía menos y observa más. La fotografía es compulsiva, de repente —imagínese que alguien aparece vestido de gamba y se ponga a pasear— es impensable que nadie se ponga a fotografiar, en vez de pensar qué hace esa persona vestida de gamba paseando por la Plaza Mayor. Esto es una metáfora, pero es algo parecido. La gente recopila sin más intención que luego compartir la imagen. Esto es un juego y, como juego, no va a cambiar porque es un divertimento. En vez de fotografiar unas alubias que estás comiendo con tu familiar, pues disfrútalas… Te voy a dar una solución: la imagen debería ser una asignatura obligatoria desde Primaria, por mí desde parvulitos, para que la gente entienda el uso racional del teléfono móvil y las aplicaciones de las imágenes y hasta qué punto tú puedes utilizar un poco tu creatividad para usar las imágenes sin entrar en el juego.

P. Fotografía de viaje y de sanidad, dos temáticas muy heterogéneas. ¿Qué le aporta cada una de ellas?

R. El mundo de la medicina es un trabajo personal, creo que no hay ningún otro fotógrafo en el mundo que tenga un trabajo tan profundo sobre esto y tan largo. Yo empecé en el año 87 en un manicomio y, posteriormente, con los niños con cáncer y, más tarde, con la medicina tradicional. Es un tema muy duro. Primero, difícil de fotografiar porque casi nadie tiene acceso y segundo, porque a veces son temas comprometidos y emocionalmente el precio es muy alto. La fotografía de viaje me sirve, en este sentido, para conseguir un balance, para compensar momentos muy duros. En mi caso, es realmente una terapia... me relaja.

P. ¿Cómo se gestiona la distancia emocional cuando uno se dedica al fotoperiodismo? Además, retrata el paisaje de la enfermedad… ¿qué le ha enseñado? ¿cómo se acerca uno a esto?

R. En mi caso, entiendo que el trabajo es un homenaje a las personas que les cuidan. Mi prioridad es fotografiar desde la persona de la limpieza del hospital hasta el director médico; el trabajo de estos profesionales. Yo entiendo un hospital como un micromundo, un microcosmos, en el que todo tipo de profesiones interaccionan y donde el resultado final de esta industria es curarnos, más cuando estamos en una época en la que enfermedades como el exceso de peso y la depresión se están extendiendo mucho. Y más, si hablamos del Tercer Mundo, que recurren a otra medicina, a la tradicional, a la de los pobres, que no tienen un centro médico a mano y tienen que acudir a otros lugares para ver qué pueden hacer por ellos. Éste es mi trabajo actual. Mi aproximación es un homenaje a los profesionales que dedican su vida laboral a cuidarnos a los demás. También, en ocasiones, he fotografiado a enfermos, pero no eran el motivo principal.

P. ¿Qué fotografía le hubiera gustado hacer y se le escapó?

R. Ufff, es que intento olvidarlas porque es la gran frustración de los fotógrafos… Cuando tengo la cámara, me pasa todos los días. Recuerdo una ocasión en la que una monja se bajó de un autobús. Detrás había un anuncio de un demonio gigantesco. Este tipo de situaciones son divertidas... el mundo es también muy divertido.

Fotografía de Tino Soriano

Galería

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La medicina tradicional, uno de los trabajos que centran actualmente la obra de Tino Soriano.
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Portada del libro 'Ayúdame a mirar. La biblia del reportaje fotográfico', de Tino Soriano.
Portada-Alta
Portada del libro 'Los secretos de la vida. Fotografía de viajes', de Tino Soriano.
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Tino Soriano