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ENTREVISTAS

“Nuestra música es un canal de transformación social”

Carlos Herrero-CARRIÓN
Actualizado 02/08/2019 14:18:45
Jose Rojo

Carlos Herrero (voz principal y cuerdas), Héctor Castrillejo (videoarte y rapsoda) y Adal Pumarabín (percusiones) se embarcaron hace 10 años en una aventura musical a la que bautizaron con el nombre de El Naán, cuyo centro de operaciones se ubica en Tabanera de Cerrato, un pequeño pueblo de la provincia de Palencia.

Al poco tiempo se sumaron otros cuatro musicos [César Díez (bajo eléctrico), María Alba (segunda voz y percusion), Javier Mediavilla (guitarra eléctrica) y César Tejero (saxofón)] a este proyecto que conjuga la música tradicional ibérica con sonidos de raíz del mundo y que lleva impreso en su DNI el compromiso social.

Con tres discos editados [“De Babel a Ítaca” (2009), “Código de barros” (2014) y “La danza de las semillas” (2017)], El Naán alardea de pertenecer al medio rural y reclama un mayor apoyo institucional hacia los artistas profesionales del territorio.

JOSE ROJO

Pregunta. El Naán es algo más que un grupo de folk al uso…

Respuesta. Así es. El folk es un componente importante, pero no hacemos música folk al uso. Quizás, nuestra música se engloba más en las músicas étnicas y de raíz. Reinterpretamos música tradicional y, principalmente. componemos nuestros propios temas, dando mucha importancia a las letras. Nos cautivan las sonoridades ibéricas y los ritmos de otras latitudes porque todas tienen en común la fuerza de ser músicas del pueblo, de la gente humilde, quienes la usaron para sobrevivir a las fatigas de la vida.

Conjugamos la música con proyecciones, poesía, teatralidad,… Y a todo ello se une un compromiso social fuerte, ya que las letras abordan algunas realidades actuales, como la inmigración, la despoblación o la memoria histórica,…

Para nosotros es importante utilizar la música como un canal de transformación, no sólo de entretenimiento. Tener ese compromiso social nos abre puertas y también nos las cierra; la coherencia tiene un precio.

Algunos de nosotros, como Héctor y yo, llevamos mucho tiempo en el activismo social; de jóvenes en el movimiento antimilitarista y de insumisión y, en la actualidad, abanderando un activismo rural a través de la Universidad Rural Paulo Freire del Cerrato, que tiene su sede en Tabanera de Cerrato.

P. Una de sus singularidades es que cada uno de los miembros tiene plena libertad para participar en otros proyectos musicales…

R. Es algo muy común en los músicos de este país. Es muy difícil que un músico viva de un solo proyecto, salvo aquellos que tienen cierto nombre. Los que estamos en segunda o tercera división, o en el folk, que no es una música de masas, tenemos varias formaciones, lo cual no deja de ser un enriquecimiento, aunque a veces es un lío para cuadrar tiempos de ensayo o fechas de conciertos.

Mis proyectos paralelos a El Naán son Chiquito Fuelle Orquesta, un hombre orquesta algo canalla; Trashumante, un formato individual de música tradicional; Cabeça de Vento, una compañía de teatro junto a mi compañera portuguesa Sara Dias; y teatro infantil con Pez Luna Teatro.

P. ¿Por qué decidieron establecer su centro de operaciones en Tabanera de Cerrato?

R. Héctor es originario de Tabanera e hizo una casa en el pajar de su abuelo. Y yo compré allí una casa de adobe que he ido arreglando. Estábamos muy sensibilizados con el tema rural y queríamos vivir en un pueblo y salir del ajetreo de la ciudad. Y a raíz de estar en Tabanera, salió el disco ‘Código de barros’, un trabajo temático sobre la realidad del abandono de los pueblos y el mundo campesino.

P. Son un claro ejemplo de que en la ‘España vaciada’ brota la cultura.

R. Nosotros siempre hemos abanderado el hecho de pertenecer al medio rural como algo identitario del grupo. A nivel nacional ser de Palencia es muy exótico. Y, aunque sólo vivimos dos miembros del grupo en el pueblo, tanto en los conciertos que ofrecemos en España como fuera siempre dejamos claro que procedemos del mundo rural.

P. Con su segundo trabajo, ‘Código de barros’, alcanzaron el reconocimiento internacional. Fueron propuestos para la nominación a los premios Grammy 2015 y su disco fue reeditado por el prestigioso sello inglés Arc Music.

R. Todo empezó porque una canción del disco ‘De Babel a Ítaca’ salió en un recopilatorio de músicas ibéricas y empezamos a ser un poco conocidos. A raíz de eso fuimos nominados para la nominación a los Grammy y Arc Music distribuyó nuestro disco. Pero eso tampoco nos abrió grandes puertas; de hecho ya no trabajamos con Arc Music y el último disco ha sido financiado de forma colectiva y autoproducido por nuestros generosos mecenas. Pero en su momento fue algo muy interesante. Fuimos a Londres y tocamos en directo para un programa de la BBC.

Ahora estamos en un momento de transición; hemos cambiado de manager y hemos empezado a trabajar con Mirmidón, que es la productora de folk más potente de España.

P. Su tercer y último trabajo, ‘La danza de las semillas’, fue elegido mejor disco europeo 2018 por la TWMC (Transglobal Word Music Chart), una lista internacional que elaboran críticos y periodistas de distintos países sobre música tradicional contemporánea.

R. La verdad que fue un “subidón” vernos en esa lista al lado de artistas internacionales de altísimo nivel, y eso nos confirmó que estábamos en el buen camino.

Por cierto, hablando de buenos artistas, acabamos de grabar un videoclip con el dúo castellano Fetén Fetén que verá la luz en breve.

P. ¿Ya está en proceso de gestación su próximo proyecto?

R. Estamos creando canciones nuevas y posiblemente saquemos un nuevo trabajo el próximo año. Tenemos que pensar cómo vamos a financiarlo… Vivimos en un lugar en el que a nivel institucional hay muy pocas ayudas para iniciativas como las nuestras.

Nosotros partimos de la autosuficiencia a todos los niveles, en nuestras vidas, en nuestros trabajos,… Y nos gusta esa manera de funcionar, pero nos gustaría que los gestores culturales de las administraciones apoyasen más a los artistas de la tierra.

En otras comunidades se apoya mucho más a los grupos locales, sobre todo cuando están poniendo en valor el patrimonio cultural. Quizás deberíamos llamar a las puertas con más frecuencia, no sé, pero nuestro lugar está en el local de ensayo y no en los pasillos de las administraciones.

P. Cómo se presenta esta temporada para El Naán…

R. Estamos como el campo, con una cosecha regular. Es un año tranquilo, sobre todo por esa transición de mánager, que ha sido un poco tardía a la hora de ofrecer nuestra participación en festivales u otros eventos. Este año estuvimos tocando por primera vez en Villalar y fue muy emocionante para el grupo estar en un lugar tan emblemático de la música tradicional.

Pero este año estamos trabajando muy poco; está ocurriendo a nivel general en el mundo del “artisteo”. Los años de elecciones son raros para los artistas por el cambio de corporaciones o las nuevas incorporaciones de concejales.

P. ¿Si El Naán hubiera nacido en otra región, habría tenido mayor proyección?

R. No lo sé. Lo que sí es verdad es que en esta tierra los que nos dedicamos a la creación artística nos sentimos muy solos. No tenemos festivales, no hay escuelas de folclore, no hay locales de ensayo públicos, no hay un ambiente que enriquezca el encuentro y la creación. Y el resultado es que la gente inquieta se marcha de aquí, y que si no fuera por espacios alternativos como La Puerta Verde, Encoarte, La Cueva, etc., esta ciudad sería irrespirable.

P. A la hora de tocar usan utensilios de antaño y objetos un tanto peculiares.

R. Los antiguos usaban lo que tenían más a mano, cencerros, sartenes, herraduras, cachavas, latas,… e incluso quijadas de caballos. Esto no se aprende en conservatorios, sino escuchando a los antiguos, como yo que tuve la suerte de conocer el buen cante por boca de mi padre Lalo, que cantaba de maravilla.

Los músicos tradicionales de antes eran grandes artistas porque sin haber tenido formación de ningún tipo sabían tocar cosas muy complejas a nivel melódico y rítmico.

P. ¿Qué tipo de público les sigue?

R. Muy variado. Como hacemos un poco de folk, con toques de rock y de jazz,…, en nuestros conciertos puedes ver gente de todo tipo… No hacemos música para un determinado colectivo.

P. ¿Por qué situación del medio rural sufre más?

R. Partiendo de que para mí vivir en el medio rural es el disfrute absoluto porque como artista y persona necesito intimidad, contacto con la naturaleza, tener tiempo, no tener tele, no perder mucho tiempo en relaciones sociales más de lo que necesito… Lo que echo de menos y me duele un poco es ese carácter de poco cuidado de lo nuestro y de poca acogida a las ideas renovadoras. Y que conste que a nosotros nos acogieron de maravilla en Tabanera.

En Castilla no sacamos mucho pecho por lo nuestro, nos preocupamos más por lo que sucede fuera cuando nuestro territorio se está muriendo.

Personalísimo

“En las personas valoro la humildad”

- Signo del horóscopo… Sagitario.

- Vicio confesable… La bodega.

- Película para recordar… ‘Un lugar en el mundo’.

- Actor… Paco Rabal.

- Actriz… Mercedes Herrero.

- Animal… Zorro

- Color… Violeta.

- Libro predilecto… Cualquiera de Eduardo Galeano.

- Coche que tiene… Una Citroën ‘Heineken’. Tiene unas pegatinas de esa marca de cerveza que todo el mundo que me conoce identifica.

- En cuestión de cocina se muere por… El bacalao de mi suegra.

- La canción que le levanta el ánimo se titula… ‘Candela’, de Buena Vista Social Club.

- En su relación con las personas no soporta… La prepotencia.

- Por el contrario, valora… La humildad.

- Siente envidia sana por… La perseverancia.

- Rasgo que le define… La tranquilidad.

- Su gran defecto… La pereza.

- Su mejor sueño… Aprender a cuidar.

- Cuando le presentan a una persona se fija en… Su voz.

- Los sábados por la noche disfruta… Del silencio.

- El rincón favorito de su casa es… Estar frente a la estufa de leña.

- De Palencia no aguanta… La sosería.

- Y lo que más le gusta de los palentinos es… Su normalidad.

Galería

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De izquierda a derecha: Adal Pumabarín, César Díez, María Alba, Carlos Herrero, Javier Mediavilla, César Tejero y Héctor Castrillejo. / DANIEL MERINO