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SALUD

Entendiendo la depresión

ignacio_linares
Actualizado 05/07/2019 11:51:27
Redacción

Todos hemos oído hablar alguna vez de depresión, lo cual no es de extrañar si consideramos que más de dos millones de personas en España sufren este trastorno mental a día de hoy.

Ignacio Linares Navarro

Todos hemos oído hablar alguna vez de depresión, lo cual no es de extrañar si consideramos que más de dos millones de personas en España sufren este trastorno mental a día de hoy. Ni siquiera la riqueza o la fama pueden eximir por sí solas de este padecimiento, habiendo tenido repercusión en los medios casos como el del futbolista Andrés Iniesta o la presentadora Toñi Moreno. Aún así, las dudas alrededor de la depresión son usuales.

¿Qué es verdaderamente la depresión?

Lo que comúnmente es entendido como depresión se refiere a una entidad nosológica denominada trastorno depresivo mayor, la cual constituye el trastorno más representativo del grupo de trastornos depresivos, relacionados con el estado de ánimo. El trastorno depresivo mayor se caracteriza por episodios depresivos recurrentes de, como mínimo, dos semanas de duración, con posibles remisiones interepisódicas que finalizan con el comienzo de un nuevo episodio depresivo.

¿Tener depresión es lo mismo que estar triste?

No. La tristeza es un sentimiento/emoción inherente a la experiencia humana que, como toda emoción, tiene un trasfondo adaptativo (tiene su utilidad). Así, cuando vemos triste a una persona, tendemos a ofrecerle ayuda y consuelo. Sin embargo, en la depresión la persona se encuentra triste toda o la mayor parte del tiempo, y cuando esto sucede tiende a alejar a los otros en lugar de atraerlos. La depresión es una tristeza cuantitativa y cualitativamente diferente que pierde su carácter adaptativo y resulta en un deterioro en el funcionamiento social, laboral, escolar, etc. de la persona. Por ello se entiende como un trastorno. Además, a ello hay que sumarle los variados síntomas presentes en la depresión pero ausentes en la mera tristeza.

¿Cuáles son los síntomas?

Los síntomas son de cuatro tipos: cognitivos, emocionales, fisiológicos y conductuales. Los síntomas cognitivos se resumen en una visión negativa sobre uno mismo, el futuro y los otros, lo que conlleva en muchos casos pensamientos recurrentes de inutilidad, fracaso y culpabilidad, además de serias dificultades tanto de concentración como para tomar cualquier decisión por pequeña que ésta sea. Los emocionales se refieren a la anhedonia (incapacidad de sentir placer incluso por aquello que anteriormente sí lo proporcionaba) y a la disforia en forma de estado de ánimo deprimido o irritable. Los fisiológicos comprenden alteraciones en los patrones de sueño o de alimentación y astenia (falta de energía). Por último, los síntomas conductuales se traducen en una pasividad que en algunos casos puede llegar al punto de no levantarse del sofá o de la cama y, en último extremo, al suicidio.

¿Qué se puede hacer para atajarlo?

Lo primero es cambiar la dinámica de pasividad en la que la persona deprimida se halla inmersa. Los profesionales sanitarios especialistas en salud mental pueden ayudar al paciente con depresión y los cambios pueden empezar por acudir a la consulta de uno de ellos. Una evaluación exhaustiva es fundamental para, a partir de ella, diseñar la intervención que se adecúe mejor a cada caso. Los fármacos pueden resultar de ayuda o incluso ser necesarios en determinadas circunstancias, pero tienen los inconvenientes asociados a los efectos secundarios y a la reaparición espontánea de los síntomas al término del tratamiento, ambos inconvenientes subsanados por la terapia psicológica en cuanto que otorga al paciente los recursos necesarios para superar la depresión y hacer frente a las posibles futuras recaídas. En los últimos años, tanto sanitarios como investigadores han trabajado en tratamientos basados en la evidencia, con garantías y resultados probados científicamente que inciden en un cada vez mejor pronóstico para la depresión.

Ignacio Linares Navarro

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