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POR CAUCES Y LADERAS

Mirar el futuro con ojos esperanzados...

conejo
Actualizado 02/07/2019 10:04:21
Por cauces y laderas

No son pocos los “cotos” que, ante el alarmante y frustrante merma de las demás especies menores, como la liebre y la perdiz, mayormente, han optado por volver a cazas a este pequeño “rabón”, ya que no podemos dejar de lado el hecho de que el conejo es un animal muy prolífico y por tal origina una gran abundancia en aquellos lugares en los que la terrible “peste” los respeta.

Siempre fue el conejo dentro de la vieja piel de toro, el auténtico protagonista de la caza menuda. En el centraban casi el total de las expectativas cazadoras, los viejos aficionados que por entonces aquí existían y que, en honor a la verdad, no sumaban ni por aproximación las ingentes cantidades de aficionados que hoy en día recorren nuestros campos, escopeta en mano. Eran tiempos de bonanza, de una bonanza que en la actualidad se envidia y que, por desgracia y presumiblemente, no volverá a la vista de lo que hay, contemplando con objetividad, la actualidad, no se puede calificar precisamente de boyante.

La abundancia de conejo en nuestra provincia, propiciaba el que otras especies cazables pudieran tener una menor precisión y como consecuencia mayor población que aseguraba una densidad más que razonable; en algunas “comarcas” un verdadero paraíso cinegético que daba como creces para todos y para más. Hasta que, la genial “idea del Francés”, dio comienzo a la debacle cinegética, rompiendo el tradicional panorama cazador y que por desgracia, seguimos padeciendo. Eso sí, actualmente un tanto paliada con vacunaciones y otras medidas, pero que aun así, cada año origina una mortalidad conejil muy preocupante. Por descontado que la incidencia de la “mixomatosis” no causa estragos que en los primeros tiempos de su aparición, en que era harto difícil encontrar algún que otro ejemplar en el campo. Afortunadamente hoy en día el conejo, a base de cuidados y “mimos”, ha vuelto, o mejor aún, está volviendo por sus fueros, y si bien es verdad, el bien ganado nombre de “España, tierra de conejos”, si, se puede contemplar una actualidad con una relativa abundancia, sobre todo en algunas zonas, y mirar al futuro con ojos esperanzados. Esta digna recuperación ha originado en algunas zonas que, no pocos aficionados a la caza menor, hayan vuelto a centrar en el “galán” de nuestros montes sus ilusiones cinegéticas. También sus realidades puesto que en no pocos terrenos se puede ya y desde hace tiempo, obtener un rendimiento satisfactorio en lo que a población se refiere. No son pocos los “cotos” que, ante el alarmante y frustrante merma de las demás especies menores, como la liebre y la perdiz, mayormente, han optado por volver a cazas a este pequeño “rabón”, ya que no podemos dejar de lado el hecho de que el conejo es un animal muy prolífico y por tal origina una gran abundancia en aquellos lugares en los que la terrible “peste” los respeta. Pero claro, como las cosas, malas o buenas, nunca vienen solas, al conejo le salió más recientemente otra “amiga” que lo tiene a mal traer y que lleva con él unos cuantos años. Es la NHV (Neumonía Hemorrágico Vírica), que si bien no parece tan aplastante, tan virulenta como resultó es su momento la “mixomatosis”, no le anda muy a la zaga en la tarca de mermar la población conejil. En fin, con todo, la siempre sabia naturaleza aporta su granito de arena en la tarea de mantener la especie y, a Dios gracias, el simpático y fuerte rabón continua en nuestros campos y montes y, esperemos que así sea siempre para disfrute de todos.