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EXPOSICIONES

Un recorrido en blanco, negro y grises por el románico

ROM5
Actualizado 27/07/2019 11:09:55
Redacción

'Esbozos de un viaje interior' es el título que el arquitecto, Juan Carlos Prieto, director de la Fundación Santa María la Real, ha dado a la muestra que puede verse en el centro expositivo Rom – Monasterio de Santa María la Real.

“El origen de la Fundación Santa María la Real está en los templos románicos que salpican la Montaña Palentina. La sencillez de sus líneas, la nobleza de sus materiales o lo sublime de su historia se convirtieron en enseñanzas para todos aquellos que, como Charli, fueron capaces de extraer de esas viejas piedras los valores que hoy conforman nuestra esencia”. Con estas palabras resumía Víctor Álvarez, director del área de Turismo y Cultura de la Fundación Santa María la Real, el motivo de la exposición de dibujos puede verse ya en el centro expositivo Rom.

Un total de 20 láminas en blanco, negro y grises, que esbozan espacios llenos de historia. Lugares que el autor de los dibujos, Juan Carlos Prieto, ha recorrido infinidad de veces, como parte de su trabajo como arquitecto o por el puro placer del disfrute. La silueta de la ermita de Santa Cecilia en Vallespinoso de Aguilar, da la bienvenida al visitante a este “viaje interior” que arranca con una frase del escritor Pedro G. Montalvo “cuando lo humano se rinde al tiempo, algún dios acoge el lugar, lo hace suyo”.

Ambos apuntes dan las principales claves de una exposición que se plantea como una invitación a la calma, a la meditación y al disfrute sensorial. “El apunte de la arquitectura permite con unos pocos trazos obtener la esencia del edificio, y este ejercicio en blanco, negro y grises que presento no pretende otra cosa que reflejar que la arquitectura, más allá del hecho formal que recoge el devenir histórico, es un manejo del espacio, de la formalización de sistemas constructivos y, sobre todo, es el juego de la luz”, explica Juan Carlos Prieto.

Y así, cada apunte, cada trazo está acompañado por las coordenadas exactas en las que se encuentra el testimonio capturado y una frase, microrrelato o cita que sugiere e incita a seguir caminando. Paso a paso, los ojos del viajero recorrerán iglesias como las de Albacastro, Barrio de Santa María, Cezura, Nogales de Pisuerga, Salcedillo, Villanueva de la Torre, Valdegama, Verbios o Valberzoso. Espacios en los que el autor ha tenido la oportunidad de intervenir con proyectos como la Enciclopedia del Románico o Románico Norte.

Junto a ellos, otros edificios emblemáticos como Santa Eufemia de Cozuelos o Moarves de Ojeda; iglesias como la de Rueda, junto a la que Juan Carlos pasa casi a diario y detalles como la portada de la iglesia de Santa María de Mave o el maestro Micaelis que observa al visitante desde su ubicación privilegiada en la iglesia de Revilla de Santullán. No falta tampoco la silueta de la iglesia de San Martín que a duras penas resiste el paso del tiempo en el despoblado de Quintanilla de la Berzosa.

Guiño a la campaña 'Por un románico abierto'

Todas ellas, la exposición en sí misma, son una invitación a seguir descubriendo, viviendo y sintiendo el románico del entorno. Quizá, por ello, el autor ha querido sumarse a la campaña 'Por un románico abierto', luciendo una camiseta con el lema principal de la iniciativa promovida por la historiadora Cristina Párbole en su blog 'La Huella Románica'. “La idea de Cristina, no puede ser más oportuna y acertada. Si queremos que el románico y el patrimonio sean verdaderamente un recurso de futuro para territorios como la Montaña Palentina, debemos favorecer que puedan visitarse”, comentaba Prieto, “no solo eso, en los últimos años se ha realizado una inversión pública muy importante para recuperar todos estos edificios y es fundamental lograr que su uso litúrgico pueda compatibilizarse con el disfrute de su valor artístico e histórico”.

Argumentaba también el arquitecto y director de la Fundación que las visitas bien gestionadas pueden contribuir a la conservación de estos edificios, “si abrimos el románico y el patrimonio en general, si lo damos a conocer, si conseguimos que las personas que lo visitan se emocionen tanto como Cristina, lograremos que se ocupen y se preocupen de su mantenimiento”.

Gracias a estas pequeñas acciones, quizá, el románico, el patrimonio forme parte no solo de nuestro pasado, sino también de nuestro presente y de nuestro futuro. Lo que sí está claro es que los edificios arroparán al caminante durante muchos siglos más, pero la muestra de dibujos podrá visitarse en el centro expositivo Rom, solo hasta el mes de noviembre y, posteriormente, las acuarelas se incorporarán a la colección de la Fundación Santa María la Real.

Más de un centenar de amigos y aficionados al románico han acompañado al autor durante la inauguración, que finalizó con la música de Ad Libitum en el jardín de la Posada de Santa María la Real.

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