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ENTREVISTAS

"Hay que aplaudir a quien tenga nuevas ideas, aunque fracase"

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Actualizado 19/06/2019 18:36:08
Redacción

De padres palentinos, aunque nacido en Madrid, Víctor del Campo asegura que los recuerdos de la tierra natal de sus progenitores siempre ha sido una constante en su vida.

Pregunta. Cuéntenos su origen palentino

Respuesta. Mis padres, José Luis del Campo Larrén y Teresa Illera de La Mora, poeta y pintora respectivamente, eran efectivamente de Palencia. De la capital mi padre, hijo de industriales y comerciantes. Mi madre, nació y vivió hasta poco después de su adolescencia en Melgar de Yuso. A lo largo de mi vida, aún siendo madrileño de nacimiento y militante de la Gran Vía y del Museo del Prado, la presencia a través de mis padres de Palencia y, sobre todo de Melgar de Yuso, de sus historias, de sus gentes y tradiciones, siempre con un respeto máximo y añoranza, ha sido una constante. De ellos aprendí, a través de su ejemplo, que se puede ser innovador, se debe ser abierto a la modernidad y dar importancia y respeto absoluto a las ideas sin necesidad de “faltar” a tradiciones o costumbres. También, y esto es muy importante, que en la cultura y las artes está la síntesis, estética y racional, de las personas que cambian el mundo. Y también que los complejos no llevan a ninguna parte.

P. Defínanos su actividad —su trabajo—.

R. Muy fácil, soy comisario de arte e industrias culturales, ‘art curator’ en el resto del planeta, y una suerte de ingeniero en industrias culturales de las artes visuales. Historiador, crítico y gestor. Pero sobre todo soy un creador de ideas, su proceso, y comunicador; esta última parte siempre me ha producido fascinación y, creo —a las pruebas me remito—, que no se me da mal.

P. Usted fue el iniciador por ejemplo de Estampa, la Feria Internacional de obra gráfica y Ediciones de Arte contemporáneo y más recientemente de Gabinete Art Fair.

R. Efectivamente Gabinete Art Fair, según New York Times, es la feria de arte sobre papel más importante del sur de Europa y Madrid Paper Week, una semana- gracias a las instituciones colaboradoras: Museo Nacional del Prado, Biblioteca Nacional, Fundación Museo Lázaro Galdiano, Real Academia de Bellas Artes de San Fernando. Además he sido comisario de más 75 exposiciones en España y por todo el mundo de Picasso, Miró, Le Corbousier, Luis Gordillo, Arte Español, Sean Scully, etc.

P. ¿Sus ideas de futuro para decidir establecerse en Palencia?

R. Las nuevas tecnologías, así como la mejora sustancial en las vías de comunicación entre Palencia y otros puntos estratégicos del país, especialmente con el más importante, Madrid, nos han llevado a elegir esta ciudad como sede para implantar de forma experimental la sede de Fic Rural, Fomento de las Industrias Culturales en el medio rural. Es una decisión valiente por la que hemos decidido apostar frente a otras opciones donde nos brindaban más apoyos, como una sede estable y dirección de proyectos en Valladolid, León o Segovia. Pero también, tras observar y estudiar que la situación del concepto de la cultura como una industria estaba totalmente sin desarrollar en Palencia, tomamos la decisión de investigar y estudiar esta provincia que, como pocas, tiene un patrimonio tan excepcional pero que está desligada de la creación actual en el campo de las artes plásticas y visuales, que son las que capitanean la difusión de dichas industrias en poder de convocatoria y proyección exterior.

P. ¿Qué atractivos en relación al arte contemporáneo encuentra en nuestra provincia?

R. Ninguno. Hay artistas buenos en contemporáneo, Gonzalo Páramo, Marina Núñez, Inmaculada Amor, Abel León, Narciso Maisterra... pero como se les ha tratado como si no existieran, pues no hay ese atractivo del que usted me habla.

P. ¿Se podría aprovechar la historia para, actualizándola, sacarle partido?

R. Sí, sobre todo de sus errores y carencias en las últimas décadas. No obstante hubo una época que en estas tierras, de norte a sur, se apostaba por traer a los mejores arquitectos, ingenieros, artistas, pintores, escultores, etc. Gracias a aquellos palentinos que quisieron lo mejor para su tierra hoy disfrutamos de un patrimonio único a nivel mundial. ¿Qué pasó después? No lo sabemos. ¿Qué transformó aquella ambición en todo lo contrario? Tampoco. Habría que estudiarlo.

P. ¿Cómo definiría la cultura palentina actual, la cultura que se practica, se promociona y se vive en estos momentos?

R. He observado que existe una muy buena y amplia programación cultural de “autoconsumo”, es decir, cuyo principal objetivo es satisfacer el ocio de los palentinos. El Festival de Teatro, de Cortos, de Jazz, de Guitarra, PallantiaPhoto, etc., son excelentes. Pero de toda la programación cultural creo que solo el Palencia Sonora trae visitantes foráneos. Al menos es la impresión que tenemos. Me hago cargo de las dificultades presupuestarias que siempre son cortas en un Ayuntamiento, y en concreto en el de Palencia queda poco para promoción cultural; no obstante hay que sumar grandes profesionales, gestionar desde Palencia y ser muy ambicioso y exigente con uno mismo. El festival de Música Renacentista que acaba de comenzar es una grandísima idea y ha comenzado con fuerza y calidad indiscutible, no obstante hay que “profesionalizar la gestión de producción”.

P. ¿Qué rasgos de nuestro patrimonio o nuestras costumbres aprovecharía en beneficio del Arte Contemporáneo?

R. Todo es aprovechable. ¿Qué puede haber más interesante que un diálogo entre un padre y un hijo, entre un abuelo y un nieto, entre una profesora y una alumna, entre un sabio y un curioso? Entonces, ¿por qué no va a poder dialogar la obra de Alejo de Vahía con Chillida, o la Pintura de Juan de Flandes con Guillermo Pérez Villalta, o también con grandes creadores jóvenes de hoy en día? Los guetos conceptuales son como las posturas intransigentes, un freno a la inteligencia y al desarrollo.

P. ¿Qué echa en falta perentoriamente en Palencia?

R. Más ambición, y que se acepten las criticas constructivas aunque no se compartan. Toda la energía que se gasta en ese orgullo mal entendido tan castellano, habría que proyectarlo y canalizarlo en ilusión y respeto por las ideas nuevas y por aplaudir a quien las lleve a cabo, aunque se fracase; y en ese caso, aplaudirle más por haberlo intentado. Así ocurre en el mundo anglosajón y en el de las grandes sociedades que evolucionan y hacen de las ideas su fuente de energía y de crecimiento. ¿Alguien se ha preguntado por qué la gente joven se va y es muy probable que no vuelva? Por que buscan la libertad, la libertad de ser y de hacer, de soñar e intentar convertir sus sueños en realidad sin que nadie a tu lado esté con el soniquete de “eso aquí no funciona”, “eso ya lo intentó menganito y le salió mal”. ¿Le sonará de qué hablo, verdad?. Hay una frase Swahili que conocí en Mombasa y de la que hice mi slogan: “Donde hay un sueño hay un camino”.

P. ¿Añadiría algo más?

R. Sí, ¿dónde está la burguesía empresarial de Palencia? No veo que patrocinen cultura de nivel local; claro que hay excepciones, como ocurrió con las exposiciones conmemorativas de Berruguete. La sociedad civil, la empresa, deben implicarse; la cultura en Palencia no puede depender únicamente del Ayuntamiento y de la Diputación. Así como la Iglesia, que recibe grandes ayudas del Estado y de las administraciones para conservar su patrimonio, debería colaborar, cuando menos, cumpliendo horarios de mañana y tarde para poder visitar sus monumentos.

P. ¿Cree que la Cultura está suficientemente apoyada por las instituciones en Palencia?

R. Como decía antes, creo que se hace una buena programación cultural de autoconsumo; la programación del teatro municipal es muy buena, aunque es una lotería encontrar entradas. Quizás exista alguna razón, pero a muchos nos gustaría que hubiera dos funciones. En definitiva creo que Ayuntamiento y Diputación lo hacen lo mejor que pueden. Sobre todo la Diputación. Pero hay casos que claman justicia como el Museo Díaz Caneja, que hace un flaco favor a su memoria. Estoy convencido que su equipo hace todo lo posible y trabaja con pocos medios por lo que tienen todo mi respeto, pero ese tipo de instituciones, sin programación de gran calidad, quedan relegadas al olvido. Sé que prácticamente no tiene dinero para esa programación, y no deben tener ni para pagar la luz, pues cada vez que voy me encuentro con la sala apagada y la tienen que encender, lo cual da una imagen desoladora. La sala de exposiciones temporales es bastante correcta pero su programación no tiene interés.

P. ¿Entonces cree que puede revertirse la situación?

R. Les podemos garantizar que en cuestión de 4 años (o menos), podemos estar preparados para poner a Palencia ”en el mapa” de las grandes capitales de las artes en España. Pero si el Ayuntamiento y la Diputación —ya que las empresas ni están ni se las espera—, no quieren, ni nosotros ni nadie van a querer tirar del carro sin apoyo, implicación, financiación e inversión.