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A PIE DE ARBOL

Esencias de la España vaciada

FLAVIFOTO
Actualizado 29/08/2019 10:55:31
Flaviano Casas Martínez

El capitalismo europeo (UE), ha contribuido sobremanera al sabotaje económico y social de la vida en el Campo, especialmente en Autonomías subdesarrolladas donde no existe más que la industria del automóvil y las actividades mineras extractivas.

La España rural, las comarcas vaciadas y los pueblos arrumbados, demuestran que la dictadura de Franco y el régimen del 78, (llamado de la “transación”), forzaron en muchos casos la emigración; incluso en versión popular, “echaron a la gente a patadas”. El caciquismo “señoritil” de antaño y las actuales camarillas, (caciques de nuevo cuño) de la cleptocracia reinante, han desmantelado la demografía y prostituido la llamada “Ética de la Tierra”.

Con procedimientos estalinistas, (decreto franquista de Concentración Parcelaria, Nuevos Regadíos), los actuales contubernios gobernantes prosiguen todavía las expropiaciones forzosas, apelando descaradamente al “Interés General”. Acaparadores de tierras, caza-primas, absentistas y sociedades mercantiles han puesto el ojo en este sector desmantelado, cercenando la demografía, arruinando las economías familiares, y arrojando al campesinado a los suburbios de las grandes ciudades.

El capitalismo europeo (UE), ha contribuido sobremanera al sabotaje económico y social de la vida en el Campo, especialmente en Autonomías subdesarrolladas donde no existe más que la industria del automóvil y las actividades mineras extractivas. Invito a la caterva de prebostes que nos gobiernan, a recorrer los caminos de Machado, las rutas del Cid, (Castilla-Valencia), con parada en la provincia de Teruel, Guadalajara, Soria, Palencia, Zamora… Los macro-rebaños de ovejas arrasan los montes y sierras aragonesas, allanan terrazas agrícolas, provocan cárcavas, desfiguran ramblas y no respetan las tierras de labor, incluidas las huertas con plantaciones frutales.

Ascendiendo a Castilla Norte tenemos parada en Molina de Aragón, Maranchón, Medinaceli, donde el abandono y la degradación económica, social y ambiental, se hacen presentes de materia notoria, a pesar del ingente potencial energético de los “molinos” eólicos. En el término de Layna encontramos el límite entre Castilla Sur y Castilla Norte. Precisamente en este punto se puede observar el vergonzoso estado de las carreteras, apreciando que a diferencia de Aragón y Castilla Sur (La Mancha), donde los márgenes son limpiados con siega mecánica, en Castilla y León la guadaña del glifosato arrasa todas las cunetas de las carreteras que se extienden por esta devastada y desértica región.

Suelos erosionados, montes degradados y quemados, autovías que no conducen a ninguna parte. Floresta abatida, bio-diversidad aniquilada, paisajes destruidos, patrimonio natural maltratado, legado histórico olvidado, Naturaleza indómita que en conjunto claman contra la falta de compromiso ecológico y activismo social.

Año tras año se palpa el funeral de los pueblos y comarcas en estos reinos de taifas, cuyos proyectos de ajustan forzosamente a los intereses burocráticos de las Diputaciones. A lo largo y ancho de todo el territorio nos encontramos con grandes camiones cargados de cerdos. Una constante olfativa sobrepuesta a los tradicionales aromas del tomillo, del romero y de la salvia. Más de cien proyectos de extracción minera altamente contaminante, vertederos por doquier, (Soria perfumada recientemente con la siembra de cadáveres de unas cien ovejas), ausencia de trenes o trenecillos apeados en pleno campo, Fondos Europeos llamados también “fondos de reptiles”, financiación generosa a las fábricas de coches para seguir rodando en la locomotora del “trucaje” que marca el “Dieselgate”.

Las taifas gobernantes roban nuestro futuro para entregárselo a la codicia de las multinacionales. Su ceguera intelectual y afán de lucro y de riqueza les impulsa a continuar la huida hacia adelante.