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CERRATO INSOLITO

El secuestro del oso y las modelos

Cevico_de_la_Torre_El_secuestro_del_oso
Actualizado 01/10/2019 10:44:02
Fernando Pastor

Ya en la habitación, vistieron al oso con pijama, con ropa de deporte (chándal, ropa de esquiar…), con ropa de calle, con traje de baño, con ropa de mujer, etc., a la par que se iban haciendo fotos con él de esas guisas. Con el jolgorio, se sumaron a la fiesta otros clientes del hotel.

La Diputación de Palencia puso en marcha hace años el programa Convivencias en la Nieve para facilitar jornadas en alguna de las principales estaciones de esquí.

A principios de la década de los 90, se inscribieron un grupo 6 chicos y chicas de Cevico de la Torre. Ese año el destino era la estación de esquí de Baqueira Beret, en el Val d´Aran (Pirineo catalán).

Cuando llegaron al hotel de alojamiento, vieron en recepción una figura decorativa de un oso. De gran tamaño y tan bien hecha que parecía natural, aunque ni tan siquiera era un oso disecado.

A los ceviqueños les gustó el oso, y desde que le vieron rondó por sus cabezas la idea de llevarlo a la habitación. Hasta que un día que organizaron una fiesta en la habitación, en medio del ambiente festivo, se les ocurrió la idea de coger la figura del oso, “secuestrarla”.

Para ello idearon que dos de los chicos (apodados Calígula y Folio; —en Cevico de la Torre son tan frecuentes los apodos que a mucha gente no se le conoce por su nombre real—), fueran a recepción y mientras Folio distraía al recepcionista, Calígula cogería el oso.

Llegan a recepción y Folio pide un libro para su compañero Chema, que había tenido un incidente esquiando, se había roto los ligamentos de una pierna y estaba inmovilizado, por lo que necesitaba algo de lectura para entretenerse, y aunque eran las 3 de la mañana el dolor le impedía dormir.

Amablemente el recepcionista les dijo que sí, y fue a buscar un libro. Calígula (muy corpulento y forzudo) aprovechó para coger el oso y llevárselo. Cuando salió, el recepcionista se extrañó al ver que no estaban. Luego se dio cuenta de que faltaba el oso.

Fueron con él por los pasillos. Folio iba abriendo camino y Calígula con el oso cogido por detrás, por lo que el gran tamaño de la figura del plantígrado (más de dos metros) le tapaba, de tal forma que desde la puerta de la habitación, donde estaban los demás esperándoles, parecía que era un oso de verdad que iba persiguiendo a Folio a toda velocidad, ya que iban corriendo para que al recepcionista no le diera tiempo de reaccionar. Tuvieron un percance: al llegar al ascensor le dieron un golpe en el quicio de la puerta y se les cayó, pero no se rompió.

Ya en la habitación, vistieron al oso con pijama, con ropa de deporte (chándal, ropa de esquiar…), con ropa de calle, con traje de baño, con ropa de mujer, etc., a la par que se iban haciendo fotos con él de esas guisas. Con el jolgorio, se sumaron a la fiesta otros clientes del hotel.

Hasta que Folio descuelga el teléfono de la habitación y llama a recepción, forzando la voz para no ser reconocido y de paso dar empaque a su mensaje: “hemos secuestrado al oso; para devolverlo exigimos una gratificación y que nos pongan un helicóptero en la azotea para poder huir con el dinero”. El recepcionista le responde que devuelvan el oso inmediatamente y le dice que si no se da cuenta de que al llamar desde el teléfono de la habitación sale reflejado el número y sabe perfectamente quién es. Así que Folio dice a sus compañeros “ufff, es verdad, nos han pillado”, y colgó rápido el teléfono.

Deciden entonces llevar el oso a otra habitación, con la intención de dejarle allí y así traspasar el marrón a otros clientes. Cogen el oso, le sacan de su habitación y le ponen en la puerta de otra, a la que llaman y se van rápido. Resultó que en esa habitación estaban alojadas dos modelos, Inés Sastre y Raquel Rodríguez (ésta última Miss España), con sus parejas. Habían ido a Baqueira Beret a hacer un desfile de moda de ropa de esquiar.

Cuando una de ellas abrió la puerta y vio el oso, dio un chillido y empezó a correr por dentro de la habitación. La primera impresión, de susto, hizo que no se percatara de que era la figura del oso de recepción. Finalmente las parejas de las mises cogieron el oso y le llevaron a recepción.

El recepcionista pensó que eran ellos los que le habían cogido (sabía la habitación desde la que se llamó, pero no conocía de vista a los posibles usuarios de la misma) y les echó la bronca, mientras ellos trataban de explicar que se lo habían encontrado en la puerta de su habitación.

Al día siguiente coincidieron el grupo de Cevico con las mises en la sala de espectáculos del hotel, y les dijeron “¿vosotros sois los de Palencia?, pues vaya la que nos habéis liado con el oso”. Pero todo de buen rollo.