Disponible en
Ir a la versión móvil App para iOS App para Android en Google Play
Síguenos en twitter Estamos en Facebook YouTube
Compartir:

A PIE DE ARBOL

Lloraron los montes

FLAVIFOTO_568
Actualizado 24/07/2019 11:49:47
Flaviano Casas Martínez

Antonio “el catalán”, Cortés Martín para más señas, de ascendencia aragonesa y castellana, ejerció de maestro en el pueblo minero de Andorra (Teruel). Como intelectual recorrió los caminos de Machado, las montañas de Castilla, las llanuras de Palencia, en busca del arte, de la historia, de la geografía, fraguadas en campos de tierra, bajo cielos azules, con remansos de paz...

Si la Ecología política llegó para quedarse, con el fin de contrarrestar los golpes de la barbarie agresora, es deber resaltar a personas que destacaron en la resistencia pacífica ante una sociedad consumista y un régimen depredador. El fallecimiento de un hombre íntegro, que descendió a la pobreza hasta la radicalidad, defensor de la Naturaleza, humilde, y de amplios horizontes intelectuales, ha dejado mudos a los montes y a las sierras, sumidas en la inmensidad callada.

Antonio “el catalán”, Cortés Martín para más señas, de ascendencia aragonesa y castellana, ejerció de maestro en el pueblo minero de Andorra (Teruel). Dejó marcada huella en los alumnos, al procurar impartir los aspectos más sustantivos de los maestros republicanos. No aceptó “el orden político” del viejo régimen, ni la cultura escolar diseñada como instrumento de dominación. Por esta razón abandonó la “escuela en propiedad”, y trabajó hasta los 70 años como obrero de las brigadas forestales.

Fuerte como un roble, desafió los rigores de las sierras en el día y en la noche. Su casa era la Naturaleza. Como Walden (Thoreau), se refugió en la utopía política, en el pensamiento libre y solidario, en el humanismo profundo (el paisaje de la Tierra es el Hombre, fiel a la Tierra). Huérfano de sueldos y cosechas, rechazó derechos inherentes a su profesión y sembró por doquier anarquía, paz y libertad.

Como intelectual recorrió los caminos de Machado, las montañas de Castilla, las llanuras de Palencia, en busca del arte, de la historia, de la geografía, fraguadas en campos de tierra, bajo cielos azules, con remansos de paz. Amigo de los hermanos Labordeta: “Habrá un día en que todos”… (José Antonio), “Hermanas estrellas”… (Miguel), plasmó en sus cartas amaneceres poéticos con anhelos de libertad, de fraternidad, de verdad, de justicia y de paz.

Encaramado a los riscos de los Montes Universales, construyó con pensamiento crítico, los esquemas que desmontaban falsos mitos, egoístas enfoques, perversas actitudes en lo político, en lo económico y en lo social. Sus amplios saberes se prodigaban en el campo de la Ecología: flora y fauna, biodiversidad, geografía, geomorfología, geología, antropología… Deambulaba incesantemente por las riberas del Turia, por Sierra Palomera, Jabalambre, Serratilla, Peñalba, La hoz de El Tranco, Maestrazgo, Peña del Cid, La Olmeda, ramblas de Peña Negra, el barranco Los Ladrones, la Cueva del Amor…

Incansable buscador de paz y de justicia, con profunda raíz asentada en el pueblo de los romerales (Villel), prestó ayuda a quien se lo pidiera, clases a quien las demandara, con la sana intención de compartir nobles propósitos. Con la resistencia del pedernal, Antonio Cortés Martín pateó las breñas, saboreó los aromas de las hierbas silvestres, vislumbró radiantes amaneceres y recorrió entre arbustos y pinares, los cabezos, las ramblas torrenciales y los valles. Martín Fierro, su tatuaje,/ con la soledad a cuestas,/ franciscano su linaje./ Cantor de filosofía,/ anhelos sus heredades./ Que el cálido sol de justicia,/ te acoja en la tierra suave,/ y la paz que llevas dentro,/ para siempre te acompañe.