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ENTREVISTAS

“En la política falta gente con imagen, con credibilidad y que esté dispuesta a servir”

CARRIONDigital
Jesús Mañueco, en la redacción del periódico CARRIÓN. POLÓN
Actualizado 01/07/2019 10:56:28
Jose Rojo

Inmerso en la política activa durante un cuarto de siglo, Jesús Mañueco es el palentino que más palos ha tocado dentro de este ámbito: concejal (1979-1999), diputado nacional (1989-1995), consejero –de Presidencia– de la Junta de Castilla y León (junio 1999-julio 2000), senador (2000-2003) y miembro del Congreso de los Poderes Locales y Regionales en el Consejo de Europa (1984-1989 y 1996-2001).

Su condición de edil en el Ayuntamiento de Palencia le colocó en la presidencia de la Diputación Provincial a lo largo de 16 años (1983-1999), en cuya estancia le dolió especialmente que no saliera adelante un proyecto: Valle del Cerrato.

Mañueco, de 73 años, aún militante del PP, europeísta y de centro derecha, se declara partidario de modificar la Ley Electoral y la Constitución Española para adaptarla a los nuevos tiempos.

JOSE ROJO

Pregunta. Ser el máximo responsable de la Diputación de Palencia durante 16 años fue lo que más gloria le dio.

Respuesta. Además de ser lo que más gloria me dio, también me brindó la oportunidad de descubrir y conocer a fondo la provincia: sus gentes y sus pueblos. Y lo más importante, los valores de la gente del medio rural.

P. Y también sus carencias, que no serían pocas…

R. En aquellos años cuando hablabas de provincias y municipios con interlocutores de Cataluña, el País Vasco o Andalucía te comentaban que en sus regiones era insostenible el tema de los pequeños ayuntamientos, que así consideraban a los que tenían 4.000 vecinos, cuando en nuestra provincia el número de municipios con más de esa densidad de población tan sólo eran tres; el resto estaban muy por debajo. Yo les hablaba de casi 100 municipios con menos de 150 habitantes…

Cuando yo llegué a la Diputación en 1983, las infraestructuras y servicios del medio rural eran muy deficientes. Hoy, puedo decir, con cierta humildad y con orgullo, que bajo mi mandato se dio un salto espectacular en desarrollo, turismo, programas sociales,… Para mí, lo primero siempre ha sido la provincia.

Ser presidente de la Diputación ha sido la función que más satisfacciones me ha dado por el hecho de conocer a muchísima gente y por la valoración positiva de los vecinos ante los proyectos que se realizaron en sus pueblos. Yo firmé el primer contrato con Telefónica para que los teleclubes de los pueblos tuvieran teléfono público. Luego, llegaron los abastecimientos de agua, las pavimentaciones, las infraestructuras deportivas y culturales,… Muchas veces firmabas los contratos y dudabas si ibas a tener suficiente presupuesto para acometer esos proyectos, pero todo se terminaba y las cosas salieron bien. Por ejemplo, durante mi mandato se restauró el Museo Diocesano de Palencia y el Palacio Episcopal con dinero procedente de la Iglesia, de la Junta y de la Diputación.

P. A usted le gustaba recorrer la provincia; no era un hombre de despacho…

R. Así es. Yo llegué a conocer todos los pueblos de la provincia y la gente era tan afectiva… Te contaban sus problemas personales en la primera visita y en la siguiente cuando les comentabas qué tal llevaban ese problema particular, lo que más agradecían era que te acordaras de ello y te interesaras…

P. ¿Le dolía que dijeran que usted actuaba como si la provincia fuera su cortijo personal?

R. Jamás he tenido la visión de considerar la provincia como mi cortijo, ni mío ni del partido al que representaba.

Yo siempre he actuado en base a que cuando uno, por los votos que ha recibido de los ciudadanos, tiene la responsabilidad y la obligación de mandar, o mandas o manda otro. Siempre he tenido equipos de personas en las que podía confiar y, una vez que tomábamos decisiones de cómo hacer las cosas, éstas se hacían con todas las consecuencias.

También he de decir, para mi satisfacción, que he gobernado la Diputación con mayoría absoluta durante cuatro mandatos consecutivos y que en la Junta de Gobierno han estado representados todos los partidos que conformaban la corporación. Y me cabe la honra de haber aprobado tanto los Planes Provinciales de Inversión como los presupuestos por unanimidad de todos en 10 o 12 años.

Jamás he hecho distinciones entre los alcaldes por su color político; de hecho he tenido amigos socialistas. Y podía tener discusiones con los portavoces de la oposición en los plenos o en las comisiones de gobierno, pero, una vez finalizados, esas cuestiones quedaban en el Palacio Provincial y podíamos tomarnos tranquilamente una cerveza en un bar.

P. ¿Qué proyecto en el que puso todo su empeño no logró sacar adelante?

R. Lo que más me dolió, por las formas en que se trató, fue que no saliera adelante el proyecto Valle del Cerrato, después del gran esfuerzo que realizó la Diputación para declarar una zona industrial entre Venta de Baños y Magaz de Pisuerga, con las consiguientes expropiaciones, con el fin de crear un eje de comunicación de salida a Europa a raíz del interés mostrado por un grupo inversor inglés en instalar en nuestro territorio una empresa dedicada a la fabricación de elementos del automóvil multimarca.

La Diputación compró los terrenos y la Junta se comprometió a urbanizarlos a través de Gestur. El contrato no lo firmó la Diputación, sino Javier Pérez Villar, que era consejero de Economía, y el presidente de la Junta, Jesús Posada; la Diputación tan sólo se adhirió al mismo. Y, después, les entraron dudas sobre si ese proyecto no hubiera sido mejor para Valladolid. La última frase que terminó con el proyecto fue: “Primero pasas por mi cadáver que hacer esa instalación en Palencia”. Y, claro, luchar contra los elementos es imposible. Aquello podía haber sido un foco de inversión determinante para la provincia de Palencia; ahí está Fasa-Renault.

P. ¿Valle del Cerrato no era un proyecto utópico?

R. El proyecto era totalmente realizable y las inversiones estaban totalmente garantizadas.

Gracias a Dios, el polígono de Venta de Baños funcionó, pero eso podía haber sido un añadido de lo que pretendía ser: un foco atrayente de desarrollo industrial y de relación interinstitucional.

P. ¿Qué iniciativa le satisfizo más?

R. Lo que más me llegó a satisfacer, quitando los asuntos ordinarios, lo del día a día, que me produjeron satisfacciones a diario, fue el desarrollo turístico de la provincia desde 1985 hasta 1995, año, este último, en el que las presiones eran agobiantes para que dejáramos de promocionar Palencia porque había que promocionar el conjunto de Castilla y León. Aquel desarrollo dio muchísima vida a los pueblos. En los últimos 19 años se han perdido más de 12.000 habitantes. Y eso es despoblación. Y no es porque no se hayan mejorado las infraestructuras comarcales… Así es de triste y así de real. Cuando las cosas no tienen el mismo peso y el mismo valor en la balanza, se van perdiendo posibilidades. Y los pueblos han perdido muchísimas posibilidades.

Algo que ha mantenido la renta y la capacidad económica en los pueblos palentinos ha sido la PAC (Política Agraria Común); de lo contrario, muchos habrían desaparecido ya. Y, ¿a qué ha llegado ahora la PAC? Pues a que los agricultores monten grandes naves en el pueblo, contar con una maquinaría de última tecnología y venirse a vivir a la capital y tener aquí a los hijos.

P. ¿Qué están haciendo las instituciones para frenar la despoblación?

R. Recuerdo que en su momento editamos desde la Diputación una serie de publicaciones en las que se enumeraban las patologías de la provincia, pero nadie hacía nada al respecto.

Llevan 10 años hablando del gran problema de la despoblación de nuestra región y ¿cuáles son los hechos? Crear una comisión para estudiar la anterior comisión.

Habría que preguntarse tantas cosas… ¿Cuántos polígonos ha creado Gestur en Castilla y León?, ¿cuántos de ellos están funcionando con rendimientos económicos? Tenían que haberse creado polígonos comarcales, no uno en cada pueblo.

Yo creo que en Palencia habría que incentivar a las empresas de transformación agraria ya que contamos con buena materia prima y hemos comprobado que las que ya existen, funcionan. Tanto en el norte como en el centro y sur de nuestra provincia estamos produciendo capacidad suficiente como para tener nuestras propias industrias de transformación, e incluso se podría desarrollar desde aquí el servicio de transporte de esos productos.

Las instituciones deberían volcar todos sus esfuerzos en fortalecer la agricultura y ganadería de Palencia, mantener las industrias realmente rentables, mancomunar servicios y hacer ver que la vida alrededor de la comarca funciona.

P. ¿Le gustaría ser recordado como el mejor presidente de la diputación palentina?

R. No. A mí me gustaría ser recordado como un palentino al que los palentinos le dieron la oportunidad de ser presidente de la Diputación durante 16 años y que hizo lo que pudo, con aciertos y con errores, como todos los humanos. Me llevo la satisfacción de haber conocido a mucha gente buena y de que, después de haber dejado la política activa hace más de 15 años, las personas me sigan parando por la calle, tanto en la capital como cuando voy a los pueblos, para comentarme distintas situaciones.

P. Usted sigue militando en el PP…

R. Yo me siento parte fundacional del Partido Popular, no sólo a nivel provincial, sino regional y nacional. Llevo casi 40 años afiliado al PP. Yo he hecho este partido. Yo he estado en Madrid con Fraga, con José María Aznar, con Antonio Hernández Mancha,… Cuando me propusieron ser presidente provincial del partido en 1984, cargo que yo acepté, en las elecciones de 1979 Alianza Popular sólo había conseguido dos concejales en el Ayuntamiento de Palencia: Juan José Cot y yo. Y en las siguientes elecciones, llevando como cabeza de lista a Paco Jambrina como independiente, ganamos la alcaldía con mayoría, aunque luego se rompió por la separación de algunos concejales de partido. En esas segundas elecciones, que se celebraron en 1982, logramos 119 alcaldes en toda la provincia.

A mí me duele cómo va el partido y las cosas que suceden dentro de él, que son difíciles de entender y de explicar. Pero yo sigo creyendo en los principios originarios del PP y pienso que son aplicables a la sociedad de 2019, al igual que los del Partido Socialista. Hoy, falta gente con imagen, con credibilidad y que quiera estar en la política para servir.

P. ¿El PP se portó bien con usted?

R. Es muy difícil quejarse del partido como tal partido. Pero hay personas determinadas dentro de él con las que no saldría de paseo por la calle y tampoco les compraría un coche de segunda mano porque me engañaron y traicionaron. Ya no siento odio hacia ellas, prefiero mirar hacia delante. Esa gente, a la que yo consideraba amiga, en alguna ocasión me llegó a parar por la calle, tiempo después, para charlar conmigo y yo les decía que no les conocía de nada.

P. ¿Le tentaron para volver a la política o ya se le quitaron las ganas?

R. No he tenido ningún interés en volver. Me han llamado de partidos nuevos a nivel regional, pero nunca he tenido la tentación de volver. Como decía León Felipe: “Pasar por todo una vez, una vez sólo y ligero, ligero, siempre ligero”. Fue una experiencia de mi vida que ya está cerrada.

P. A lo largo de estos años de democracia, ¿en qué han cambiado las personas dedicadas a la política?

R. Nosotros tuvimos la gran suerte de iniciar nuestra andadura política en un momento de ilusión y de ebullición de la sociedad. La sociedad estaba ansiosa de que se estableciera un régimen democrático donde se diera participación a la ciudadanía. En este contexto surgieron los movimientos vecinales, que fueron determinantes ya que estas agrupaciones decidían las inversiones prioritarias para sus barrios. En los primeros 12 años de democracia la sociedad se acercó a las instituciones. Posteriormente, esas mismas instituciones iniciaron un proceso que fue desencantando a la gente al marcar ciertas distancias con los ciudadanos que se han ido agrandando con el paso del tiempo.

En mi opinión también se han perdido los colores en las banderas políticas. Hay partidos que no tienen proyecto ni programa, ni siquiera la sensibilidad de lo que es gobernar. Y eso desilusiona al ciudadano de a pie. Unos partidos han perdido los colores y otros han nacido sin ellos. La gente está desorientada a la hora de votar. Cuando Felipe González perdió las elecciones no fue porque José María Aznar las ganara, sino porque el Partido Socialista perdió la confianza de los electores. Y cuando Aznar perdió las elecciones, ocurrió exactamente lo mismo. No obstante, ambos partidos, estando en el gobierno, lograron sacar adelante una nación. Entonces, España era un país pendular (derecha o izquierda) y no había extremismos. Una vez que finalizó el segundo gobierno de Aznar, la gente quedó muy desencantada, se rompieron todas las medias y empezaron a surgir partidos que no sabían cuál era su caladero de votos y que lanzaban las redes a proa y a popa para pescar votantes. Y ya en la situación actual, las mayorías son imposibles y los acuerdos entre partidos son sólo por interés.

P. ¿Qué pegamento especial tienen los sillones que tanto cuesta desprenderse de ellos?

R. Depende mucho de las latitudes de los sillones. En determinados puestos de poder sirven hasta para pisar encima de tu madre. Y es muy triste, pero eso te lo encuentras.

El poder y formar parte de una institución tiene atractivo. Lo que ha pasado en el Ayuntamiento de Palencia es una humillación para el Partido Popular y supongo que para Ángeles Armisén –presidenta provincial del PP– no haya sido fácil aceptar esas condiciones. Hablan de reunir a la comisión ejecutiva del partido, pero prácticamente todos los miembros de esas comisiones viven de los presupuestos de la administración y no van a hacer nada que el jefe de la banda les diga que no hagan porque al día siguiente les quitarían su sitio. Yo no he dado mi voto para que se utilice de esa manera, pero los demás no van a decir esto. No logro entenderlo.

P. ¿Qué ha traído consigo el fin del bipartidismo?

R. Pues algo que tenemos que resolver. El fin del bipartidismo ha llegado por la decadencia de los dos grandes partidos. Siempre ha habido partidos nacionalistas que han formado parte de la historia más moderna de España. Y tanto el PP como el PSOE han necesitado de ellos para gobernar. El proyecto de los nacionalistas era tener una cierta independencia que ellos sabían que tenía sus limitaciones porque lógicamente el poder del Estado iba a ejercer contra lo que fuera en contra de su poder. No obstante, han conseguido mejorar sus situaciones económicas, tener su compensación en el Gobierno y estar representados en el Parlamento Europeo.

P. Reclamar el gobierno para la lista más votada ya pasó a la historia…

R. Cuando estamos en el gobierno, estamos muy a gusto con las cosas que nos benefician y cuando estamos en la oposición, pedimos que hay que cambiarlas. La Ley Electoral es algo que no se tiene en pie y que habría que cambiar, al igual que la Constitución, ya que es muy poco eficaz para regular la vida de la ciudadanía española; hay que adaptarla a los nuevos tiempos y a las necesidades de la sociedad actual. Hoy, la Constitución deja abierta la transferencia de competencias…; hay que modificarla en muchos aspectos.

Por lo que respecta a la modificación de la Ley Electoral, yo soy partidario de que los partidos que no consigan el 5% de votos en una primera vuelta no puedan pasar a la segunda y de que los pactos se aprueben antes de llegar a esa segunda votación.

P. ¿Qué opinión le merecen los pactos alcanzados por los dirigentes políticos para intercambiarse administraciones o tiempos de gobernanza?

R. Me parece un chalaneo en la forma en la que se está desarrollando. No es comprensible que se pueda pactar en una comunidad autónoma con unos y en otra con los contrarios y menos que en una misma región se aprueben pactos concretos para gobernar determinados ayuntamientos y diputaciones. Eso es demoledor para el ciudadano.

P. ¿Augura la continuidad del PP en la presidencia de la Junta de Castilla y León?

R. Yo creo que sí, aunque todos están mirando a ver dónde colocan a los suyos. Creo que el candidato de Ciudadanos tiene garantizada la vicepresidencia.

Un apunte: Parece ser que el nuevo presidente de la Junta será Alfonso Fernández Mañueco, a quien en los titulares de prensa le nombran ahora únicamente con su segundo apellido, Mañueco, y no como Fernández Mañueco, después de su trayectoria política… Algunos amigos míos dicen que esa marca ya estaba registrada por mí y que con ella Fernández Mañueco ya ha ganado posicionamiento (risas).

P. ¿Cómo ve que un alcalde sea investido como tal contando con tan sólo 3 representantes de los 25 que integran la corporación, como ha ocurrido en Palencia?

R. Si la pelea era evitar que gobernara el Partido Socialista, la pelea del PP tendría que haber sido defender su candidatura y no hacerse esclavo cuando es el que a la larga va a tener que decidir porque el día en que surjan problemas y no se logren acuerdos, el pacto se romperá. No tiene sentido que el segundo partido más votado regale los votos a una tercera fuerza que no tiene capacidad para llevar la gobernanza del Ayuntamiento con un sentido claro de lo que es el programa de Ciudadanos.

Yo creo que para garantizar la estabilidad del gobierno que se ha conformado en el Ayuntamiento de Palencia tiene que haber mucho diálogo y muchísima generosidad. Aunque, como se ha visto, no se ha empezado con buen pie. Deben trabajar por la ciudad.

P. ¿Se atrevería a dar algún consejo a Ángeles Armisén para la prosperidad de la provincia?

R. En primer lugar, debería centrarse en el partido y, al mismo tiempo, defender los intereses de la provincia, creando un buen equipo y estableciendo buenas relaciones con la oposición de cara a posibilitar también esas relaciones con el Ayuntamiento. Nuestra provincia no debe ser más que otra, pero tampoco menos.

P. Y, a nivel nacional, ¿cree que gobernará finalmente Pedro Sánchez o que se convocarán de nuevo elecciones generales?

R. Yo creo que el PSOE va a encontrar los apoyos para gobernar. Y, desde luego, al que menos miedo le da a la hora de convocar elecciones es a Pedro Sánchez.

P. ¿Usted cómo se define políticamente?

R. Soy europeísta y de centro derecha. Creo que lo más puede beneficiar el desarrollo de España es el sostenimiento y ampliación de las clases medias.

Por otra parte, soy absolutamente respetuoso con todos aquellos que son de otros partidos.

Personalísimo

“Me considero una persona sincera”

- Signo del horóscopo… Cáncer.

- Vicio confesable… Que no soy imparcial a la hora de ver fútbol con el Atlético de Madrid.

- Película para recordar… ‘El hombre que susurraba a los caballos’.

- Actor… Tom Cruise.

- Actriz… Sofía Loren.

- Animal… No soy mucho de animales. Cualquier doméstico que haga feliz a la gente con la vive.

- Color… Verde.

- Libro predilecto… Estoy leyendo ‘Mis confesiones’, de San Rafael Arnáiz, el trapense.

- Coche que tiene… Un Toyota CRX.

- En cuestión de cocina se muere por… Las alubias blancas y el lechazo.

- La canción que le levanta el ánimo se titula… ‘Resistiré’.

- En su relación con las personas no soporta… La infidelidad.

- Por el contrario, valora… La amistad.

- Siente envidia sana por… Las personas con muchos valores que están haciendo grandes cosas por el mundo.

- Rasgo que le define… Me considero una persona sincera.

- Su gran defecto… La pereza.

- Su mejor sueño… La pacificación de España y el bienestar de los españoles.

- Cuando le presentan a una persona se fija en… Los ojos.

- Los sábados por la noche disfruta… Si estoy en casa, veo el programa de La Sexta.

- El rincón favorito de su casa es… La sala donde tengo el ordenador y el sillón donde veo la tele.

- De Palencia no aguanta… No hay nada que me moleste.

- Y lo que más le gusta de los palentinos es… La impronta, la proximidad y el afecto.