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ENTREVISTAS

“Arte contra el olvido’ ha convertido Boadilla de Rioseco en un pueblo mágico”

David Urbón-periódico  CARRIÓN
David Urbón posa delante de su obra: 'Los Guardianes de Boadilla'.
Actualizado 14/11/2019 18:04:12
Jose Rojo

David Urbón (Palencia, 1981) es uno de los artistas que se ha solidarizado con el proyecto ‘Arte contra el olvido’, propulsado por los hermanos Juan y Javier Melero en Boadilla de Rioseco, aportando las imágenes de dos esculturas digitales que ya han sido bautizadas como ‘Los Guardianes de Boadilla’.

Urbón, casado con una italiana, tenía una vida plácida en Barcelona, donde contaba con un estudio propio y donde ya había iniciado contactos para encarrilar su carrera, pero motivos personales le obligaron hace cinco años a establecerse en el país natal de su mujer, concretamente en la localidad de Cervia, un pueblecito costero próximo a Rávena y a Rímini.

La estancia en Italia de este palentino le ha servido para formarse en la escultura digital, una nueva expresión en la que seguirá explorando para hacerse un hueco en el universo artístico.

JOSE ROJO

Pregunta. Viviendo en Italia, ¿añora Palencia, España?

Respuesta. Cuando estoy en Italia, añoro mucho Palencia, y, al revés, cuando estoy aquí, echo de menos Italia.

P. Cuando vivía en Barcelona, ¿solía venir con frecuencia a su tierra natal?

R. Sí, claro…

P. ¿Por qué se fue a Italia?

R. Yo en Barcelona tenía mi vida junto a mi mujer, mi estudio, mis exposiciones,… Y me fui a Italia por motivos personales. El detonante fue la enfermedad de mi suegra: un alzheimer precoz con 53 años. Y, entonces, mi mujer y yo decidimos trasladarnos para estar cerca de ella. Un cambio radical: de Barcelona a un pueblo costero de 28.000 habitantes, aunque en verano duplica su población. Es un pueblo muy bello que está muy cerca de la ciudad natal del director de cine Federico Fellini, Rímini. Es muy bello, pero con una oferta cultural escasa y una vida volcada en el turismo estivo. Una vez que llegué allí, hace ya cinco años, me puse en contacto con el grupo de pintores locales y es con la gente con la que muevo por allí. Somos una especie de hermandad, como la que mantuve desde siempre con el pintor Félix de la Vega. A pesar de vivir fuera, siempre que volvía a Palencia, iba a ver a Félix a su estudio; charlábamos mucho; incluso, nos intercambiamos alguna obra… Su muerte fue un palo terrible para mí; era una gran persona.

P. ¿Cómo descubrió la galería al aire libre de arte contemporáneo de Boadilla de Rioseco?

R. Yo no he conocido Boadilla hasta este año, después de ponerme en contacto con Javier [Melero]. Y a él le conocí a través de un grupo de arte de facebook que administro junto a otras personas. Javier hablaba en este grupo sobre su proyecto de Boadilla y a raíz de eso me impliqué emocionalmente con su original iniciativa al ser ambos palentinos. Hablamos por teléfono y, tras ojear mis trabajos en 3D, a Javier le encantó una de mis obras, concretamente el busto de un hombre, y empezó a hacer montajes con él colocándolo en distintos lugares de Boadilla. Le vi tan entusiasmado que le propuse desarrollar más esa pieza y así lo hice, además de crear también una réplica femenina. Y así surgieron Alcides, sobrenombre de la figura de Hércules, y Artemisa; dos dioses, dos reliquias desenterradas, dos restos arqueológicos, dos antiguas monedas de bronce, sin brazos, sin piernas, pero con mucha fuerza, con esa vitalidad de las figuras divinas del pasado. Y cuando vi el emplazamiento de la antigua estación de ferrocarril de Boadilla, me pareció el enclave ideal para ubicar los ‘Guardianes de Boadilla’, como así denominamos a estas dos obras.

P. Qué sensación le produjo ver instaladas esas… ¿esculturas digitales?

R. Ése es el término más preciso; es modelación o escultura en 3D de una manera muy libre, muy poco mecánica…, prácticamente es como modelar.

Javier me había enviado por mail distintas composiciones de su instalación, pero cuando las vi in situ, que fue a finales de septiembre, me sorprendió muchísimo el resultado.

Javier posee una fuerza sobrenatural, es como un torrente. Tiene todo medido y controla mucho los espacios, los montajes, el conjunto artístico expuesto en Boadilla, donde todo tiene su porqué. Javier llama al espacio de la antigua estación del tren el ‘Partenón de Boadilla’.

P. ¿Qué le parece esta galería de arte tan peculiar?

R. Antes de que se instalaran mis dos obras, fui un día con unos amigos a conocer este proyecto, ‘Arte contra el olvido’, porque me picaba la curiosidad. Yo soy un gran amante del arte y visito infinidad de museos, galerías… En los museos convencionales, espacios cerrados con paredes blancas, todo se centra en la obra y en Boadilla la percepción de las obras cambia completamente; además, todas cambian a lo largo del día. Estás viendo obras por las calles de un pueblo y ellas están integradas en el pueblo y ves el conjunto del pueblo como si fuera una obra más. Y llega un punto en el que el pueblo se transforma, ya no es un pueblo perdido entre los campos, es otra cosa, es un pueblo mágico, un lugar muy particular y especial. Visitarlo es vivir una experiencia nueva, única.

En otros lugares hay obras en las calles, pero el criterio y el olfato por el arte de Javier y la forma de ubicar las obras lo hacen único. Yo, al menos, esas sensaciones nos las he experimentado en otros sitios.

Es una galería al aire libre muy bien planteada y está trazada con muy buen ojo. Javier ha convertido Boadilla en una hermosa galería y, también, en un pueblo digno de ver, un pueblo que merece ser visto y no sólo por el arte colgado en sus muros y paredes, sino porque el pueblo en sí, que se ha convertido en parte de ese arte.

P. ¿Artísticamente, está inmerso en la escultura digital?

R. Estudié Bellas Artes en Salamanca y en Barcelona hice el doctorado. Y cuando fui a vivir a Italia, me matriculé en la escuela Big Rock, a dos pasos de Venecia, y que tiene mucho prestigio a nivel nacional e internacional, para estudiar un máster intensivo en distintas disciplinas en 3D: escultura, animación, cine,… Y con esta colaboración con Boadilla, he estrenado esta faceta artística, tras mi formación en escultura en 3D.

P. ¿Va a continuar en esa línea?

R. Me gustaría mucho. Con una simple tableta digitalizadora esculpes y creas libremente figuras totalmente realistas, tridimensionales,…, usando los mismos parámetros que cuando modelas en arcilla. Creo que no hay que menospreciarlo por ser una técnica digital.

P. Su madre, Pilar Cabeza, sufragó la ejecución y el montaje de los ‘Guardianes de Boadilla’.

R. Así es. En un principio, Javier y yo pensamos en hacer una impresión en lona, pero luego nos decantamos por el aluminio porque iba a dar mucho más lustre a las obras, pero, claro, encarecía mucho más la ejecución y el montaje. Entonces, nos planteamos financiarlo a través del sistema ‘crowdfunding’. Y cuando le comenté a mi madre el proyecto y la necesidad de buscar fórmulas para llevarlo a cabo, no se lo pensó dos veces y se ofreció para financiarlo. Mi madre, que vive en Venta de Baños, es musicóloga y pedagoga musical y, al mismo tiempo, una entusiasta del arte. De hecho, mi gusto por el arte me viene en buena parte de ella. Y sí, gracias a mi madre, pudimos materializarlo y acortar los tiempos de su instalación.

La madre de Javier nació en Boadilla y ese motivo condujo a él y a su hermano Juan a poner en marcha ‘Arte contra el olvido’. Y, por mi parte, mi madre ha sido la mecenas de que mi obra esté expuesta en Boadilla. Ambos proyectos han sido fruto de nuestras madres, y por eso he dedicado los ‘guardianes’ a ella. Tanto el proyecto de Javier como el mío en Boadilla son un homenaje doble a nuestras madres. El asunto emocional ha sido clave en la buena conexión entre ambos y en esta colaboración. Todo ha sido muy bello.

P. Javier Melero dice que sus ‘guardianes’ se han convertido en los mejores embajadores de Boadilla…

R. Lo cierto es que el montaje es muy llamativo. A nivel simbólico, la idea es que esos guardianes protejan la entrada al pueblo de las malas energías o cosas chungas; guardianes y protectores.

P. ¿Tiene en mente ceder alguna más de sus creaciones a ‘El arte contra el olvido’?

R. No lo había pensado, pero sería genial. A partir de ahora quiero desarrollar aún más la escultura digital llevada al plano artístico y quién sabe si en futuro pueda volver a instalar otra de mis obras; ¡sería fantástico!

P. ¿Qué espera de este proyecto de los Melero?

R. Me encantaría que la gente que visitara Boadilla tuviera una experiencia similar a la mía y que el pueblo fuera apreciado por ser único. Hay muchos pueblos que tienen mucha magia intrínseca y que, desgraciadamente, están olvidados y creo que habría que recuperarlos con iniciativas novedosas, como ha ocurrido con Boadilla a través del arte. Hay que volver a conectarse con el mundo rural, con los lugares de origen.

P. ¿Cómo se catalogaría como artista?

R. Yo siempre he tenido un estilo propio y una forma de hacer uniforme. El dibujo es la base de mi pintura y de mi escultura. Tengo una base figurativa muy fuerte. Mi pintura es realista, pero ahora estoy sacando mucho de mi interior. Nunca creo a partir de una idea previa; empiezo de cero e improviso siempre. La base de mi arte es un poco como la del jazz.

P. Además de en Boadilla, ¿dónde le gustaría ver colgadas sus piezas?

R. No sabría decirte. Mi obra está muy vinculada con Palencia. Ahora mi objetivo es profundizar más en la escultura en 3D.

P. ¿Qué meta persigue?

R. Mi ilusión es seguir haciendo lo que he hecho siempre. Nunca he parado de dibujar. Cuando tenía mi estudio, dibujaba y pintaba en grandes formatos y ahora que ya no lo tengo, dibujo en una libretilla o en el ordenador.

Mi mujer, Giulia, que es una enamorada de España, y yo tenemos ganas de volver y retomar la vida que allí dejamos hace cinco años.

Personalísimo

“Me encanta la sencillez y no soporto la simpleza”

- Signo del horóscopo… Aries.

- Vicio confesable… Los berberechos.

- Película para recordar… Me apasiona el cine. Me fascinan los directores como David Lynch (‘El hombre elefante’, por ejemplo), Kurosawa, los hermanos Coen. Wes Anderson…

- Actor… Bruno Ganz, el de ‘Cielo sobre Berlín’.

- Actriz… Juliette Binoche.

- Animal… El cachalote.

- Color… Rojo.

- Libro predilecto… ‘Zorba, el griego’ de Nikos Kazantzakis.

- Coche que tiene… Un Ford Ka.

- En cuestión de cocina se muere por… El arroz con cordero que hace mi madre y los dulces de mi mujer, que es pastelera.

- La canción que le levanta el ánimo se titula… Cualquiera de Damien Dempsey… Por ejemplo, ‘Maasai’.

- En su relación con las personas no soporta… La simpleza.

- Por el contrario, valora… La sencillez.

- Siente envidia sana por… La gente sencilla.

- Rasgo que le define… La creatividad.

- Su gran defecto… La procrastinación: dejar para mañana lo que puedes hacer hoy.

- Su mejor sueño… Uno del que no despiertas nunca.

- Cuando le presentan a una persona se fija en… Sus ojos.

- Los sábados por la noche disfruta… Saliendo con mi mujer y mis amigos.

- El rincón favorito de su casa es… El estudio que tenía en Barcelona.

- De Palencia no aguanta… La “abultez” y la ignorancia mala.

- Y lo que más le gusta de los palentinos es… Que tienen mucha calidez. Hay mucho corazón. Y de eso me he dado cuenta desde que vivo fuera.