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A PIE DE ARBOL

El poder de la cultura

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Actualizado 18/06/2019 10:37:16
Flaviano Casas Martínez

La democracia corrupta, el circo de los partidos y las estructuras capitalistas han reducido la perspectiva metafísica, el ideal humano, hasta anular el pensamiento libre, la sensibilidad y la capacidad creativa.

Las rancias enciclopedias españolas y el peso de la infra-historia han impedido la evolución de la sociedad en una época caracterizada por el pensamiento único, la pérdida del sentido de trascendencia y el inmovilismo. La democracia corrupta, el circo de los partidos y las estructuras capitalistas han reducido la perspectiva metafísica, el ideal humano, hasta anular el pensamiento libre, la sensibilidad y la capacidad creativa.

En consecuencia cabe preguntarse ¿por qué en “esta tierra” a la que no se atreven a llamar por su nombre, al Portón de la Traición en Zamora, por donde huyera el gran felón de Castilla, el traidor asesino, ahora para más “inri” lo llaman el Portón de la Fidelidad?. ¿Por qué se celebró recientemente en Yuste el Día de Europa, en presencia del Rey y de los prebostes del Gobierno, para honrar a Carlos V, domador de culturas, allanador de pueblos y ciudades, símbolo del imperialismo aplastante?. ¿Por qué se prodigan en Castilla y León homenajes al cruel emperador con desfile de los pendones que él no pudo quemar?. ¿Por qué Felipe González entregó las grandes empresas industriales a las multinacionales, nos introdujo en la OTAN, estrechó lazos con la monarquía y la banca, y condena ahora, en virtud de sus intereses, al que llama “tirano de Venezuela”, nación sitiada por el imperialismo, la segunda Cuba?. -Y pensar que los enterraba con cal viva.

El peso abrumador del capitalismo intenta doblegar a los pueblos con gobiernos-títeres, poderes fácticos, y la mentira institucionalizada. “Cuando la injusticia se hace ley, la desobediencia y la rebelión son un deber”. La Libertad, potencia superior de pueblos y personas, es aplastada por el peso de las estructuras opresoras, incluso por las guerras programadas. Por ello la época presente nos arrastra a la pérdida de dignidad e identidad, a la incoherencia, y como afirmara Nietzche, al nihilismo. Contemplemos a las personas uniformadas, codificadas, alienadas por el trabajo, masificadas, entregadas al Becerro de Oro del consumo. Reflexionemos sobre la ratonera asfixiante de las cárceles, sobre los pueblos rurales arrumbados, sobre la jungla de cemento, ferrada y asfalto: condena de vida a la que nos arrastran los paladines de la “Civilización”.

Ha triunfado la banalidad sobre la creatividad y la capacidad de las personas y de los pueblos para elegir libremente su destino. Esto es, la venta de nuestra dimensión metafísica por un plato envenenado de lentejas, servido por la sociedad capitalista. Retornar a la trascendencia se traduce en luchar contra un sistema impuesto que a priori rechazamos por injusto. Para conseguir tal fin, “la educación es el arma más poderosa que podemos usar, capaz de cambiar el mundo”, (Nelson Mandela).

Sin educación la sociedad no es libre, y el sistema la encierra en la “libertad” de su círculo de intereses. Educación, ecologismo y paz, constituyen los tres pilares básicos de la UNESCO, donde no cabe el odio, ni el miedo de las bayonetas, ni los impostores que mienten y engañan a los pueblos, con apariencia de verdad.

Donald Trump pronunció en 2016, -campaña de elecciones primarias en Nevada-, estas significativas palabras: “amo a los pobremente educados y ellos están conmigo”. Los resultados electorales así lo demostraron en injusta y perversa correspondencia. Es preciso por tanto denunciar la incultura institucionalizada, la falta de escuelas públicas, la carencia de dinamismo y solidez pedagógica, así como el desdén por la investigación y las infraestructuras, consideradas no como un gasto, sino como la mejor y más rentable inversión.