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A PIE DE ARBOL

Naturaleza y agricultra: nuevos horizontes

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Actualizado 31/10/2019 11:01:02
Flaviano Casas Martínez

El desarrollo agrario diseñado por el sistema capitalista está marcado por una falta de respeto a la identidad del mundo rural, a su cultura y tradiciones, a sus intereses de clase social y trayectoria emancipadora.

El desarrollo agrario diseñado por el sistema capitalista está marcado por una falta de respeto a la identidad del mundo rural, a su cultura y tradiciones, a sus intereses de clase social y trayectoria emancipadora. Tanto el régimen de Franco como el implantado en 1978, sirvieron para demoler estructuras, crear y perpetuar respectivamente viejos esquemas (Concentraciones Parcelarias), y asumir los objetivos del Mercado Común Europeo y sus neoliberales políticas depredadoras.

Rememoremos sucesivas generaciones de identidad cultural, bellos paisajes mantenidos, pueblos conservados en armonía con la Naturaleza, trabajo familiar y a veces colectivo contrario al actual acaparamiento de tierras, al intrusismo de lo público (Bienes Comunales), y a la masiva deforestación. La perversa economía de escala ha desatado procesos que anulan las resistencias del campesinado y aumentan su vulnerabilidad. La alteración de las estructuras agrarias va acompañada siempre de políticas de alivio temporal, acordes con los objetivos marcados por gobiernos y multinacionales.

Las estrategias de los mercados anulan la conciencia de clase social, desbaratan las luchas por la autogestión y merman resistencias con respecto a los valores que propugnan la sostenibilidad en el desarrollo rural. Sin embargo, aparecen de nuevo horizontes que vislumbran la capacidad de lucha en algunas comarcas y regiones, tanto de España como de Europa. Estas actitudes cambiantes se traducen en procesos destinados a rearticular la agricultura, a hermanarla con la Naturaleza, a diseñar estrategias de acción colectiva (Cooperativismo), y a fundir objetivos agro-ambientales bajo alianzas locales, comarcales y regionales.

Si nos centramos en Castilla y León, Extremadura, Galicia y parte de Aragón, las causas estructurales del atraso económico, del eclipse social y del abandono rural, requieren para su abordaje, —basándome en el pensamiento social agrario de Chayanov—, un proceso completo de transformación, una Reforma Agraria en toda regla, capaz de dar protagonismo a la mujer, modificar estructuras y sintonizar los trabajos del Campo con las prácticas integradas en la conservación de la Naturaleza.

La población rural “masculinizada” camina hacia el abismo de su propia desaparición. La vida de los pueblos requiere una explosión de biodiversidad en todos los campos y sectores, ya que las multinacionales culminarán el genocidio rural, se harán dueñas de los recursos y los administrarán de acuerdo con sus lucrativos intereses.

La esperanza del Cooperativismo local y territorial abriría nuevos horizontes para diversificar los cultivos, reindustrializar las actividades agrarias, y establecer lineas de comercialización autogestionadas, con plena integración en la agricultura ecológica y en la economía circular. El binomio Sindicalismo-Cooperativismo sería capaz de contener la arbitraria asignación de recursos del FMI, del BCE y de la CE, a los agro-combustibles, a los monocultivos, a los terratenientes, a las empresas agro-químicas, financieras, comercializadoras, a los caza-primas y a los acaparadores de tierras.